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dimecres 14 de febrer de 2007
¿La formula actual de los Foros Sociales Mundiales es útil y apropiada?
¿Son los Foros Sociales Mundiales útiles para las luchas de los pueblos?
Samir Amín (Foro Mundial de las Alternativas)

¿Resulta útil el Foro Social Mundial a las luchas de los pueblos?. ¿Lo son las fórmulas de los Foros Sociales Mundiales?

1. El éxito indiscutible de los Foros Sociales Mundiales (y de los Foros Nacionales y Regionales), desde su primera edición (Porto Alegre 2001) hasta su séptima (Nairobi, 2007) demuestra que la fórmula responde a una efectiva necesidad objetiva, percibida por muchos de los militantes y movimientos involucrados en el combate contra el neoliberalismo y las agresiones (incluyendo las militares) del imperialismo. En el transcurso de estos combates, movimientos y militantes han renovado significativamente sus formas de organización y de intervención activa en la sociedad.

Sí, la cultura política de la izquierda fue marcada durante los siglos XIX y XX por prácticas fundadas en la organización vertical jerarquizada de los partidos, los sindicatos, las asociaciones. En las circunstancias de la época los movimientos que estos animaron -transformaciones sociales radicales y reformistas, revoluciones, independencias nacionales- transformaron el mundo de manera generalmente favorable para las clases populares.

Sin embargo, los límites y las contradicciones propias de estas formas de acción aparecieron de manera significativa a partir de los años 1980-1990. El déficit democrático de estas formas, llegando incluso a la autoproclamación de "vanguardias" pertrechadas con el conocimiento "científico" y la estrategia "eficaz", originó decepciones ulteriores: reformas y revoluciones elevaron al poder a regímenes de quienes lo mínimo que podemos decir es que con frecuencia no cumplieron sus promesas y que a menudo se comprometieron en acciones criminales. Estos fracasos hicieron posible el regreso ofensivo del capital dominante y del imperialismo a partir de los años 1980-1990.

2. El momento de euforia del capital y del imperialismo - pasados a la ofensiva bajo el manto del neoliberalismo y la globalización - duró poco tiempo (1990-95). Muy pronto, las clases populares en combate opusieron resistencia a esta ofensiva. Sí, de manera general la primera ola de luchas contra esta ofensiva se libró en los terrenos de la resistencia y de la réplica de múltiples maneras: resistencias al neoliberalismo económico, al desmantelamiento de las conquistas sociales, a la represión policial, a las agresiones militares del imperialismo norteamericano y sus aliados. La cadena de los espacios de las resistencias es continua y, según las circunstancias del lugar, las luchas se desarrollaron en el terreno principal del desafío más inmediato que hubieron de enfrentar los pueblos. En este sentido las exigencias en favor de la regulación del mercado, la promoción del derecho de la mujer, la defensa del medio ambiente, la defensa de los servicios públicos, de la democracia, así como la resistencia armada a las agresiones de los Estados Unidos y de sus aliados en el Medio Oriente (Irak, Palestina, El Líbano) no pueden disociarse entre sí. Los pueblos han innovado en sus luchas de resistencia. Muchas de las antiguas fuerzas de la izquierda organizada quedaron apartadas de estas primeras luchas, tímidas ante la agresión, en ocasiones unidas a las opciones liberales e imperialistas. El movimiento fue alimentado por las "fuerzas nuevas", a veces de manera casi "espontánea". En su despliegue, estas fuerzas promovieron el principio fundamental de la práctica democrática: negando la jerarquía vertical y promoviendo formas horizontales de cooperación en la acción. Esta avanzada de la conciencia democrática debe considerarse como un progreso "civilizatorio". En la medida que la misma se vea reflejada en los foros sociales, los últimos pueden calificarse como perfectamente "útiles" para el desarrollo de las luchas en curso.

