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dilluns 3 de setembre de 2007
Otra vez los niños.
Gideon LEVY*

Cinco niños muertos en Gaza en ocho días. La indiferencia pública por estos asesinatos (a los tres últimos, por ejemplo, se les concedió sólo un breve artículo en los márgenes de la página 11 de Yedioth Ahronoth, un asunto repugnante en sí mismo) no puede disimular el hecho de que el ejército israelí está librando una guerra contra los niños. Hace un año, una quinta parte de los muertos en la operación "Lluvia de verano" en Gaza fueron niños; durante las dos últimas semanas, los niños han supuesto una cuarta parte de los 21 muertos. Si, Dios no lo quiera, resultan heridos niños en Sderot, tendremos que recordar esto antes de que empecemos a armar un escándalo.

El ejército israelí afirma que los palestinos han puesto en práctica el envío de niños a recoger las lanzaderas de los Qassam. Sin embargo, en este caso, los niños asesinados no estaban recogiendo las lanzaderas. A los dos primeros los mataron mientras recogían algarrobas y los tres siguientes -según la investigación del propio ejército israelí- estaban jugando a "tú la llevas". Pero incluso aceptando la afirmación del ejército israelí de que hay una tendencia general a enviar a los niños a recoger las lanzaderas (que no se ha demostrado), eso debería haber provocado un cese inmediato de los disparos a los recogedores de lanzaderas.

Pero al ejército de ocupación israelí no le importa si sus víctimas pueden ser niños. El hecho es que disparan a las figuras que consideran sospechosas, con conocimiento pleno -según su propia argumentación- de que podrían ser niños. Por consiguiente, un ejército que dispara a los recogedores de lanzaderas es un ejército que mata a niños, sin ninguna intención evitarlo. Esto no es, pues, una serie de errores infortunados, como se está retratando, sino que refleja el desprecio del ejército por las vidas de los niños palestinos y su espantosa indiferencia ante su destino.

Una sociedad que tuviera respeto por la ética, al menos se preguntaría: ¿Está permitido disparar sobre cualquiera que se acerque a las lanzaderas, aun cuando sabemos que algunas de estas personas pueden ser niños pequeños, faltos de juicio, y por lo tanto no punibles? ¿O estamos soltando todos los frenos en nuestras operaciones de guerra? Aun cuando aceptemos las afirmaciones del ejército de ocupación sobre que sus sofisticados dispositivos de visión no les permiten distinguir entre un muchacho de diez años y un adulto, el ejército no puede eludir su responsabilidad por esta acción criminal. Aun cuando asumamos una presunción completamente inadmisible de que cualquiera que va a las lanzaderas está casi abocado a la muerte, el hecho de que los niños estén implicados debería cambiar las reglas. Añadamos a esto el hecho de que disparar a los recogedores de lanzaderas ha detenido los Qassam, o incluso reducido su número, y usted llega a otra fría conclusión: el ejército israelí dispara a los niños para infligir venganza y castigo.

Ningún niño de Sderot está más seguro como consecuencia de esas muertes. Al contrario.

Cualquiera que eche una mirada honrada a la progresión de los hechos durante los dos últimos meses descubrirá que los Qassam tienen un contexto: casi siempre se disparan tras una operación de asesinato del ejército de ocupación israelí, y ha habido muchas de estas. La pregunta quién empezó no es una pregunta infantil en este contexto. El ejército de ocupación ha vuelto a las matanzas, y con ganas. Y en esa estela ha habido un aumento de los lanzamientos de Qassam. Esa es la verdad y nos la están ocultando. Cuando Gabi Ashkenazi y Ehud Barak asumieron sus cargos soltaron las riendas. Si Barak fuera un representante de la derecha política quizás ya habría sonado un clamor público contra las salvajes acciones del ejército israelí en Gaza. Pero todo se le permite a Barak, incluso el hecho de que las víctimas sean niños no importa; ni a él ni al público israelí.

