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dimecres 16 de maig de 2007
Los Foros sociales: génesis, funciones y desafíos
Francois Houtart

Solamente se trata en este texto de proponer algunas reflexiones sobre los Foros sociales. No se puede abordar el conjunto de la problemática, sino insistir sobre algunos aspectos claves en la coyuntura actual.

1. La génesis de los Foros sociales Veinticinco años después del Consenso de Washington, que significó la orientación neoliberal de la economía mundial y diez años después del a caída del muro de Berlín, que inició un periodo de triunfo del neoliberalismo y de crisis de la izquierda, asistimos a una convergencia de resistencias.

Las resistencias han existido desde mucho tiempo, tanto contra todas las formas de injusticias, como contra las relaciones sociales del capitalismo. Lo nuevo es precisamente la convergencia de movimientos sociales, de ONGs progresistas, de pueblos indígenas, de intelectuales, que no tenían mucho en común, pero que empezaron a movilizarse contra un enemigo que todos tenían efectivamente en común: el neoliberalismo.

La convergencia de resistencias se manifestó en dos orientaciones. Primero las protestas, que iniciaron en Seattle en 1999 contra la Organización Mundial del Comercio y que fue seguida por muchas manifestaciones contra los centros de poder de decisión a la escala mundial: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el G-8, la Cumbre europea, etc. Por otra parte, empezaron también a partir del mismo año una segunda expresión de estas resistencias, los encuentros, desde El Otro Davos en 1999 y el primer Foro Social Mundial en Porto Alegre en 2001. En seis años, hubo más de 250 Foros, mundiales, continentales, nacionales, temáticos, locales. Así podemos notar que se constituyó un fenómeno social nuevo a la escala mundial. Este fenómeno ha tenido un impacto cultural, pero también político.

Evidentemente, uno tiene que preguntarse ¿por qué? Injusticias han existido desde el inicio de las sociedades humanas. El capitalismo en su fase mercantil ya fue globalizado y en su fase industrial empezó una real división del trabajo a la escala del universo. Sin embargo, lo que se llama hoy la globalización es un fenómeno, sino nuevo, por lo menos acelerado de dominación de la lógica del capital a la escala mundial. De hecho, desde el principio de la ola neoliberal, hemos asistido en el mundo a una subsompción generalizada del trabajo por el capital, es decir una sumisión del trabajo en todas sus formas aún domésticas o informales, a las exigencias de la acumulación del capital en manos de una minoría.

La sumisión que Marx llamó real, es decir en el proceso mismo de producción, por el salario, se ha extendido en la periferia del capitalismo, especialmente en zonas francas o en algunos polos industrializados, lo que amplió la dimensión de este tipo de sumisión.

Sin embargo, la gran mayoría de las personas en el mundo no tienen este tipo de sumisión al capital. Lo que se desarrolló con la globalización actual es precisamente una sumisión formal, es decir por otros medios que la producción, medios financieros, jurídicos, fiscales, etc. que finalmente afectan la vida cotidiana de todos los grupos subalternos en el conjunto del mundo. De hecho, por ejemplo, las mujeres son las primeras víctimas de las políticas de privatización. Privatizar el agua, la electricidad, la salud, la educación, disminuye el acceso a estos servicios por parte de los más pobres y son la mujeres las que más sufren de estas situaciones. Es por eso que hemos conocido una cierta radicalización de los movimientos feministas en varias partes de la periferia del capital. Los pequeños campesinos sufren de la política general de nueva concentración de la propiedad de tierras y de la extensión del agrobusiness fomentada por las políticas de la OMC y en particular por las orientaciones del Banco Mundial. En el mundo entero, vemos la dificultad creciente del pequeño campesino de sobrevivir por su propia producción y obligado a migrar hacia otros países o hacia las grandes ciudades de sus propias naciones. La lógica de la acumulación del capital exige que la agricultura sirva directamente a la acumulación, lo que difícilmente se puede conseguir con una agricultura campesina.

