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dimarts 14 d'agost de 2007
G-8 2007 Rostock
ALGUNAS REFLEXIONES DESPUÉS DE ROSTOCK
por Mov. de Trabajadoras/es Desempleadas/os de Solano

Hemos sido invitadas a participar, en junio del 2007, por amigos de ATAC de Berlìn, en distintas acciones anti G8 realizado en la ciudad de Rostock, Alemania. Llegamos a Berlìn dìas previos a la cumbre. Teníamos previsto algunos encuentros en distintas ciudades de Alemania, para compartir e intercambiar diversas experiencias de autoorganización de las resistencias anticapitalistas y las consecuencias de las políticas del G8 en distintas partes del mundo. Estuvimos en Ausburg, Regeinsburg, Lindau, Berlìn y Rostock. Por estos lugares nos encontramos con grupos y colectivos diversos, que se plantean desafíos de lucha ante los estilos de vidas que impone el neoliberalismo. Muchas mujeres y hombres que no compran las promesas de bienestar y brillo que ofrecen las privatizaciones, nuevas leyes de seguridad y convivencia. Nosotras llevamos la experiencia de resistencia desarrollada a lo largo de estos últimos años en el Movimiento de Trabajadores Desempleados de Solano.

Cuales fueron y siguen siendo las consecuencias de las privatizaciones de los bienes naturales: el agua, los lagos, el suelo, bosques y selvas, minas de distintos metales, petróleo, gas., la expropiación de la energía, las comunicaciones. Contamos como se ha ido imponiendo en la subjetividad social la idea de progreso y bienestar con la que nos venden el sueño neoliberal. Como han provocado situaciones de inseguridad y precariedad para hacer sentir a la sociedad la necesidad de las multinacionales, la protección de nuevas leyes de convivencia y la presencia de las fuerzas de (in)seguridad en las calles, en los trenes, en todos los rincones de las ciudades para "cuidarnos" .

De a poco, la realidad daba cuenta del verdadero progreso y bienestar: circulación mas efectiva en tiempo y tamaño de la mercancía, liberación de rutas para el movimiento del capital, criminalizacion de cualquier forma de resistencia y las fuerzas represivas controlando y reprimiendo la vida de aquellos que escapan a las etiquetas en las que te encasilla el sistema de dominación.

En distintos talleres, encuentros, seminarios, fuimos tejiendo relaciones y fortaleciendo vínculos. Nos encontramos con personas que pertenecen a distintos colectivos de África, Asia, de otros países de América y Europa. A medida que íbamos hablando nos dábamos cuenta de que a pesar de vivir en mundos tan diferentes, somos tan parecidos. Tenemos los mismos problemas, sufrimos las mismas crisis, enfrentamos las mismas represiones. Algunos con mas posibilidades de recursos que otros, pero tan iguales en las formas de como nos incluye el neoliberalismo para vendernos las mismas ilusiones y jerarquizar los valores del consumo. Todos padecemos los azotes de la globalización. La condición económica no es, entonces, el lugar desde donde nos podemos relacionar. El lugar desde donde armamos las redes de la lucha es el de la mutua solidaridad.

Nos encontramos pues, con desafíos radicales y comunes. El mundo que nos impusieron es el que nos hace infelices, es el que mata nuestras alegrías, nos roba la esperanza, anula nuestra libertad. El mundo que deseamos y que podemos soñar, es el mundo que podemos crear. Son los mundos que podemos construir en los distintos lugares donde vivimos.

No le disputamos al sistema el poder del control y de la represión. No queremos adueñarnos de sus lógicas de dominación. Resistimos a las formas de vida a las que nos someten y creamos formas y estilos basados en nuevas relaciones sociales, relaciones democráticas y horizontales, posibles de ser repensadas y transformadas permanentemente. Nuestra lucha es de resistencia y creación. El hambre no se tolera, la dignidad no se compra ni se vende y la libertad se busca y se defiende. No la libertad que proclama el liberalismo, la que se amolda al mercado, sino la libertad de las personas, de los grupos, de las comunidades.

