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dilluns 9 de novembre de 2015
Cinco preguntas que se deben hacer las PYMES acerca del TTIP
El TTIP no es para las pymes
Violeta Muñoz
per  Richard.elsner172@gmail.com

Las conversaciones a puerta cerrada de las grandes corporaciones reflejan que los supuestos beneficios para las Pymes son cuanto menos “hipotéticos”.

Una de las ideas más celebradas por los defensores del Tratado Trasatlántico de Comercio en Inversión (TTIP) reside en las ganancias que pequeñas y medianas empresas (pymes) de Europa obtendrán con el acuerdo. Las grandes organizaciones gremiales insisten públicamente en que el TTIP traerá “significativos beneficios” para las pymes, así como nuevas y mejores “oportunidades para las exportaciones”. Según el análisis del Observatorio Corporativo Europeo (CEO), que ha tenido acceso a las conversaciones entre la UE y grupos de presión de las grandes compañías, a puerta cerrada el relato es muy distinto.

Bussiness Europe es el mayor lobby empresarial en Bruselas. Contribuye al debate público sobre el TTIP mediante informes que subrayan los motivos por los que las pymes recibirán “fuertes beneficios” a raíz del acuerdo. Sin embargo, uno de sus grupos asociados, el Movimiento de Empresas de Francia (Medef), instó a las autoridades europeas a desarrollar una forma de “tranquilizar a los 19 millones de pymes europeas que no exportan”, y que “se enfrentarán a una mayor competencia” una vez que el acuerdo de libre comercio vea la luz.

Otro de los grupos representados, la Confederación de la Industria Británica (CBI) admitió, siempre a puerta cerrada, que “los beneficios del TTIP sobre las pequeñas y medianas empresas siguen siendo hipotéticas”, en sus conversaciones con la Dirección General de Comercio comunitaria. En el documento, admiten estar trabajando en un relato para mejorar la imagen pública del TTIP, y manifestaban la dificultad de encontrar argumentos a la hora de abordar la cuestión de las pymes. ¿Qué aseguraba en público? Que el acuerdo de libre comercio traería “nuevas oportunidades para que las pequeñas y medianas empresas puedan exportar”.

Ambos grupos de presión son dos de los principales actores de interlocución en el debate del TTIP, y según el Observatorio CEO, parte de su argumentario pro-TTIP “se basa en el engaño”. La hipótesis está respaldad por las propias asociaciones de pymes. La asociación alemana de empresas medianas (Bundesverband Mittelständische Wirtschaft) considera que el ISDS (el polémico mecanismo para para proteger las inversiones ante la legislación de los Estados), es una de las principales amenazas del tratado, por ser “innecesaria” y por “discriminar a las empresas medianas” ante las grandes corporaciones.

Por su parte, la asociación de las pymes de la parte francófona de Bélgica piensa que las pequeñas y medianas empresas "no tienen nada que ganar con este acuerdo. Por el contrario, según su diseño actual, conlleva peligros” para las pequeñas y medianas empresas que son, sin embargo, oportunidades para las grandes compañías.

Cinco preguntas que se deben hacer las PYMES acerca del TTIP

Los promotores del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) afirman que beneficia a todo lo que es empresarial, -¿pero esto es verdad? La Comisión Europea (CE) y EEUU aseguran que ayudará especialmente a las PYMES, no solamente a las multinacionales. ¿Pero esto es verdad? Una vez logrado el acuerdo, será imposible revertirlo. Desde otoño de 2014 la CE afirma que las PYMES se beneficiarán más del TTIP que las grandes empresas, porque eliminará la burocracia y las gestiones dificultosas para exportar a EEUU. Pero por extraño que parezca, casi ni se mencionaron las PYMES cuando se promulgó inicialmente el TTIP. Las PYMES deben abrir bien sus ojos antes de asumir que el TTIP las beneficiará.