Los pueblos indígenas, en todo el mundo, ven sus medios de subsistencia desaparecer muy rápidamente: las selvas son destruidas, la monocultura se establece, empresas mineras y petroleras destruyen los ambientes de las comunidades y estas últimas no son solamente agredidas en su identidad cultural y política, sino en su sobrevivencia. Es por eso que hemos conocido las revueltas de los indígenas en México (Chiapas), Ecuador, Bolivia, Guatemala, Perú y también en Indonesia, Papuasia Guinea, Malasia, sin hablar de África.

Vemos reacciones similares en América Latina dentro de los Afro-descendientes. Movimientos de jóvenes y de estudiantes empiezan a recrear una nueva conciencia frente a las políticas neoliberales afectando la educación. Movimientos ecologistas se preocupan en todo el mundo de la destrucción del planeta. Todas estas reacciones son provocadas no por una sumisión real del trabajo al capital, sino por políticas financieras o imposición de normas por las organizaciones internacionales. Se trata por ejemplo de los precios agrícolas, alineados sobre las economías de agricultura productivista y capitalista; del pago de los intereses de la deuda; de la existencia de paraísos fiscales; pero también de las normas impuestas por el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, de ajustes estructurales o de lucha contra la pobreza. Todo eso contribuye a introducir el conjunto de la población humana dentro de la lógica de acumulación del capital, es decir una transformación de todas las actividades colectivas en mercancía y la dominación del mercado por los intereses más potentes, que no solamente dominan la economía, sino la política, la militarización del universo, hasta las grandes instituciones internacionales.

Evidentemente, las contradicciones que existen en las sociedades humanas, desde las relaciones entre hombres y mujeres hasta los problemas de racismo, no fueron inventados por el neoliberalismo o el capitalismo, pero han sido acentuados y agudizados por su extensión. De ahí, la globalización de las resistencias que han seguido un ritmo acelerado en los últimos años, como respuesta a la globalización del capital. Vamos ahora a concentrarnos en el segundo aspecto de las convergencias, es decir los encuentros de movimientos y organizaciones.

2. Funciones de los Foros

Los Foros son espacios comunes, puntos de encuentro, plurales, diversos, tanto desde un punto de vista geográfico y cultural que de sectores sociales. Sin embargo, todos se encuentran sobre la base de la Carta de Principios que dice que se reúnen todos los que luchan contra el neoliberalismo, contra la hegemonía mundial del capital y en búsqueda de alternativas. El carácter pluralista de los Foros es un aspecto fundamental. Significa que se encuentran no solamente los movimientos sociales que nacieron de las luchas obreras o campesinas, sino también de las nuevas luchas insistiendo más sobre aspectos cualitativos de la vida.

La primera función de los Foros es de crear y acelerar una toma de conciencia colectiva. De la idea que "no hay alternativas" (al mercado capitalista) de la Señora Thatcher se pasó a la idea que "otro mundo es posible". No se trata de un eslogan, sino de un descubrimiento dentro de la realidad globalizada. Si este logro es indiscutible, se puede decir también que se necesita continuar el proceso. Todavía hay muchos lugares en el mundo donde este tipo de conciencia no existe o de manera muy incoativa. Al mismo tiempo, ciertos sectores sociales de las poblaciones no han tenido todavía la oportunidad de experimentar de manera reflectiva lo que son las cosas de sus situaciones. También, el proceso tiene que crecer cualitativamente, para no pararse a los efectos y tratar de entender las causas. Así, la función de conciencia colectiva, logro principal de los Foros, tiene que extender y profundizarse.

Se ha dicho muchas veces que los Foros son lugares donde se comunica pero no se actúa. Es verdad que los Foros no publican un documento final, ni consignas de acción. Sin embargo, no fueron totalmente ajenos a ciertos tipos de acción. Es gracias a los Foros que muchas redes nuevas han podido desarrollarse o aún a crearse. Se puede citar Via Campesina, que existía antes del primer Foro mundial, pero que fue muy ayudada en su extensión por los Foros. Hay muchas otras redes que se formaron en diversos dominios gracias a estos encuentros. También, en los grandes Foros hay siempre una reunión de la Asamblea de los movimientos, que ellos como en su nombre propio pueden publicar un documento y también proponer acciones comunes. Es así que se propuso la acción contra la guerra de Irak en 2003 que movilizó más de 15 millones de personas en más de 600 ciudades del mundo.

