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dilluns 16 de juliol de 2007
El Congo: Una Historia De Saqueo Y Sumisión
Eric Toussaint y Damien Miller
per  Observatorio de la Deuda en la Globalización

La forma en la que se prepararon los presupuestos para 2007 y las orientaciones del gobierno encabezado por Antoine Gizenga, nos confirman claramente lo que el Comité para la Abolición de la Deuda en el Tercer Mundo y muchos otros movimientos sociales han estado afirmando durante algunos años.

El borrador de los presupuestos para el 2007 que presentó el gobierno a la Asamblea Nacional tenía una orientación marcadamente neoliberal, y por una razón muy obvia: según el Ministro de Finanzas congoleño Athanase Mtenda Kyelu, "estaba en la línea de lo acordado con los servicios del FMI". Debemos tener en cuenta que el FMI encabeza la globalización financiera, y es famoso entre los países más pobres de todos los continentes por los estragos que han causado las medidas antisociales que llevan imponiendo desde hace un cuarto de siglo.

Pero la Asamblea Nacional no estaba en absoluto de acuerdo con ese borrador y el 14 de junio adoptó unas enmiendas para aumentar el presupuesto, una medida que el FMI no tardó en criticar. De nuevo según el Ministro de Finanzas, "la junta directiva del FMI, después de reunirse el lunes 18 de junio de 2007 para examinar el progreso del programa de estabilización macroeconómica controlado por el FMI, expresó sus preocupaciones por la evolución del debate en curso en el Parlamento sobre el Proyecto Presupuestario de 2007 [...] los ingresos y gastos previstos se han aumentado considerablemente lo que ya no se corresponde con el marco macroeconómico subyacente en la preparación de este presupuesto de 2007". El mensaje no podía ser más claro. Se instruyó entonces al gobierno para que solucionase el problema intercediendo ante el Senado en este asunto. Un ejemplo claro de cómo un gobierno se inclina ante el FMI y sus acreedores, exactamente igual que un esclavo sirve a su amo.

Así que el 23 de junio, los Ministros de Finanzas y de Presupuestos congoleños trasladaron el mensaje del FMI al Senado. Según informó el periódico congoleño Le Potentiel, "Matenda Kyelu dijo que esperaba que el Senado enmendara el borrador del presupuesto de 2007, para cumplir, en particular, los requisitos de los socios externos, unos de los cuales es el Fondo Monetario Internacional [2]". La maniobra tuvo éxito: el 29 de junio, el Senado "enmendó" el presupuesto del Estado congoleño. ¿Qué podía contener este presupuesto para que hubiera tanto en juego?

En primer lugar, la cantidad total de este presupuesto es muy baja: unos 2.400 millones de dólares, una suma equivalente a lo que EE.UU. gasta en menos de dos semanas en la ocupación de Irak. ¿Cómo, en dichas condiciones, puede un país devastado por dos guerras en las que 3,5 millones de personas han muerto, reconstruirse? Como comparación, Francia, que como la RDC tiene una población de unos 60 millones, tiene un presupuesto de 520.000 millones de dólares, en otras palabras, más de 200 veces el presupuesto congoleño, cuando el subsuelo de la RDC es un "escándalo geológico", un tesoro en materias minerales, y la tierra cultivable del país es muy fértil.

Otro punto interesante de comparación: el presupuesto de la RDC supera por muy poco los gastos anuales de operación del FMI, que tiene solamente 2.700 empleados. La escandalosa verdad es que la riqueza congoleña no beneficia ni al estado ni a la población del país, sino a un pequeño número de confabulados y a las corporaciones internacionales cuyos intereses son representados por el FMI y los principales poderes. Además, una parte desproporcionada (¡el 50%!) de los ingresos fiscales están dirigidos a la revisión de la deuda, cuyo coste supone una parte cada vez más grande de los presupuestos del estado. Como declaró el Primer Ministro congoleño cuando se presentaron los presupuestos: "Esta situación reduce la capacidad del gobierno para dedicar sus recursos internos, de 2007, a mejorar las condiciones laborales de los funcionarios del estado, particularmente del cuerpo de policía y el ejercito, y a reforzar su capacidad financiera para realizar inversiones prioritarias." Finalmente, entre realizar estas inversiones prioritarias y pagar a los ricos acreedores que se están apoderando de los recursos nacionales del país, el gobierno, fuertemente aconsejado por el FMI, eligió la segunda alternativa. Evidentemente, el gasto en educación y salud se ha reducido a proporciones ridículas.

Es obvio que el presupuesto acordado va deliberadamente en contra de cubrir las necesidades humanas fundamentales de la población congoleña. De esta manera, viola varias cartas fundamentales, incluidas la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Preámbulo de la Constitución Congoleña.

Indiferente a dichos argumentos, el FMI y sus cómplices locales han realizado un presupuesto cuyo objetivo es "facilitar todas las oportunidades a la RDC para garantizar su marcha victoriosa hacía la consecución de la iniciativa HIPC (siglas en inglés de Países Pobres Fuertemente Endeudados)" [3]. Una iniciativa cuyo propósito no es otro que imponer medidas económicas altamente impopulares en la RDC, tales como la reducción de los presupuestos sociales, eliminación de subvenciones en productos básicos, privatizaciones, la incorporación de nuevas fronteras y políticas de impuestos que empeoran las desigualdades. ¿Puede un gobierno sentir una satisfacción genuina estando a la cabeza de un estado tan pobre y tan fuertemente endeudado?

La exigua porción de deuda cancelada como resultado de estas medidas ayudará a esconder el hecho de que la iniciativa HIPC es una gran operación de lavado para antiguas deudas contraídas por el dictador Mobutu para aumentar su fortuna personal, con la complicidad de varios acreedores a los que se pagó generosamente. Esta deuda jamás ha beneficiado a la población y es de hecho una deuda detestable que no debería ser devuelta. Las instituciones financieras internacionales (principalmente el FMI y el Banco Mundial) y los políticos congoleños responsables de esta deuda, tales como el actual presidente del Senado y antiguo Primer Ministro de Mobutu, Leon Kengo Wa Dondo, deberían ser responsables ante la población congoleña. La única salida sería la realización de una auditoria de la deuda por movimientos sociales de la RDC con el objetivo de repudiarla legalmente.

Traducido por Eva Calleja y revisado por Miguel Montes Bajo

Notas al pie [1] Ver el artículo "Budget 2007: FMI s’inquiète, le gouvernement pour une revision", en el periódico congoleño L’Avenir del 23 de junio de 2007,

[2] Ver el artículo "Budget 2007, cap sur le point d’achèvement", Le Potential, 23 de junio de 2007,

[3] Ver Le Potentiel de 23 de junio.

international@cadtm.org

Eric Toussaint, Doctor en Ciencias Políticas, Presidente de CADTM-Bélgica (Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo).

Damien Millet enseña matemáticas, Presidente de CADTM-Francia Son coautores de Who owes Who? 50 questions about World Debt (¿Quién debe a quién? 50 preguntas sobre la Deuda Mundial), Zedbooks, Londres (2004), Debt Scam (La estafa de la deuda), VAK, Mumbai (2003); Tsunami Aid or Debt Cancellation (Ayuda por el Tsunami o Cancelación de la Deuda), VAK, Mumbai (2005).

Más información en: www.cadtm.org



 
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