Actualmente se está negociando el TTIP entre EEUU y la Unión Europea (UE). Las mayores defensoras del TTIP son las grandes multinacionales a ambos lados del Atlántico que componen el TABC (Consejo Empresarial Transatlántico, por sus siglas en inglés). El TABC estuvo preparando el tratado entre bastidores por varias décadas. Se contrataron a importantes firmas para que se ocuparan del lobby en Bruselas con el fin de convencer a los políticos y a los medios de comunicación que el TTIP será beneficioso para las 20 millones de PYMES en Europa que representan el 99.8% de las compañías registradas, abarcan el 66,5% de los empleados, y representan el 57% del valor añadido al PIB del continente(1). Sin embargo las PYMES en su mayoría adolecen de los recursos y aportaciones necesarios al TTIP en comparación con las que tienen las grandes empresas en el mundo del comercio. MORE(2) cree que las PYMES se deben percatar de lo que es el TTIP y lo que realmente significa para el comercio en Europa. Este documento corto puntualiza cinco preguntas que se deben hacer las PYMES. Se merecen mejores respuestas de la Comisión Europea y de los defensores del TTIP, ya que hasta ahora no las hay. 1. ¿En sentido general, el TTIP tendrá un impacto favorable en la economía europea?

Informes de la Comisión Europea (CE) sugieren que el TTIP aumentará el PIB en un promedio de 0,05% por año, es decir 0,5% en 10 años. Economistas señalaron que esto es una ganancia insignificante y además un “craso error”. Aún si se cumpliera, significa que una economía que creciera en un promedio de 2% al año, aumentaría en un 2,05% al año con el TTIP. Piense en sus propias proyecciones de ventas y gastos. ¿Qué confianza pudiera tener en un cambio, más o menos de 0,05% al año?

Sin embargo estas ganancias modestas no vienen sin consecuencias. El informe de la CE predice que “por lo menos 1,3 millones de trabajadores europeos perderían sus trabajos por el desplazamiento laboral dentro del TTIP si se pusiera en marcha el programa ambicioso de la CE. El plan menos ambicioso resultaría en pérdida de trabajo para 600,000 trabajadores europeos”(3). El “desplazamiento laboral” en el argot de los economistas significa pérdida del trabajo. Es razonable asumir que la mayoría de los trabajadores que perderán sus trabajos serán dentro del sector de las medianas y pequeñas empresas.

Las afirmaciones de la CE han sido ampliamente cuestionadas.

Un informe autorizado del OFSE (Fundación Austriaca para el Desarrollo Internacional, en Viena) (4, 5) señaló que no tomaron en cuenta el coste de los ajustes social- y macro-económicos que acarrea el TTIP. Esto podría reducir los beneficios en un 40%. Hacia finales de 2014 los funcionarios de la CE y de los gobiernos europeos se distanciaron de las cifras insertadas en los informes aunque basaron la defensa del TTIP en ellas. En diciembre de 2014, la Universidad de Tufts(6) en EEUU publicó los resultados de una evaluación de los argumentos sostenidos por los defensores del TTIP, utilizando un método de las Naciones Unidas para estudiar el impacto del comercio. El cuadro era mucho menos favorable que los informes de la CE. El estudio pronosticó pérdidas importantes de la UE relacionadas con las exportaciones y con el PIB, después de una década en marcha del TTIP, y además una reducción de las remuneraciones salariales.

El informe Tufts también pronosticó una pérdida de 600,000 empleos.

Por lo tanto las afirmaciones macro-económicas del TTIP son cuestionables, en el mejor de los casos.

Dada las incertidumbres, ¿sería inteligente que las medianas y pequeñas empresas europeas aceptaran el TTIP?

2. Será el impacto del TTIP favorable para las PYMES europeas?

La Comisión Europea afirma que el TTIP “tendrá mucho valor para las PYMES dado que las barreras arancelarias son una carga desproporcionada para las empresas más pequeñas, que tienen menos recursos que las empresas grandes”(7). El informe del Consejo Atlántico de noviembre de 2014(8) dice que “dado el gran impacto económico del TTIP (aquellos mínimos beneficios citados en la respuesta a la pregunta 1), incluso las PYMES que no exportan, saldrían ganando con el tratado”. No hay análisis ni cifras que apoyen esta afirmación. ¿Esto es cierto? ¿Dónde está la evidencia?

Aunque difícil de creer, parece que no hay tal evidencia, sólo afirmaciones que será beneficioso para las PYMES. Sin embargo hay evidencia de otros acuerdos de libre comercio sobre el impacto a las PYMES. El ejemplo más relevante es el Acuerdo Norteamericano de Área de Libre Comercio (NAFTA), porque se unió el gigantesco mercado de EEUU a las economías más pequeñas de Canadá y México.