Así, si las funciones principales de los Foros se encuentran en el orden de la conciencia, y también, por lo menos indirectamente, de contribución a la acción.

3. Los desafíos

Existen muchos desafíos, tanto externos que internos y solamente vamos a concentrarnos en algunos.

1) Como pasar de una conciencia colectiva a la construcción de actores colectivos

Evidentemente, la conciencia no basta para transformar las sociedades, aún si es un paso indispensable dentro de un proceso que se quiere realmente democrático.

En realidad, constatamos, especialmente con las experiencias de América Latina, pero también con algunas otras, como en Corea del Sur o en el Congo, que el: ¿qué hacer? significa necesariamente una vinculación con el campo político y la constitución de redes de redes. El mejor ejemplo en este sentido es la campaña contra el ALCA, que reunió muchos movimientos, organizaciones no gubernamentales, Iglesias, pueblos indígenas, intelectuales, pero también partidos políticos y gobiernos para finalmente llegar a la derrota del plan norteamericano de integración dependiente del continente latinoamericano en la economía del Norte.

Lo que pasó fue la realización de un paso adelante en la construcción de redes de redes. En este sentido los Foros han podido ayudar también y se puede pensar que en el futuro, a la escala continental y mundial, los Foros podrían ayudar a estas creaciones, siendo lugares de encuentro y de discusión mutua. Como los Foros ayudaron a promover las redes, el futuro será de promover redes de redes.

Sin embargo, lo nuevo de la situación latinoamericana es el vinculo con nuevos partidos políticos y nuevos gobiernos. No se puede pensar transformar las sociedades, realizar reformas agrarias, organizar una campaña generalizada de alfabetización, recuperar la soberanía sobre los recursos naturales, etc. sin ejercer un poder político. De ahí, la necesaria vinculación entre los movimientos sociales y los poderes políticos, con la condición de respectar la autonomía de cada uno. Las nuevas experiencias del ALBA por ejemplo que empieza a asociar movimientos sociales en sus políticas de integración y de desarrollo, no solamente económico, sino social y cultural, son experiencias nuevas muy importantes.

El desafío fundamental para los Foros es precisamente cómo contribuir, respectando su orientación fundamental de desarrollo de la conciencia colectiva, a promover la emergencia de actores colectivos y finalmente desembocar en la construcción del nuevo sujeto histórico, plural, democrático, culturalmente abierto.

Eso significa evidentemente otra pregunta: ¿cómo definir alternativas y estrategias, no sobre la base de prioridades (cada sector social tiene sus prioridades, todas legítimas), sino en función de lo que es posible en una coyuntura definida, sobre aspectos flojos de la estrategia del adversario y en función del nivel de la conciencia social? De nuevo, el ejemplo de la campaña contra el ALCA, es muy interesante en este sentido, porque correspondió a estas tres bases de acción: coyuntura, punto débil del adversario, conciencia colectiva. Debemos encontrar las otras acciones que reúnen estas condiciones para actuar, no solamente en el continente latinoamericano, sino a la escala mundial. Es perfectamente posible discutir estas cuestiones dentro del cuadro de los Foros.

También se debe definir el contenido de la sociedad nueva posible. Qué tipo de sociedad queremos. Eso es una construcción colectiva, no una imposición desde arriba. No se trata de un cuerpo de pensamiento intelectual con poca conexión con las luchas reales de la base. Se trata del encuentro entre los dos. De hecho, no se puede despreciar el papel de la teoría, indispensable para no caer en acciones útiles, pero dispersas, inmediatas, sin sentido de una meta global, reformas necesarias, pero fácilmente absorbidas por la lógica del sistema dominante.

2) Un desafío interno: ¿cómo evitar el peso de las grandes ONG?

Cuando se organiza un Foro, el aspecto organizativo es evidentemente muy importante. Se ha hecho un gran esfuerzo para evitar una hegemonización de cualquier grupo, para establecer normas democráticas, para acabar con el protagonismo. Sin embargo, de hecho, los que tienen más posibilidades de organización, en personal o en medios, inevitablemente tienen un pesomayor en una organización democrática.

