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divendres 20 de juliol de 2007
La competitividad justifica todo
Tom Kucharz - Ecologistas en Acción
per  Ecologistes en Acció

Paralelo al relanzamiento de la Constitución Europea por medio de la vía rápida, para la mayoría de la población europea pasa desapercibido el hecho de cómo Bruselas prepara nuevos ajustes estructurales, negocia el acceso de las empresas a los mercados de otros países y cómo la Unión Europea avanza con sus políticas neoliberales.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el nuevo presidente francés, Nicolas Sarkozy, se comprometieron recientemente a trabajar juntos para “sacar a la UE de la parálisis” en la que se encuentra después del rechazo popular al proyecto de la Constitución Europea en Francia y Holanda en 2005. Sarkozy, que viajó a Berlín pocas horas después de tomar posesión como presidente de Francia, aseguró que esta visita a la capital alemana “no sólo era un gesto simbólico”, sino una forma de lanzar un mensaje político de gran calado al resto de socios comunitarios. También tiene previsto reunirse con el presidente del gobierno español para “reactivar la construcción europea”. Sarkozy aboga por un tratado simplificado, que contemple sólo mejoras en el funcionamiento de la Unión de los 27, que sería aprobado en Francia por vía parlamentaria, sin recurrir de nuevo a un referéndum. El miedo de los poderes políticos europeos a repetir el fracaso es grande. Parece entonces urgente reactivar las campañas contra la Constitución Europea y, en particular, que el movimiento, que consiguió el “No” francés y holandés, pida nuevamente una consulta popular y esta vez en todos los países de la UE.

Otro acto simbólico reciente fue la entrega al Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, del Premio Carlomagno en la ciudad de Aquisgrán como “reconocimiento a España en Europa”. Recordamos que en medio de la guerra de Irak, Solana llevó a la Cumbre Europea de Salónica en junio de 2003 la Estrategia de Seguridad Común para Europa llamada “Una Europa segura en un mundo mejor”. El documento amparaba la intervención “preventiva” ya que según Solana “con las nuevas amenazas la primera línea de defensa estará a menudo en el extranjero”, apuntando a los países situados “al margen de la sociedad internacional” que “han de pagar un precio, incluso en sus relaciones con Europa”. En Aquisgrán Solana subrayó que “la UE necesita la Constitución o el Tratado, me da igual como se llame al final, porque ese documento aporta los instrumentos que necesita la Unión para ser más poderosa y eficaz”.

Pero a pesar de la crisis institucional, en los últimos meses, la UE ha puesto en marcha nuevas políticas económicas y comerciales que tendrán enormes impactos sociales y ambientales, dentro y fuera de Europa. En octubre del 2006, por ejemplo, la Comisión Europea lanzó su estrategia “Europa global: compitiendo en el mundo”[1], en la que esboza la forma en que Bruselas buscará acuerdos bilaterales de libre comercio con importantes economías emergentes y, así, garantizar nuevos y provechosos mercados para las empresas europeas. La apuesta por la vía bilateral es debido al estancamiento de las negociaciones multilaterales en el seno de la Organización Mundial de Comercio desde 2001.

La UE también pretende reforzar los derechos sobre la propiedad intelectual y reducir las barreras no arancelarias -como políticas sociales y ambientales- de sus socios comerciales, además de potenciar unas “reformas internas”, en el interior de la UE, aún más favorables al sector empresarial y acordes con la estrategia de Lisboa. El informe expone una agresiva estrategia de ‘competitividad externa’. En palabras del Comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson: “Queremos garantizar que las empresas europeas competitivas, respaldadas por las políticas internas adecuadas, deben poder ganar acceso a los mercados mundiales y operar en ellos con seguridad.

Ésta es nuestra agenda”. Para poder comprender las verdaderas prioridades e intenciones de la UE, es necesario, muchas veces, consultar documentos internos, como por ejemplo los elaborados por la Dirección General de Comercio Exterior de la Comisión. Allí queda reflejado que la estrategia de Mandelson se reduce, de acuerdo con Alexandra Strickner, del Instituto para la Agricultura y la Política de Comercio, a lo siguiente: “si la UE desea mantener su competitividad en el mercado mundial, debe intensificar sus esfuerzos para crear oportunidades para sus empresas en el exterior, apuntando especialmente al entorno normativo en terceros países”. Pero para construir empresas fuertes, añade, la UE también “debería crear un entorno más favorable para las empresas dentro de sus propias fronteras”. Lo que supone mayor desempleo, precariedad, una profundización de la privatización de los servicios públicos y menos gastos públicos en sanidad, educación, cultura, integración, personas mayores y con discapacidad, además de perjudicar sobre todo a las condiciones de vida de las mujeres, concluye Barbara Specht de la red feminista europea WIDE. En nombre de la competitividad, esta estrategia promueve no solamente acuerdos comerciales con todas las regiones del mundo, sino también y fundamentalmente una mayor desregulación social, laboral y medioambiental en la propia UE. Además, el comercio internacional es una de las mayores causas del Cambio Climático debido al transporte, ahondarlo aun más supone el incremento de emisiones de CO2 y de sus impactos globales.