EEUU, Canadá y México firmaron el NAFTA en 1994. Ahora hay datos que abarcan 20 años y refleja el impacto sobre las PYMES. En sus informes sobre el NAFTA, el OFSE(9) y el CEPR-DC(10), ambos concluyen que el impacto en las granjas pequeñas de México fue devastador. CEPR escribe: “NAFTA tuvo un impacto severo sobre el empleo en agricultura, ya que el maíz subsidiado y otros productos erradicaron a las granjas de tamaño familiar en México.

Desde 1991 -2007, se desplazaron 4,9 millones de familias mexicanas que se ocupaban de sus granjas, mientras que trabajadores agrícolas eventuales en la industria de agro-exportación aumentaron en 3 millones. Esto significó una pérdida de 1,9 millones de empleos”.

Tal como en el TTIP, los funcionarios gubernamentales prometieron que las empresas pequeñas iban a ser las más favorecidas con el NAFTA. No se cumplió esta promesa. De acuerdo a un informe reciente de Public Citizen, que citaba a fuentes oficiales gubernamentales norteamericanas: “El crecimiento de pequeñas empresas exportadoras norteamericanas a otros países fuera del NAFTA excedió en más de un 50% al crecimiento de sus exportaciones a los países socios México y Canadá dentro del propio NAFTA durante los años 1996 y 2012… Las exportaciones de pequeñas empresas a México y Canadá, es decir a los propios socios del NAFTA han crecido en menos de la mitad en comparación con las exportaciones de las empresas grandes a los socios del NAFTA (47% vs. 97% respectivamente durante los mismos años). Como resultado, la participación de las pequeñas empresas norteamericanas dentro de las exportaciones totales a Canadá y México habían disminuido dentro del NAFTA”(11). También se han documentado las grandes inversiones dentro de México, una buena parte por las compañías norteamericanas (especialmente la industria automóvil), desplazadas a México aprovechando los bajos salarios, contribuyendo por ende a la pérdida de 700,000 empleos en EEUU, de acuerdo al Congreso de EEUU(12).

No hay disponible ningún informe sobre el impacto económico del TTIP sobre las PYMES europeas, sector por sector, tomando en cuenta el impacto combinado de las exportaciones hacia EEUU y las importaciones a sus propios mercados domésticos, provenientes desde EEUU. En su lugar tenemos una cantidad enorme de afirmaciones sin argumentos sostenibles que el “TTIP será beneficioso para las medianas y pequeñas empresas”.

Por lo tanto la pregunta es: dado que las PYMES representan el 50% del PIB de Europa y el 60% de empleos, y dado el gran desajuste que provocaría el TTIP ¿es inteligente poner en riesgo una parte significativa de nuestra economía?

3. ¿El TTIP favorecerá a las grandes empresas sobre las PYMES? El TTIP pretende estimular las Inversiones Extranjeras Directas de las empresas norteamericanas a Europa, y a su vez las empresas europeas a Estados Unidos, asumiendo sin comprobación, un crecimiento y aumento de empleos. Para incentivar a las compañías para que inviertan, se propuso que en el TTIP se incluyan tribunales de arbitraje llamados “Mecanismo de resolución de conflictos inversor-Estado” (ISDS por sus siglas en inglés). Las compañías en EEUU que inviertan en Europa podrían acudir al ISDS si afirman que una regulación del Estado disminuye sus ganancias, fuese en el pasado, el presente o en el futuro. Tal sistema coloca a las prácticas empresariales fuera de los procedimientos normales de la ley y la democracia, por lo que esta medida es muy controvertida.