Por eso se debe encontrar los medios permitiendo evitar que la ley del mercado se imponga también en la organización de los Foros, es decir la ley de los que tienen más medios. El peligro sería de orientar los Foros más en función de los intereses de varias ONG (que tienen que quedarse como servicios a la acción y a los movimientos sociales), que en función de las orientaciones mismas de los movimientos sociales los más importantes, como de mujeres, obreros, indígenas, campesinos, etc. Eso puede realizarse por decisiones a tomar por el Consejo Internacional del Foro Social Mundial, por ejemplo limitando el número de actividades propuestas por una sola organización o otras medidas de este tipo.

3. ¿Cómo encontrar las estrategias del adversario?

No debemos pensar que los Foros que han tenido un éxito real, que han movilizado millones de personas en el mundo durante los últimos años, que han tenido un impacto en la opinión pública, no serían atacados por el adversario. De hecho, hay muchas formas de reacción. La primera es la guerra semántica, por el hecho que muchos conceptos utilizados por los movimientos sociales dentro de los Foros están recuperados por varias instituciones, como el Banco Mundial o el Foro Económico Mundial de Davos. Se trata de conceptos como sociedad civil, decentralización, multiculturalismo, democracia participativa, autonomía, desarrollo sostenible, etc. Sin embargo, el sentido de los conceptos es completamente diferente y la lucha social se establece también a este nivel.

Por otra parte, hay esfuerzos reales de cooptación de personas de movimientos sociales o de ONG, por los poderes existentes, como el Banco Mundial, el Foro de Davos y muchos otros, bajo el pretexto de un diálogo. En la realidad, este diálogo es generalmente a vía única y no permite cambios fundamentales. La transformación de los aparatos judiciales está también limitando la libertad de acción de los movimientos sociales y de algunas ONG. Es una estrategia vinculada con la lucha contra el terrorismo, que permite criminalizar movimientos sociales y líderes sociales en muchas partes del mundo. Finalmente, la militarización globalizada es también uno de los medios de control a la escala mundial que está desembocando ahora en lo que se ha llamado un estado de guerra permanente.

No debemos ser ingenuos y pensar que el sistema no se defenderá contra la globalización de las resistencias. Un desafío de los Foros es de prepararse en los diversos aspectos de la resistencia a este tipo de reacciones.

Podemos concluir que los Foros han jugado un papel importante en la globalización de las resistencias, un papel que tiene que extenderse todavía en su forma actual. Sin embargo, los Foros constituyen un momento en un proceso más global. No pueden cumplir con todas las funciones. Es verdad que si se transformaran en lugares de acción, tienen el gran riesgo de explotar. Sin embargo, se debe entender también la cierta impaciencia de líderes políticos, en particular en América Latina, frente a la necesidad de pasar de la conciencia colectiva a la acción colectiva. Es probable que son otros lugares que van a poder jugar este papel. Hay las acciones comunes (como contra el ALCA) que han podido unir movimientos sociales, organizaciones y partidos políticos. Hay también la experiencia nueva del ALBA que podría también ser un ejemplo interesante de acción común entre movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, intelectuales, partidos políticos y gobiernos. Objetivos comunes pueden ser definidos, conservando a cada uno su autonomía propia.

Sin duda, el panorama ha cambiado en el continente y los paradigmas tienen que adaptarse. Las realizaciones nuevas exigen un pensamiento y una acción nueva. Los movimientos sociales no pueden ignorar los nuevos actores políticos, pero no pueden instrumentalizar los movimientos. Los Foros tienen todavía un papel, precisamente de ser un lugar de encuentro y de intercambio sobre las nuevas experiencias de los movimientos sociales. La acción común con los agentes y partidos políticos se realizará probablemente en otros lugares a definir en conjunto



"Los movimientos sociales y la construcción de un nuevo sujeto histórico"
LAS PROTESTAS SISTEMÁTICAS contra los centros de poder global se multiplican. Los Foros Sociales mundiales, continentales, nacionales y temáticos se han constituido como lugares de convergencia de los movimientos y organizaciones que están luchando contra el neoliberalismo. Se trata de esbozar un cuadro general de reflexión sobre la marcha de estos eventos. ¿POR QUÉ UN NUEVO SUJETO HISTÓRICO?
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“Tenemos que cambiar este sistema” : François Houtart , sociólogo y sacerdote
17 de setembre de 2007, per  Aloia Álvarez Feáns

François Houtart es un referente de las luchas altermundialistas desde mucho tiempo antes de que a las resistencias populares se las bautizase con este nombre.