Sí, los niños de Gaza se juntan alrededor de los Qassam. Es prácticamente la única diversión que tienen en sus vidas. Es su parque de entretenimiento. Aquellos que arrogantemente sermonean a sus padres "para que los vigilen" nunca ha visitado Beit Hanoun. No hay nada allí, salvo callejones inmundos y casas exiguas. Incluso si es verdad que quienes lanzan Qassam están abusando de estos infelices niños (lo cuál todavía tiene que ser demostrado), esto no debe formar nuestro retrato moral. Sí, está permitido pisar el freno y tener precaución. Sí, no siempre es necesario responder, sobre todo cuando la respuesta acaba matando niños.

La manera de detener el lanzamiento de Qassam no es mediante matanzas indiscriminadas. Cada lanzador puede ser reemplazado. El inicio del año escolar es un mal presagio para nosotros y para ellos. Cualquiera que de verdad busque detener el disparo de Qassam debe alcanzar un acuerdo de alto el fuego con el gobierno actual de Gaza. Esa es la única manera y es posible. Los asesinatos, los bombardeos y la matanza de niños trabajarán exactamente en la dirección opuesta de lo que se pretende. Mientras tanto, mirad lo que nos está pasando a nosotros y a nuestro ejército.

(Traducido por Carlos Sanchis) *El israelí Gideon Levy nació en 1955 en Tel Aviv, hijo de una inmigrante checa y padre alemán que llegaron a Palestina en 1939 huyendo del nazismo alemán.En 1986 comenzó a trabajar como periodista en los Territorios Palestinos Ocupados lo que hizo que cambiase su visión del conflicto. Allí comenzaron una interesante carrera periodística y una evolución personal que le llevó a planteamientos diametralmente opuestos a los anteriores. En 1996 ganó el premio Emil Grunzweigh a los Derechos Humanos Es periodista del diario israelí Haaretz desde hace veinte años y también editorialista. Muy crítico con la ocupación israelí, escribe en esta publicación una crónica semanal bajo el título «Twilight Zone», en la que describe las duras condiciones de vida de la población palestina ocupada y relata las violaciones que el ejército y las autoridades de la ocupación perpetran a diario contra los palestinos. Sus escritos levantan una gran polémica entre la adormecida sociedad israelí, cuya conciencia pretende sacudir y despertar, y contrarían a la clase dirigente.



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23 de gener de 2009, per  インプラント
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Holocausto en cámara lenta
16 de setembre de 2007

José Steinsleger La Jornada 05 de Julio 2007

La "solución final" ejecutada por Israel en Gaza y Cisjordania consiste en asfixiar física, síquica y socialmente a cerca de 4 millones de palestinos que en enero de 2006 votaron democráticamente, pero eligieron "mal".

El método de exterminio escogido resulta similar al de los nazis durante el gueto de Varsovia (1941-43), cuando 60 mil personas murieron de inanición y enfermedades. Pero a diferencia del puñado de heroicos judíos que en el gueto polaco resistieron hasta el final, millares de palestinos acorralados por Israel llevan 40 años dando la pelea contra la "limpieza étnica" de su pueblo.

En los ataques israelíes a la franja de Gaza muere un promedio de ocho palestinos por día. La mayoría son niños que resultan heridos, paralizados, mutilados o encarcelados.

En febrero de 1989, el diario jordano Ad-Dustour , de Ammán, reprodujo declaraciones del legislador laborista inglés Robert Stoot, quien visitó un hospital de Nablús (Cisjordania) para oír el testimonio de menores quemados al estallar los chocolates que les brindaban soldados israelíes.

Desde 1967 a 2005 las fuerzas de ocupación israelíes arrestaron a más de 650 mil palestinos (20 por ciento de la totalidad de los que habitan en Gaza y Cisjordania). A fines de 2005, 8 mil 800 prisioneros estaban repartidos en 28 cárceles y centros de detención.