En abril, la Comisión Europea ha adoptado otra comunicación con el título: “Una Europa global: una Cooperación Reforzada para facilitar a los Exportadores Europeos el Acceso a los Mercados”. Según sus palabras, esta estrategia desmantela las barreras comerciales en otros países y crea ”nuevas oportunidades de exportación”. La piedra angular es una nueva “cooperación descentralizada”, o sea la creación de grupos de trabajo ad-hoc, sobre el terreno entre la Comisión, los Estados miembros y las empresas en terceros países. La asociación de Cámaras Europeas de Comercio e Industria, Eurochambres, se mostró encantada. Según su comunicado de prensa, “la estrategia de acceso a mercado es un ejemplo de cosas que están bien hechas”. Arnaldo Abruzzini, Secretario General de Eurochambres, dijo: “Nosotros hemos pedido a la Comisión desde hace mucho tiempo que desarrolle una política comercial más activa y que promueva los intereses de las empresas europeas en el exterior”. La nueva estrategia es un paso en esta dirección, según Abruzzini.

Pocos días después el Consejo de Ministros de la Unión Europea de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores aprobó en Luxemburgo, el 24 de Abril, el mandato de la Comisión Europea para negociar cinco nuevos tratados de libre comercio (TLCs) con India, Corea del Sur, países del ASEAN, América Central y los Países Andinos. Curiosamente, el mismo día, una delegación de Businesseurope, el lobby de las patronales europeas como la CEOE, se reunió con David O’Sullivan, de la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea, para hablar sobre las negociaciones en la OMC, incentivar un rápido comienzo de las negociaciones bilaterales y demandar disposiciones obligatorias de servicios comerciales. “Estos tratados suponen una mayor amenaza para el medio ambiente y los ciudadanos en los países en desarrollo, así como en Europa, que las nefastas propuestas hechas ya en la OMC”, subraya Charly Poppe, de Friends of the Earth Europe. “Los derechos de comunidades locales y de Estados para decidir sobre sus propias políticas macroeconómicas están siendo reemplazados por orden de las empresas transnacionales europeas”, agrega.

Varios diputados de Bélgica y eurodiputados abogaron porque la Comisión Europea suspenda la apertura de negociaciones de asociación y libre comercio con la Comunidad Andina, hasta que se aclaren los vínculos entre paramilitares y congresistas en Colombia. En la II Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos en Colombia, celebrada en abril en Bruselas, Iván Cepeda del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado de Colombia, aseguró que hay “evidencias importantes de pactos entre élites políticas, muchas cercanas al presidente Álvaro Uribe, y paramilitares” y advirtió de que esto pone en cuestión el Estado de Derecho.

Más de 90 redes y organizaciones internacionales criticaron en una carta dirigida a los ministros que “los nuevos TLCs constituyen una grave amenaza a la justicia social, la equidad de género y el desarrollo sostenible, tanto dentro como fuera de la UE”[2]. En particular vulneraría la seguridad alimentaria y generaría enormes pérdidas de empleos. La inclusión de los “temas de Singapur” en las negociaciones, que ya fueron rechazados en el marco de las negociaciones en la OMC, amenaza con restringir las posibilidades de los países en desarrollo para aplicar reglas de inversión, políticas de competencia y compras públicas para promover políticas más acordes con las necesidades de su población, como la lucha contra el hambre, la conservación de recursos naturales y el acceso universal a los servicios públicos.

Con la eliminación de todas las restricciones a las importaciones y exportaciones, explica Brid Brennan de la ONG Transnational Institute, se pone en peligro las legítimas regulaciones para proteger el medio ambiente, asegurar el acceso a la salud y otros derechos sociales, alcanzar la soberanía alimentaria o mitigar el Cambio Climático. “Es realmente escandaloso ver cómo está siendo implementada la estrategia comercial bilateral de la UE sólo por los intereses del empresariado europeo que tiene un acceso privilegiado a la Comisión en Bruselas, mientras no ha existido un significante debate público y político”, considera Myriam Vander Stichele, investigadora de la ONG holandesa SOMO, ni siquiera en los parlamentos nacionales. De hecho, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio español no consultó al Congreso de los Diputados sobre estos asuntos y tampoco respondió a las peticiones realizadas por organizaciones sociales.

El pasado 19 de abril en más de 32 países se llevó a cabo una jornada de acción contra los Acuerdos de Asociación Económica que la UE está imponiendo a 76 países del África, el Caribe y el Pacífico, además de otras negociaciones bilaterales. Estos tratados son de gran envergadura diseñados para obligar a eliminar las barreras comerciales para casi todos los productos importados de la UE. La Comisión Europea está presionando para que esos acuerdos entrañen la liberalización de las inversiones, el comercio de servicios y la contratación pública.