Este sacerdote belga lleva ya unas cuantas décadas preocupado por el rumbo que está tomando el planeta Tierra, apoyando las iniciativas de aquellos que desde Nicaragua hasta Sri Lanka se resisten a ser engullidos por el sistema capitalista. Con el convencimiento reposado de quien ha visto transcurrir casi un siglo lleno de claroscuros nos empuja a seguirle: “No podemos ser otra cosa que revolucionarios”.

Profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, director del Centro Tricontinental, secretario ejecutivo del Forum Mundial de Alternativas, miembro del Consejo Internacional del Forum Social Mundial de Porto Alegre y presidente de la Liga Internacional por el Derecho y la Libertad de los Pueblos. Tras todas estas etiquetas encontramos a una persona extremadamente culta, arrolladoramente vital, íntegra, de principios, que ha entregado toda su energía a la lucha contra las injusticias. El día que realizamos esta entrevista no había dormido, hacía unas horas conversaba en Cuba con Fidel, y cruzaba el océano para participar en el Seminario “Territorio, vida y seguridad humana frente a planes económicos y militares” organizado en Madrid por varias ONG [1].Conversamos con François Houtart, un sacerdote que deja a un lado lo divino porque cree que es mucho más importante hablar de lo humano.

François Houtard: soy “Marxista por convicción contestatario por necesidad

Marxista sí, en el sentido de que ha habido dos fuentes que me acercaron al marxismo. Primero fue mi trabajo en sociología de la religión, lo que he desarrollado mucho en América Latina y Asia. Empecé con otras teorías sociológicas y finalmente encontré que el método marxista era la manera más adecuada de explicar los fenómenos. Y hablo desde un punto de vista metodológico, evidentemente, porque como creyente y como sacerdote no puedo aceptar la posición marxista atea pero sí el marxismo como metodología de análisis para el estudio de los fenómenos religiosos y de las sociedades precapitalistas.

¿Cuál es la otra fuente?

La otra fuente es el compromiso político. He trabajado especialmente contra la guerra de Vietnam, donde milité mucho con marxistas y descubrí el compromiso social y político que éstos tienen. También fue para mi la constatación absoluta de la necesidad de construir el socialismo. Ahora debemos ser prudentes en la utilización de la palabra porque el término socialismo se aplica en todas partes. El estalinismo, la Tercera Vía de Blair, a todo se le llama socialismo, pero ¿qué es el socialismo? He descubierto que es necesario tener un proyecto de transformación económica, social, política y cultural del mundo hacia otro modelo, que podemos llamar socialista si queremos. Así que, sí, soy marxista en estos dos sentidos, en la búsqueda de otra manera de construir la sociedad y en la adopción de un modelo de análisis que nos permita entender mejor las contradicciones de la sociedad actual e imaginar lo que podría ser otro tipo de sociedad.

En ese sentido, ha afirmado que debemos tener una perspectiva no sólo reformista, sino revolucionaria, a la hora de imaginar ese otro tipo de sociedad.

Una posición reformista es la que sostiene que es posible adaptar el sistema, humanizar el capitalismo. Esa es la perspectiva que veo en muchas organizaciones que tratan de transformar lo inmediato pero perdiendo la perspectiva a largo plazo. A mi entender, ser revolucionario, en cambio, es no pararse en dar pequeños pasos, debemos tener como enfoque global, a largo plazo, la transformación radical del sistema capitalista como orientador de toda la organización económica de la globalidad. Podemos decir que el capitalismo es el sistema más eficaz a la hora de producir bienes y servicios, lo que en cierto sentido es verdad, a condición de no preguntarse demasiado sobre las condiciones de la producción y la distribución de los servicios... Pero si definimos la economía como la actividad humana destinada a satisfacer y construir la base material necesaria para la vida física, cultural, espiritual, de todos los seres humanos, sin duda, es el sistema más ineficaz que la humanidad jamás ha creado. Así, con esta conciencia, no podemos ser otra cosa que revolucionarios. Tenemos que cambiar este sistema, no podemos parar hasta cambiarlo, sabiendo, eso sí, que es un proceso a largo plazo.