3. Las luchas de resistencia han obtenido innegables victorias. Ellas han impulsado (mas solamente impulsado) la derrota de la ofensiva del capital y del imperialismo. Esta derrota se hace patente en todas las dimensiones de dicha ofensiva. El proyecto norteamericano para el control militar del planeta, indispensable para garantizar el "éxito" de la globalización actual, las guerras "preventivas" libradas para asegurar la efectividad (invasión a Afganistán y de Irak, la ocupación de Palestina, la agresión contra el Líbano) ya son derrotas políticas evidentes. El proyecto económico y social neoliberal, concebido para ser cimiento fuerte y estable a la acumulación del capital - asegurar la tasa de beneficio máximo a toda costa- es, de acuerdo a la opinión de las mismas instancias que le dieron origen (Banco Mundial, FMI, OMC, Unión Europea) incapaz de imponer sus condiciones. Está "descompuesto": la ronda de Doha de la OMC se encuentra en un callejón sin salida, el FMI enfrenta la quiebra financiera, etc. La amenaza de una brutal crisis económica y financiera está a la orden del día.

4. Sin embargo, no hay motivos para autofelicitarse por esto triunfos. Los mismos resultan insuficientes para transformar la relación de fuerza social y política a favor de las clases populares y, de hecho, estos triunfos permanecen vulnerables mientras que el movimiento no pase de la resistencia defensiva a la ofensiva. Solamente esta puede abrir el camino a la construcción de la alternativa positiva "otro mundo es posible" y mejor, por supuesto. El desafío que enfrentan los pueblos que luchan es parte de la respuesta que los mismos darán a la pregunta que aquí se plantea: utilizando los términos expresados con fuerza por François Houtart; pasar de la conciencia colectiva de los retos a la construcción de agentes sociales activos de la transformación. Este desafío concierne, evidentemente y más allá de los Foros, a los pueblos mismos. ¿En qué medida la conciencia colectiva encuentra su expresión en los Foros? Ciertamente esta se encuentra presente en grados desiguales de madurez, como siempre ocurre en la historia según los momentos, los lugares y los movimientos determinados. Más allá de esto, ¿los Foros contribuyen al avance necesario de la conciencia en la construcción de agentes de la transformación? Intentaremos responder esta interrogante más adelante.

El avance es y será difícil. Este implica: (i) la radicalización de las luchas y (ii) (ii) su convergencia en medio de la diversidad (retomando la consigna del Foro Mundial de Alternativas) en los planes de acción comunes, lo cuales implican una visión política estratégica, la definición de los objetivos inmediatos y más lejanos (la "perspectiva" que define la alternativa).

La radicalización de las luchas no es aquella de la retórica de los discursos, sino la articulación de las mismas en un proyecto alternativo donde las mismas se propongan sustituir los sistemas vigentes de poder social: la construcción de hegemonías sociales (alianza y compromisos de clases) que se impongan como alternativas a las hegemonías sociales en el poder (esas de las alianzas dominadas por el capital, el imperialismo y las clases locales a sus servicio. Más allá de una vaga "coordinación" de las luchas (o simplemente de intercambios de opiniones) que no permiten trascender los desgajamientos (y las debilidades que se derivan), la convergencia no puede ser sino el producto de una "politización" (en el mejor sentido del término) de los movimientos fragmentados. Esta exigencia es combatida por el discurso de la "sociedad civil apolítica", una ideología directamente importada de los Estados Unidos que continúa ejerciendo causando estragos.

La convergencia en medio de la diversidad y la radicalización de las luchas encontrará sus expresiones en la construcción inevitable "de etapas" (si bien algunos no quieren ni siquiera escuchar el término, que les parece sinónimo de compromisos y oportunismos) permitiendo: (i) los avanzes de la democratización (concebida como un proceso infinitvo y no como una fórmula definitiva, suministrada por el modelo de la democracia política representativa occidental) asociadas (y no disociadas) al progreso social y (ii) la afirmación de la soberanía de los Estados, de las naciones y los pueblos, imponiendo formas de globalización negociada y no impuesta unilateralmente por el capital y el imperialismo.