Del 28 de septiembre de 2000 hasta el 30 de junio de 2006, las autoridades palestinas llevaban en sus registros la muerte de 4 mil 248 personas asesinadas, 786 de éstas niños. Cifras que no incluyen unas 250 muertes ocurridas posteriormente, durante la ofensiva Lluvia de Verano , en represalia por el "secuestro" de un soldado israelí.

La cifra de heridos suma más de 23 mil (14 mil 200 en Cisjordania, donde habitan 2 millones 300 mil personas, casi el doble de la población de Gaza). Desde que empezó la segunda intifada (2000), el gobierno israelí ha torturado a los niños durante los interrogatorios.

Según el Departamento de Estadística y el Ministerio para asuntos relacionados con prisioneros y liberados, a noviembre de 2005 habían sido detenidos cerca de 4 mil menores, de los cuales 294 niños y 3 niñas siguen en prisión: 19 están en la zona de Al Quods, seis en Gaza, 272 en Cisjordania (80 en la cárcel de Nablús, 65 en la de Ramallah y 28 en la de al-Khalil). Otras fuentes estiman que unos 350 menores, entre ellos niños de 12 y 13 años, se encuentran detenidos. Sólo en 2003, se detuvo a 6 mil 540, 245 de los cuales fueron juzgados por cortes militares. La mayor parte por arrojar piedras y bombas molotov al ejército mejor pertrechado del mundo.

En enero de 2004 el teniente coronel Eytan Ronel devolvió sus insignias al jefe del estado mayor, Moshe Yaalon, en protesta por la actuación de las tropas en los territorios ocupados y cinco reclutas fueron condenados por un tribunal militar alegando objeción de conciencia hacia la ocupación.

Durante la primera intifada , Israel encarceló hasta 2 por ciento de todos los niños palestinos entre nueve y 17 años, y en los primeros seis meses del 2004 asesinó a más de 80 niños y niñas.

En noviembre de 2006, la matanza de civiles palestinos en Beit Hanoun (norte de la franja) dejó 18 civiles muertos, entre ellos seis niños. "Fallo técnico", declaró el premier Ehud Olmert.

Las condiciones de detención de los menores son terribles. Los sicólogos militares israelíes se han ensañado en la población infantil, calculando premeditadamente el tipo de tortura con base en su vulnerabilidad y el deliberado propósito de crear sensaciones de miedo, intimidación y desamparo.

Un informe de la organización Defence for Children International observa que los niños palestinos son encerrados en celdas "por un sinfín de horas" y, en algunos casos, disponen de sólo 45 minutos cada dos días para ejercicios al aire libre. Las ventanas de las celdas están cubiertas totalmente con paneles de hierro que bloquean la luz de exterior e intensifican el calor. Ni hablar de cuidados médicos o alimentación adecuada, servida en papelitos, sin cubiertos.

Otro aspecto del holocausto palestino se relaciona con la demolición de las viviendas, centrada en la localidad de Rafah, frontera con Egipto, donde fueron destruidas 15 mil 472 viviendas, es decir, seis de cada 10.

El doctor Eyad el Sharraj, director de los servicios siquiátricos en Gaza, asegura que Israel ya está creando una "... nueva generación de palestinos más insensibles que las anteriores frente a la ocupación militar. De la misma forma está creando una generación de ocupantes israelíes que ven a mi ciudad como el lejano oeste.

"En Gaza -añade- hemos producido una generación de niños que no son capaces de sonreír. Son los futuros hombres bombas..."

En Gaza, 45 por ciento tienen menos de 15 años. De un estudio realizado entre niños palestinos de hasta 12 años, 24 por ciento expusieron que su máxima aspiración es ser shahids, es decir, suicidas. "No estoy de acuerdo con los suicidas, pero no los puedo tocar porque son personas santas y glorificadas por toda la sociedad", dijo El Sharraj.

 
7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"