¿Y mientras tanto?

Lo que hemos aprendido con la experiencia del socialismo llamado “real”, es que las cosas no se hacen a corto plazo. Ser revolucionario es tener muy claras estas cuestiones, sin embargo, no podemos perder de vista la necesidad de dar pequeños pasos. La gente no muere de hambre y sufre penurias mañana, sino hoy, así que no podemos esperar a que la lógica del sistema cambie totalmente para empezar acciones inmediatas en favor de esas comunidades del Norte de Colombia, o los campesinos de Sri Lanka... Debemos hacerlo, debemos proponer alternativas, a muy corto plazo, al igual que los reformistas. En definitiva, no soy totalmente contrario a llevar a cabo reformas pequeñas pero a condición de que sean parte del proyecto global y no como un fin en sí mismas. Esto es muy importante, porque si no nos equivocamos de política y aceptamos la política socialdemócrata y socialcristiana, la Tercera Vía... que son adaptaciones del sistema existente y aceptan el capitalismo como modelo económico fundamental y sólo tratan de hacerlo un poco más social o de humanizarlo. Lo que es absolutamente inaceptable porque sabemos que el capitalismo es salvaje cuando puede y “civilizado” cuando quiere...

Mire a su alrededor. Aquí tenemos una pequeña pero valiosa muestra del dinamismo y el espíritu de lucha de la sociedad colombiana, argentina, chilena... ¿No cree usted que desde América Latina nos están dando unas buenas lecciones de cultura política a los europeos?

Desde luego, de eso no cabe ninguna duda, pero también desde Asia y África. Me sorprende mucho el desconocimiento sobre lo que está pasando en estos dos continentes. Pero sí, es cierto que frente a Europa, en América Latina hay una gran emergencia de iniciativas y de luchas, muy duras; por eso el contacto es extremadamente importante para nutrir la perspectiva de lucha en Europa, que el neoliberalismo ha destruido. Nos encontramos en un momento de privatización de las universidades, de falta de medios, privatización de la investigación... ¡Y no hay resistencia! Todo eso se va haciendo paso a paso, y el cuerpo académico y estudiantil reacciona muy poco.

Crucemos otra vez el Atlántico para seguir hablando de revolución. Acaba de llegar de Cuba, siete horas con Fidel Castro dan para mucho. ¿Dónde se encuentra hoy el régimen cubano?

La Revolución cubana tiene 45 años y se institucionalizó en circunstancias difíciles. Sin embargo han cumplido durante todo este tiempo; yo he conocido Cuba antes de la Revolución y he podido ver lo que significó la transformación. Si lo comparamos con la evolución de Vietnam o de China, se ve que es el único país socialista que ha conservado los principios del socialismo en el campo de la educación, de la salud, del deporte, de la cultura, de la solidaridad internacional. Hay informes de la UNESCO sobre Cuba que señalan que es uno de los cuatro países más desarrollados en el campo de la educación secundaria, ¡a pesar de todo! Es impresionante y no debemos olvidarlo. Como he dicho, la Revolución es un proceso que se institucionaliza y cuando pasa esto hay peligro de fosilización. A pesar de que la mayoría de la población no quiere un cambio radical, he visto las encuestas internas del partido, sobre la opinión pública, y sí hay una parte de la población que no se siente representada por el partido único. He discutido mucho con el Comité Central y me dicen que no están en contra de la existencia de varios partidos pero en las circunstancias actuales eso sería inmediatamente utilizado por los Estados Unidos o por los cubanos en el exilio para destruir todo el modelo que han tratado de conseguir. Desde hace tiempo se ha iniciado una transformación interna, es verdad que el régimen es bastante autoritario, rígido, que las reformas se hacen con mucha dificultad y que en las nuevas generaciones de cubanos hay nuevas aspiraciones. La mayoría de los jóvenes nunca han conocido la Revolución y quieren más, quieren más consumo, quieren viajar al extranjero, por eso hay un cierto descontento.

Resistencia, luchas sociales, sociedad civil... ¿Qué le sugiere este último concepto casi desgastado por el uso?