Estas definiciones de contenido sobre la construcción alternativa no son ciertamente aceptadas por todos. Algunos consideran que la democracia (pluripartidismo y elecciones), aún disociada de la "cuestión social" (sometida a las exigencias del mercado), es "algo mejor que nada". Sin embargo, tenemos que los pueblos de Asia y África no aparecen en el conjunto dispuestos a batirse por esta forma de democracia disociada del progreso social (de hecho asociada, en el momento actual, a la regresión social). Ellos prefieren, a menudo, alinearse a movimientos parareligiosos/étnicos fuertes y poco democráticos. Podríamos lamentarnos; más vale preguntarnos el por qué. La "democracia" no puede ser ni exportada (desde Europa) ni impuesta (por los Estados Unidos). Ella no puede ser más que el producto de su conquista por parte de los pueblos del Sur a través de sus luchas por el progreso social, como ocurrió (y aún es) en Europa. La mención misma de la nación, de la independencia nacional y de la soberanía provoca en algunos una aguda crisis de urticaria. El "soberanismo" es casi calificado como "tara del pasado". La nación ha de botarse como un desecho, la globalización ya la ha vuelto obsoleta. Esta tesis, popular entre las clases medias europeas (por razones evidentes vinculadas con los problemas que supone la construcción de la UE), no encuentra ningún eco en el Sur (¡ni tampoco en los Estados Unidos o en Japón!)

La transformación por etapas no excluye la creencia en la perspectiva a largo plazo. Para algunos, entre los que se incluye el autor de estas líneas, esta es la del "socialismo del siglo XXI"; otros no aceptan el "socialismo", para ellos contaminado definitivamente por su práctica en el pasado siglo.

Sin embargo, incluso si el principio de la convergencia es aceptado, su puesta en práctica resultará difícil. Aquí se trata de conciliar: (i) los avances de la práctica democrática adquirida durante y por las luchas (renunciar necesariamente a la nostalgia de los movimientos "comandados" por las "vanguardias"); (ii) las exigencias de la unidad de acción, modestas o ambiciosas de acuerdo a las coyunturas locales (nacionales).

El principio de la convergencia necesaria no es aceptado por "todos". Algunas corrientes llamadas "autonomistas", inspiradas más o menos en formulaciones "posmodernistas" la rechazan. Los movimientos que ellas inspiran deben ser respetados como tales; ellos forman parte del frente de lucha. Algunos llegan incluso a pretender que el movimiento sea en sí disperso y se construya como alternativa por sí mismo, llegando incluso a pretender que "sujeto individual" está ya en vías de convertirse en agente de la transformación (la visión teórica de Negri). Podemos, con seguridad, no adherirnos a esta tesis teórica. Este es el caso, probablemente, de muchos de los poderosos movimientos populares comprometidos en las grandes batallas. Podemos también pensar (¿esperar?) que las organizaciones heredadas del pasado -partidos políticos, sindicatos, etc.- sean capaces de transformarse de acuerdo a la práctica democrática exigida. Los pensadores de las corrientes autonomistas afirman poder cambiar el mundo sin tomar el poder. La historia dirá si esto es posible o es una ilusión.

En todos los casos, ya se trate de "grandes organizaciones" o de "pequeñas organizaciones" el conflicto enfrenta la "lógica de lucha" (que hace prevalecer las exigencias de la misma) a las "lógicas de la organización" (que hacen prevalecer los intereses puestos en juego por las "direcciones" actuales o en espera de serlo y por la participación del poder dominante del momento, favoreciendo, por tanto, el "oportunismo"). Los pensadores de las corrientes autonomistas afirman poder cambiar el mundo sin tomar el poder. La historia dirá si esto es posible o es una ilusión.

La convergencia no puede ser construida a nivel mundial o regional si no es puesta en práctica primero en los niveles nacionales pues, querámoslo o no, son estos últimos quienes definen y enmarcan los desafíos concretos y es a estos niveles que se logrará inclinar o no la balanza de los equilibrios actuales que rigen las relaciones de fuerza sociales y políticas a favor de las clases populares. Los niveles regionales y mundial pueden reflejar las avanzadas nacionales y sin duda posibilitarlas (o al menos no convertirse en un obstáculo) un poco más.