Esa semana en Rostock fue increíble. Miles y miles de personas auto organizándose para autogestionar espacios, medios de vida para esos días. Se crearon campamentos con sus propias formas de funcionamiento, espacios de reflexión y pensamiento sobre experiencias traídas y practicas que iban surgiendo de la toda la manifestación. El estado no estaba allí, en esas experiencias de autoorganización y ni falta que hacia! Que bien se vive sin sus formas de relaciones jerárquicas y autoritarias. Sin embargo, no fue posible, evitar sentir su presencia autoritaria en las fuerzas represivas que intentaban controlar las calles, meterse a los campamentos, disolver los puntos de encuentros. Equipados de una manera desafiante para la guerra y dispuestos a matar si fuera posible.

En las distintas acciones que se realizaron: marchas, bloqueos, talleres, etc., se percibía todo el trabajo previo de muchos colectivos para la manifestación en Rostock.

Las formas de encarar distintas acciones, también sugerían las diferencias con las que nos enfrentamos al mundo que no queremos. Así se desataron temas fuertes de debate. Uno de ellos fue el tema de la violencia. Nos llamó la atención como inmediatamente, la reacción fue querer echar el problema afuera. Intentar diferenciar a los violentos de los no violentos.Nos llevó a pensar en situaciones similares que vivimos como MTD. Situaciones que se provocaron a partir de nuestras acciones como movimiento y nos enfrentaron con nuestros diferentes. Esto nos llevó a aportar para la reflexión lo que pudimos elaborar después de lo que vivimos.

Como punto de partida, pensamos, que es importante identificar desde donde se imparte la violencia. Si reconocemos al estado como autoritario y represivo, la primera acción violenta viene de allí. Una persona, o un colectivo, puede pensar como pararse ante la violencia que ejerce el estado. No aceptarla no significa que tenemos que combatirla con sus mismos métodos. El sistema tiene múltiples formas de ejercer la violencia sobre nuestras vidas. La podemos sentir a diario cuando carecemos de medios para vivir, ante la discriminación racial, cuando estamos obligados a responder a valores impuestos mercantilistas, cuando nos manifestamos y nos golpean, nos encarcelan, nos asesinan, cuando nos prohíben circular o ingresar a algún país por nuestra condición social, nacionalidad o portaciòn de identidad, cuando nos etiquetan como desocupados, inmigrantes, desaparecidos, guerrilleros, terroristas...

Nosotros también tenemos la posibilidad de pensar en múltiples maneras o acciones para destruir esta violencia. Y en este sentido, una acción cobra significado cuando está entendida en un proceso de reflexión y construcción. Una acción no tiene sentido por la acción misma. Porque de esta manera, podemos afectar y destruir nuestras propias formas de resistencias, se vuelve contra nosotros. Es fundamental que podamos contener los efectos de lo que accionamos con nuestras prácticas. Cuando salimos, desde distintos rincones del planeta a gritar ante el mundo nuestras denuncias, nuestros reclamos, nuestras resistencias, esta manifestación se convierte en un colectivo de colectivos. Un mundo donde se sitúan muchos mundos. Ahí no somos enemigos. Somos diferentes con problemas y objetivos comunes.

En base a nuestras diferencias, podemos analizar si una acción, en un momento determinado, es correcta o no, si potencia la resistencia o la desarma, pero lo que no podemos hacer es combatirnos entre nosotros.

Nos gusta mucho la idea de poder pensar en cuales son las acciones que desarman a quienes nos oprimen y reprimen y que cosas nos fortalecen en nuestras prácticas, consolidan nuestros vínculos que nos hacen mas fuerte y libres.

Hay momentos en la vida que se hace necesario desarmar nuestras propias creaciones cuando se vuelven contra nosotros. Cuando se los apropia el poder para manejarnos, o cuando estas lógicas de poder se reproducen entre nosotros. Nos motiva enormente creer que los procesos no son lineales, que hay momentos que se cierran y otros que se abren. Creemos que el cierre de una etapa no es sinónimo de frustración sino que es bagaje de aprendizaje que se potencia en experiencias nuevas. Sabemos que desde las crisis es posible resignificar nuestras luchas, nuestras vidas. Por eso creemos que la vida es movimiento constante, sin estructuras cerradas.

Regresamos a nuestra vida cotidiana con la alegría y la fuerza que nos dio el haber estado ahí. Los encuentros y las reflexiones nos permitieron reafirmar desafíos y apuestas que tenemos en común.



 
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concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"