El de “sociedad civil” es un concepto muy general usado cada vez más por los poderes, como el Banco Mundial. Pero evidentemente cuando nosotros hablamos de sociedad civil es muy diferente, es por eso que he propuesto hablar de sociedad civil de abajo y sociedad civil de arriba, porque la sociedad civil de abajo se reúne en Porto Alegre pero la de arriba se reúne en Davos. Así que es muy importante ver que la sociedad civil es el lugar de las luchas sociales. Debemos estar muy atentos a la utilización de los conceptos. Para el Banco Mundial, que dice que debemos ampliar el lugar de la sociedad civil, ésta es el empresariado, el que tiene poder de agilizar la economía de mercado.

En la conferencia de esta mañana ha dicho que el imperialismo económico no puede funcionar sin un brazo armado, llámese éste OTAN o Plan Colombia. ¿Cuál es el verdadero interés de los Estados Unidos en Colombia?

Hay varias metas, Colombia es un país clave entre América Central, del Norte y América del Sur, por lo que el control geopolítico de Colombia es fundamental para el control de todo el continente. Ésta es la primera razón por la cual el Gobierno de EE UU está tan interesado en Colombia. Evidentemente, aceleró este interés la inestabilidad de la sociedad colombiana y la lucha armada que existe en el país. Segundo, también hay intereses económicos como el petróleo y algunos otros productos que aseguran la continuidad de la guerra y el control de esos recursos naturales. Después están los intereses locales de una burguesía muy desarrollada en Colombia desde el tiempo de la colonia, aliada con una burguesía agraria y comercial e industrial, que tiene interés en conservar su posición económica y que es, tal vez, más intransigente que en cualquier otro país de América Latina. Es una burguesía extremadamente arrogante y segura de sí misma, que necesitaba una alianza internacional y ahora la tiene con los norteamericanos.

¿Y con la Unión Europea?

La Unión Europea ha tenido menos peso en Colombia, pero está tratando de tomar un contacto más serio con América Latina desde un enfoque económico, especialmente con México y Brasil, pero también con Colombia, donde está tratando de hacer alianzas fundamentalmente con la clase social en el poder. Hay algunas posiciones en la UE más ligadas con la defensa de los derechos humanos, lo que es parte de la ideología europea, que a veces ha tomado unas posiciones más críticas, como la expulsión del embajador de Colombia en Bruselas, a petición del Parlamento Europeo.

¿Realmente cree que existe ese dualismo? ¿Qué pasa hoy con Irak?

La ocupación americana y británica de Irak tiene que cesar, es el requisito absoluto para lograr una solución. El régimen actual es un régimen ilegítimo porque fue instalado por el ocupante; toda solución parte de ellos. La política europea está totalmente equivocada en este sentido, se han aliado de nuevo con los Estados Unidos, están tratando de apoyar de una manera u otra la transición como la planificaron allí y eso es inaceptable.

Irak, Palestina, Sahara, Colombia, Sri Lanka, Sudán... un panorama poco alentador. ¿Cuál es el lugar de las luchas populares hoy? ¿Podemos ser optimistas?

Pienso que estamos ante un sistema tremendamente poderoso, pero es más frágil de lo que pensamos. El sistema económico capitalista, la mundialización, la militarización, la organización política mundial en favor del sistema de acumulación capitalista, están muy flojos. Las resistencias populares, especialmente las convergencias entre ellas, me parecen no sólo positivas y necesarias, sino una fuente de esperanza. Todavía no se ve claro, pero piense en el inicio del movimiento obrero del siglo XIX, esa pobre gente que trabajaba doce horas al día siete días por semana... Se creía que era imposible organizar a las masas para transformar el sistema y, fíjese, han tenido éxito. Nosotros, hoy, estamos en la misma situación.

Entrevista de Aloia Álvarez Feáns, perteneciente al consejo de redacción de Pueblos. Esta entrevista ha sido publicada en el número 18 de la edición impresa de Pueblos, septiembre de 2005, pp. 24-26.

[1] Este seminario se desarrolló en Alcobendas, Madrid, durante los días 8, 9 y 10 de junio de 2005. En él participaron numerosos defensores y defensoras de derechos humanos, miembros de colectivos indígenas, investigadores, campesinos, sindicalistas... de distintos países de América Latina.

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