5. Las avanzadas en las direcciones que abren la vía para la construcción de la alternativa tienen lugar, en este mismo instante, en América Latina, en contraste con su ausencia, total o parcial, en otras partes del mundo, en Europa, Asia y África. Estas avanzadas, en Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador y su triunfo posible en otros países -México, Perú, Nicaragua- son precisamente el producto de la radicalización de los movimientos que han alcanzado el nivel de masa crítica eficaz y de su convergencia política. Se trata "de avanzadas revolucionarias" en el sentido que ellas han inclinado las relaciones sociales y políticas a favor de las clases populares. Sus éxitos se deben a su respuesta práctica y real que asocia la democracia de la gestión de los movimientos y la cristalización política de sus proyectos, superando la disgregación que impera fuera. Que los poderes del Estado que estas avanzadas han producido "traigan problemas", que estos se arriesguen a hundirse bajo presiones ejercidas desde el exterior y por las clases locales privilegiadas, ¿quién lo negará? ¿Hay que despreciar entonces las posibilidades que estas transformaciones (¡de poder!) abren a los movimientos populares? Estos poderes permiten otras avanzadas, fundadas por asociación (y no por disociación) de la afirmación de la independencia nacional (cara a cara con Estados Unidos), de la democratización y del progreso social.

Por otra parte la imagen de la realidad, a pesar de las luchas, es menos ventajosa.

En Europa la prioridad dada a la "construcción de la Unión Europea" favorece el desplazamiento hacia el liberalismo social, las ilusiones mantenidas por la retórica de la "tercera vía" y del "capitalismo con rostro humano". ¿Podrá el "movimiento" superar estas limitaciones?" Personalmente lo dudo mucho y pienso que los cambios decisivos de orientación del poder político constituyen una condición previa, en particular la ruptura con el atlantismo (la OTAN es el enemigo de los pueblos europeos). Otros no lo creen así. En Europa del Este, a punto de transformarse, a partir de sus relaciones reales con Alemania y la Europa occidental, en lo mismo que fue (y aún es) América Latina para los Estados Unidos, las ilusiones son aún mayores.

En Asia y África existen en el momento actual, corrientes que nosotros calificamos de "culturalistas", que alimentan la ilusión de proyectos pretendidos "civilizacionales" fundados a partir de agrupamientos parareligiosos o étnicos. El discurso sobre la "diversidad cultural" viene aquí a menudo en ayuda de este encerramiento en callejones sin salida. Ese discurso es, por otra parte, perfectamente tolerado (incluso impulsado) por el poder del capital y del imperialismo.

El "conocer" más sobre esta situación -como se ha impuesto esta asociación - el "conocer" más sobre las razones del estancamiento relativo de los movimientos en otras partes, sobre su declive o derrota en ciertos casos. Esto debería constituir el eje esencial de numerosos debates, en los Foros y en otras partes. Los Foros Mundiales, lugares de encuentro, están poco equipados para ofrecer un marco adecuado para la profundización de esos debates. Los Foros nacionales (también regionales) lo son, o también pueden serlo.

6. Las propuestas redactadas en el "Llamamiento de Bamako" (enero de 2006) respondían, de acuerdo a su intención esencial, a un llamado que pretendía dar más importancia a la profundización de los debates de esta naturaleza. No se trataba más que de "propuestas" y no de "decisiones" impuestas (¡quien hubiera osado lo último no habría tenido ningún poder efectivo para darle seguimiento!). Estas propuestas fueron, por principio, naturalmente refutadas por las corrientes autonomistas extremas tanto como por la montaña de ONG "apolíticas". Pero ellas siguen su camino en otras partes.

La Carta del FSM no prohíbe de ninguna manera las iniciativas del tipo de la seguida en Bamako, donde además el Llamamiento fue endosado por las Asambleas de Movimientos. Esta iniciativa ha irritado, sin embargo, al "Secretariado" del FSM. ¿Por qué? Puede ser que porque el mismo no comparte, en el fondo, las proposiciones contenidas en este Llamamiento. ¿Habría que concluir que el Secretariado se ha alineado con las ONG "apolíticas" (y quizás con las corrientes autonomistas extremas) para aislar del Foro a las otras corrientes de acción? Que el documento en cuestión, redactado por 200 participantes en una día y una noche - contenga insuficiencias, incluso contradicciones, ¿Quién lo negaría? ¿Acaso se hubo de acusar a sus redactores de "arrogancia intelectual", de actitudes "vanguardistas" superadas, incluso de peligrosas motivaciones políticas? Habría que demostrar que las corrientes autonomistas extremas no producen nada que no sea el producto espontáneo, elocuente y coherente, de la expresión directa de las masas; ¡que los "intelectuales" que formulan las tesis de estas corrientes no existen! Habría que demostrar que las ONG "apolíticas" no tienen ningún discurso que tenga, en realidad, un sentido político evidente, al retomar por su cuenta las retóricas de las instituciones del poder (reducción de la pobreza, gobernabilidad, culturalismo exacerbado, etc).