En estos tribunales que ya existen en otros acuerdos comerciales, tres abogados del sector privado negocian (a puerta cerrada) y llegan a una sentencia. En general no hay derecho a reclamo posterior. La amenaza de ser conducido a estos tribunales pueda hacer que un gobierno reconsidere la legislación actual u otra propuesta legislativa. La mayoría de los 3.000 casos registrados son reclamaciones de las grandes compañías(13). En muchos casos lograron enormes compensaciones financieras. Por ejemplo, Canadá tuvo que pagar 122 millones de dólares a la compañía canadiense AbitibiBowater, que estaba utilizando los reglamentos del NAFTA para demandar a su propio gobierno a través de una subsidiaria norteamericana. La compañía había impugnado a Newfoundland and Labrador, una provincia canadiense, por confiscar madera, derechos acuáticos y equipos de AbitibiBowater, después que aquella corporación cerró una planta de papel en Newfoundland dejando a 800 empleados sin trabajo. ¿Las PYMES utilizarían el mecanismo ISDS? Aunque la CE y los funcionarios de EEUU aseguran que no hay impedimentos para que las PYMES invoquen a tales tribunales, ¿es algo realista? ¿Un pequeño panadero, un pequeño agricultor en Francia, o una pequeña compañía de fontanería y calefacción en Gran Bretaña, acudirían a los tribunales del ISDS? Dado que los honorarios legales promedian 10 millones de dólares cada vez, y a los que arbitran se les pagan 600-700 dólares(14) la hora, es casi seguro que no acudirían. Ya que las PYMES no pueden solventar estas grandes cantidades, el ISDS sirve para las grandes empresas, no para las PYMES.

Es interesante que la asociación más independiente de PYMES, el BVMW (Bundesverband Mittelstandische Wirtschaft) con 270.000 miembros, han condenado públicamente al ISDS(15), por ser muy caro y engorroso para ser usado por sus miembros.

Pero otra cosa más podría ocurrir contraria a los intereses de las PYMES europeas. Ya que el TTIP protege a los inversores (a través del ISDS), las firmas europeas podrían desplazar sus centros productivos hacia EEUU para aprovechar los salarios más bajos. Esto puede presentar un riesgo para los productores de las PYMES que manufacturan componentes y cuyas empresas están localizadas cerca del principal cliente, como se acostumbra en el sector automóvil. Podrían perder su negocio si su cliente se desplaza hacia EEUU. Lo mismo para otras PYMES que suministran bienes y servicios a empresas más grandes. Muchas compañías norteamericanas se aprovecharon del NAFTA para desplazarse a México, como informamos arriba. Así es que las provisiones que protegen a la inversión dentro del TTIP parecen ser más ventajosas para las multinacionales que para las medianas y pequeñas empresas.

Actualmente se está agregando un “capitulo” (16) sobre PYMES al TTIP, el cual se está negociando. Aún no se conocen los detalles sobre cómo el TTIP puede ayudar a las PYMES, pero los primeros textos apuntan a que incluirá intercambios de información, páginas web, y la creación de bases de datos. Esta ayuda podría ser marginal para PYMES europeas que desean exportar a los EEUU, pero ¿será suficiente para inducir a las PYMES que no exportan a comenzar a exportar?

Según el Atlantic Council, “sólo un 25% de las más de veinte millones de PYMES europeas exportan fuera de sus fronteras – y sólo un 13% exportan fuera de Europa.” Las exportaciones a los EEUU representan un porcentaje pequeño de lo que contribuyen las PYMES al PIB europeo. Si el TTIP dobla ese porcentaje (siendo muy optimistas), el efecto neto en el PIB europeo seguiría siendo insignificante. Además, muchas PYMES han dedicado años, a veces generaciones, creando contactos basados en las buenas prácticas empresariales, con clientes locales, regionales, nacionales y europeos. Mientras algunas PYMES exportan fuera de Europa, muchas otras no tienen los recursos internos o el capital para invertir en un despliegue de ventas en los EEUU, ni quizás la necesidad de ello. Muchos de sus productos son afines al mercado europeo. Crear un modelo económico que asume que los mercados de Europa y EEUU son iguales en todos los aspectos puede funcionar con productores de bienes que circulan a nivel internacional como los coches, pero posiblemente no aplicaría en casos como productos alimenticios que está condicionado por la cultura local, regional o nacional. Esto no ha sido tomado en cuenta en los simples modelos económicos detrás del TTIP.

Entonces la pregunta es: ¿Por qué la CE no nos dice a qué empresas ayudará el TTIP? ¿A una empresa como la tuya?

4. ¿Será beneficioso para las PYMES europeas rebajar las regulaciones europeas?