Millones de personas perderán su acceso a los recursos naturales, como agua, pesca o madera. Especialmente las comunidades rurales, que suponen todavía la mayoría de la población en los países objetivos de los tratados comerciales de la UE, serán afectadas por la inundación de sus mercados locales con productos agrícolas procesados por debajo del precio de coste. Los pequeños agricultores no pueden competir con las grandes empresas del agronegocio y las cadenas de supermercados, y por ello tendrán que abandonar su actividad y sus tierras. Además las políticas comerciales afectan negativamente a la agricultura familiar europea, insiste Morgan Ody de la Vía Campesina.

Una de las prioridades de la UE es eliminar las restricciones para el acceso a los recursos naturales. Al parecer, políticas de nacionalización de hidrocarburos como en Bolivia o Venezuela están produciendo serias molestias para las empresas europeas. La Unión depende en más del 75% del petróleo exterior, proveniente en gran medida de Oriente Medio, Asia central y África, y en más de un 50% del gas de fuera de sus fronteras, principalmente de Rusia, Argelia, Nigeria y Noruega. Según Ramón Fernández Durán de Ecologistas en Acción, “estos porcentajes se dispararán en los próximos años”, con una dependencia del 93% y 84% en el 2030 respectivamente, “conforme se vayan agotando las reservas del Mar del Norte y siga incrementándose el consumo, haciendo a la Unión más dependiente aún del exterior y, por lo tanto, a su economía más vulnerable”. La UE ha definido su nueva estrategia energética conjunta en un reciente Libro Verde y el Paquete Energético, en la que se plantea una acción exterior común en esta materia. Se aboga porque la UE en bloque acuda a los mercados globales de combustibles fósiles como un solo agente, para imponer así su capacidad de negociación, advierte Fernández Durán.

En esta semana, el Parlamento Europeo está llamado a aprobar la estrategia “Europa Global” y todo indica que las mayorías de los partidos de derecha y socialdemócratas la ratificarán. La red Seattle to Brussels network, una alianza de 70 ONGs, sindicatos, asociaciones y movimientos sociales de 16 países[3], urgió al Parlamento Europeo de rechazar el informe “Caspary” que respalda los enfoques comerciales de Mandelson. Frédéric Viale, de ATTAC Francia, opina “que los parlamentarios deben frenar la apertura comercial para evitar mayores niveles de empobrecimiento y de explotación laboral”. La apertura y desregulación de mercados así como la competitividad directa ha llevado a mayores niveles inseguridad social y laboral, desigualdades y deslocalizaciones de sectores de la economía europea que más han incrementado sus beneficios, añade.

Notas: [1] La ‘doctrina de Mandelson’ es la Comunicación de la Comisión Europea: ‘Global Europe: Competing in the World’ (4 October 2006). [2] La carta de se puede consultar en: [3] Seattle to Brussels (S2B) Network es una red paneuropea de más de 70 organizaciones de 16 países para promover políticas comerciales sostenibles, justas y democráticamente responsable. S2B Network forma parte de la coalición mundial ‘Nuestro Mundo no está en venta‘ [4] Basada en la información Carin Smaller: “Una alianza poco conveniente: el Renacimiento del Quad” en Actualidades de Ginebra, IATP, 3 de Abril de 2007.


El largo invierno de la OMC[4]

La mayoría de los miembros de la OMC se encuentran desesperados por concluir la Ronda de Doha, nuevas negociaciones multilaterales para liberalizar todavía más el comercio y que comenzaron en 2001.

Continuamente se inventan nuevos métodos para lograr avances y el Director General de la OMC, Pascal Lamy, viaja alrededor del mundo, ejerciendo presión en los Ministros de Comercio de los países en desarrollo para que estos suavicen sus demandas, y tratando de lograr la aceptación por parte del Congreso de EEUU de mayores recortes en las subvenciones agrícolas. Sin embargo, ninguna de las medidas anteriores parece estar funcionando, ya que el logro de un acuerdo en las negociaciones no parece estar cercano.

EEUU no está dispuesto recortar sus ayudas agrícolas, y si EEUU no cede, la UE tampoco modificará las subvenciones de la PAC. Y, así, nada avanzará. En cambio exigen a Brasil e India -pero también a China, Sudáfrica y otros- mayores compromisos para liberalizar los servicios y la apertura de sus mercados industriales así como un mayor acceso a los mercados de productos no industriales (recursos naturales, pesca, madera, minerales, etc.). Muchos consideran que será imposible lograr avances, al tiempo que los EEUU y la UE han acordado, con el apoyo del Parlamento Europeo, crear un Nuevo Partenario Económico Transatlántico con el fin de incrementar los intercambios comerciales.

Hay serias preocupaciones de que si el G4 (EEUU, UE, Brasil, India) negocia entre ellos, fuera del alcance del resto de los miembros de la OMC, se repetirá la situación durante la Ronda de Uruguay, cuando EEUU, UE, Japón y Canadá acordaron proteger sus propios mercados, imponiendo al resto de los miembros un acuerdo negociado entre un grupo reducido de países.



 
7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"