7. Los Foros Mundiales tienen una historia, y una prehistoria. Ellos no aparecieron abruptamente sin preparación. François Houtart, Bernard Cassen y otros han recogido las etapas esenciales de esta historia, desde la iniciativa anti-Davos en Davos (1999) y otras más. Proponer una "evaluación" de su expansión en los últimos 7 años no es el propósito de este documento. Incluso si se piensa que su éxito es cierto y su impacto real (es este nuestro caso); no queda menos que poner el acento no en la autofelicitación sino en destacar las debilidades. Las instancias "responsables" de la gestión real de los Foros son diversas (Secretariado, Consejo Internacional, las "direcciones" de los principales movimientos y las ONG representadas). Estas son espacios de poder, por definición y desde siempre (y sería ingenuo que ignoráramos esto). Su preocupación principal a menudo es la de autoevaluarse de acuerdo a criterios internos de gestión, de naturaleza generalmente banal (cantidad de participantes, número -quizás calidad- de los debates, asuntos materiales sobre la organización directa). El verdadero criterio de evaluación es "externo" a los Foros: ¿Contribuyen a facilitar el avance (más que el estancamiento, quizás el retroceso) de las luchas? Sería deseable que esta dimensión del desafío encontrara un eco mayor en las grandes asambleas y reuniones organizadas por estas instancias.

Llevando la crítica un poco más lejos, osaríamos decir que los Foros Mundiales padecen de un "desequilibrio" (¿creciente?) en la presencia de sus participantes. Al ser operaciones muy costosas de dinero e inversiones de trabajo intelectual, los Foros atraen más a las ONG (a menudo evidentemente dedicadas al apoyo de las luchas) dotadas del personal y los recursos financieros -provenientes del Norte pero también, en términos impresionantes, a aquellas de sus "clientelas" del Sur- que a los grandes movimientos en lucha. Cientos de millones de campesinos comprometidos en luchas feroces, pueblos enteros enfrentando la metralla y las bombas del ocupante imperialista, hacen escuchar sus voces aquí y allá en un "taller". Pero muchas otras organizaciones -a veces insignificantes de acuerdo a la envergadura de sus acciones- disponen de "10 talleres" para hacer su "propaganda". Digámoslo francamente: algunas de estas organizaciones son parte del sistema (y constituyen las "válvulas de seguridad") sobre todo porque ellas no son parte de la alternativa.

La pregunta sobre "la apertura de los Foros" (que en principio no debe ser sometida a cuestionamiento) constituye un problema. Su gestión debe ser objeto de una atención mayor. Estas "fallas" de los Foros Mundiales también se encuentran en los Foros Nacionales. Pero aquí la proximidad inmediata de las fuerzas en conflicto con el orden existente favorece, al menos potencialmente, la superación de las debilidades señaladas aquí. Los balances - más o menos positivos- dependen de las condiciones concretas de los lugares y de la naturaleza de los obstáculos (concurrencias políticas nacionales) como de los factores favorables (radicalización de las luchas).

8. La reconstrucción de un "frente de países y de pueblos del Sur" constituye una de las condiciones fundamentales para la emergencia de "otro mundo", no fundado sobre la dominación imperialista. Sin subestimar, cualquiera que esta, sea la importancia de las transformaciones de todo tipo que han encontrado su origen en las sociedades del Norte en el pasado y en el presente, estas han quedado hoy atadas al carro del imperialismo. No debería entonces asombrarnos que las grandes transformaciones a escala mundial hayan encontrado su origen en las rebeliones de los pueblos de las perisferias, de la Revolución rusa ("el eslabón débil" de la época), de China y en el frente de los No Alineados (Bandoung) que obligaron al imperialismo, durante un tiempo, a "ajustarse" a exigencias en conflicto con las lógicas de su expansión. La página de una globalización que fue multipolar, aquella de Bandoung y de la Tricontinental (1955-1980), ha sido sobrepasada. Las condiciones de la globalización actual prohíben una "versión" de Bandoung. Las clases dirigentes de los países del Sur, en la hora actual, intentan inscribirse en esta globalización, a la que esperan quizás inclinar a su favor y que no combaten. Estas clases se dividen en dos grupos de "países": aquellos que tienen un proyecto "nacional" (de naturaleza capitalista pero matizada por las concesiones o su ausencia a favor de las clases populares, mas sin embargo en conflicto abierto o encubierto con las estrategias del imperialismo -a discutir caso por caso), como la China o los países emergentes de Asia y América Latina; aquellos que no tienen un proyecto y aceptan "ajustarse" unilateralmente a las exigencias de expansión imperialista (se trata entonces de las clases dirigentes locales).