El TTIP no es como otros acuerdos comerciales de los que hayas podido oír hablar. Reducir las tarifas (aranceles) es simplemente un efecto secundario y no su función principal. El objetivo principal es eliminar, o armonizar (a la baja) las regulaciones en áreas como la calidad alimentaria, la sanidad, la seguridad y el medioambiente, en los EEUU y Europa, que en el lenguaje oficial de los documentos de la CE se definen como “barreras irritantes” para el comercio. Mientras que la eliminación de duplicaciones e ineficiencias es un objetivo loable que las PYMES apoyarán sin duda, la pregunta de gran interés para las PYMES es: ¿Qué impacto comercial tendrá en mi negocio esta eliminación de “barreras al comercio”?

Asumamos que las empresas estadounidenses, que producen productos y servicios bajo regulaciones menos exigentes (y por lo tanto más baratos de producir), podrán ofrecer productos de manera rentable a precios más bajos que las empresas europeas (ya que éstas deben satisfacer unas regulaciones más exigentes). Si esto es cierto, estas empresas estadounidenses podrán arrebatar cuotas significantes de mercado de las PYMES en muchos sectores. Entonces las PYMES estarán obligadas a tomar una de dos opciones igualmente desagradables: o bajar sus costes entre un 30 y un 40% (diferencia media entre salarios estadounidenses y europeos) para seguir siendo competitvas, o transformar por completo su oferta y sistema de producción. Tras años de esfuerzo infructuoso, muchas PYMES se verán obligadas a cerrar, creando desempleo y devastación en muchas de las comunidades que estas PYMES mantienen. Es importante mencionar que más del 60% de los trabajadores europeos trabajan para PYMES.

En general, aunque lo mencionado arriba sea solo medio cierto, las PYMES deberían estar preocupadas por esta eliminación de regulaciones que el TTIP pretende aplicar. Curiosamente, los organismos oficiales que representan las PYMES en varios países europeos grandes (la FSB en el Reino Unido, CGPME en Francia, DIHK en Alemania) apoyan abiertamente el TTIP, y sin embargo aún no han hecho ningún estudio económico convincente sobre el TTIP para las PYMES.

La pregunta es:

¿Por qué las autoridades no son conscientes de este efecto potencialmente desastroso para las PYMES?

Y si fuera así, ¿por qué nadie está dispuesto a explicar honestamente cómo el TTIP podría afectar a sus negocios? 5. ¿Reducirá el TTIP el poder de influencia de las PYMES sobre regulación? Uno de los puntos principales del TTIP es establecer un proceso para la “regulación cooperativa”, donde los reguladores de ambos lados estarán en contacto continuo para decidir qué regulaciones y estándares han de ser cambiados, o deben ser cambiados en el futuro. Según las propuestas de la CE (17) publicadas en enero de 2015, diferentes partes interesadas incluyendo multinacionales y supuestamente PYMES (seguramente sus asociaciones representativas) serán consultadas en diferentes etapas antes de que las nuevas regulaciones estén autorizadas. La intención, según el anterior comisario europeo de comercio exterior, Karel de Gucht, es que el TTIP se convierta en un “documento con vida”, en otras palabras, que constantemente esté cambiando la regulación para favorecer el comercio.

Esta invitación a las empresas a tener una voz, y quizás derecho a veto, en el proceso de regulación está bastante alejado de los procesos democráticos existentes en Europa. Según un estudio(18) del Observatorio Corporativo Europeo, basado en Bruselas, este proceso de “regulación cooperativa” diluirá aún más la democracia en Europa, y creará más distancia entre aquellos ciudadanos menos protegidos, como las PYMES, y aquellos que tienen poder para introducir normas y regulaciones.

La mayoría de PYMES no tienen un papel importante en las asociaciones de comercio aunque estén afiliadas a una. Muchos directores o propietarios de PYMES están demasiado ocupados haciendo que sus negocios funcionen, como para poder participar en estos temas. Muchos de ellos están en grupos de negocios que incluyen empresas bastante más grandes. Resumiendo, las PYMES están incluso menos involucradas en decidir qué forma tomará el TTIP que el resto de ciudadanos, y deben depender de los políticos para que sus intereses sean defendidos. Entonces la pregunta parece que ahora es: ¿Por qué apoyan los gobiernos Europeos y sus parlamentos esta dilución de poder? Y, ¿Es del interés general de Europa?

Richard Elsner MORE e-mail: Richard.elsner172@gmail.com



Consecuencias del TTIP para municipios pequeños y pymes (2)
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7 de juny
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