Alianzas de geometría variable están constituyéndose entre los Estados (los gobiernos), de las que hemos visto su emergencia en el seno de la OMC. No se puede tratar con desprecio las posibilidades que estos acercamientos pueden abrir a los movimientos de clases populares (sin caer en ilusiones)

Un frente de "pueblos del Sur", que vaya más allá de los acercamientos entre las clases dirigentes ¿es esto posible? Limitada por las corrientes "culturalistas", señaladas anteriormente y las confrontaciones que estas acarrean entre los pueblos del Sur (sobre bases pseudoreligiosas o pseudoétnicas) la construcción de este frente parece difícil. La misma sería menos problemática en la medida que los Estados "que tienen un proyecto" pudieran -bajo la presión de sus pueblos- evolucionar hacia un sentido resueltamente antiimperialista. Esto implica que sus proyectos salgan de las sendas de la ilusión, que los poderes, resuelta y exclusivamente "capitalistas nacionales", estén en condiciones de tornar a su favor la globalización imperialista y de permitir a sus países convertirse en agentes activos dentro de la globalización imperialista, participando en la construcción del sistema mundial (y no ajustándose unilateralmente a este). Esas ilusiones son aún grandes y son reforzadas tanto por las retóricas nacionales como por aquellas que adulan a los "países emergentes" (en busca de la "nivelación"), desarrolladas por las instituciones al servicio del imperialismo. Pero en la medida que los hechos desmientan esas ilusiones, nuevos bloques nacionales populares y antiimperialistas podrán abrir el camino y facilitar el internacionalismo de los pueblos. Hay que esperar a que las fuerzas progresistas del Norte lo comprendan y lo apoyen.

9. En conclusión, diríamos que el "devenir de los Foros" depende menos de lo que pasará "en su seno" que de lo que pasará fuera de ellos, en las luchas de los pueblos y en la evolución de la geoestrategia de los Estados.

Esta conclusión no invita a ningún pesimismo concerniente a los Foros, sino invita a la modestia en la evaluación de sus resultados. En paralelo (y no en conflicto) con la continuidad de las acciones militantes de los Foros, otras formas de intervención son necesarias, permitiendo la profundización de los debates en busca de acciones comunes (más allá de la "jornada" de protesta mundial contre la deuda, las guerras preventivas, o por la ratificación de los derechos de la mujer, el acceso al agua, etc.).

El Foro Social de Alternativas desde su creación en 1997 está comprometido en este camino. Red de numerosos "tanques pensantes" directamente articulados con las fuerzas sociales y políticas que luchan contra el sistema, intenta potenciar grupos de trabajo (y no solamente intercambios de opiniones) facilitando quizás la emergencia de frentes de acciones comunes. Ejemplos: grupos de sindicalistas ("reconstruir el frente unido del trabajo"), de movimientos campesinos ("imponer el acceso a la tierra en beneficio de todos los campesinos"), de fuerzas políticas no alineadas a las políticas mundiales del capital y del imperialismo (trabajando en cuestiones del derecho internacional o de la reforma del sistema de Naciones Unidas como de los sistemas de gestión económica de la globalización, etc.) Muchas otras redes nacionales, regionales y mundiales despliegan esfuerzos meritorios y avanzan en direcciones similares. No haremos esta larga lista, solo recordaremos -a modo de ejemplo- lo que ATTAC representa en Francia, o los trabajos de "Focus ou Global South", ARENA y tantos otros. Sería enormemente deseable, desde la perspectiva del reforzamiento de la eficacia de los Foros, que una mayor presencia de estos programas encontrara su reflejo en los mismos.



Entrevista a Samir Amin (2007)
El desafío es pasar de la resistencia a la ofensiva”
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7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"