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dissabte 16 de setembre de 2006
FMI-BM buscan recuperar su influencia, sin atender lo social
per  Observatorio de la Deuda en la Globalización

Los principales organismos financieros internacionales, reunidos a partir de esta semana en Singapur, han logrado centrar la discusión en una reforma de su funcionamiento que, básicamente, busca recuperar el terreno que han perdido en influencia después de años de fracaso. Y la agenda de los temas sociales, asegura Eric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) y promotor del Foro Social Mundial, está nuevamente perdida.

’’No solamente no se cumplirán los objetivos de reducir la pobreza y mejorar el acceso a la educación (fijadas por las Naciones Unidas hace seis años) sino que, en muchas partes del mundo, las condiciones de existencia serán más degradadas’’, sostuvo.

La constatación, asegura Toussaint, de que las llamadas Metas de Desarrollo del Milenio (MDM), fijadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no se cumplirán ’’es absolutamente inquietante y, en consecuencia, hay que preguntarse si existen fuerzas suficientemente poderosas como para contrarrestar la tendencia histórica en curso’’.

La reflexión viene a cuento porque a partir de este fin de semana tiene lugar en la pequeña ciudad-Estado de Singapur la reunión anual de otoño del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Una cita que en esta ocasión ha sido enfocada a tratar temas relacionados con el gobierno del FMI y la forma en que ese organismo ha perdido relevancia en tanto varios de sus deudores han decidido pagar por adelantado para no saber más de sus recetas.

Hace tres años el FMI tenía una cartera de préstamos de 60 mil millones de dólares, colocada entre varios países. Ahora su cartera de préstamos es de sólo 3 mil millones de dólares, lo que ha colocado al organismo en la situación paradójica de enfrentar problemas para sostener a su burocracia y operaciones.

Para buscar más credibilidad, el órgano de dirección de Fondo propuso el aumento en la capacidad de voto de varios países, entre ellos México. Estos son de los temas que se tratarán en la reunión de otoño: cómo hacer que el organismo no pierda relevancia -y. por tanto, capacidad de influir en las decisiones políticas de las naciones en desarrollo.

Eric Toussaint, en un texto entregado a La Jornada, retoma el tema de las MDM, contenidas en la Declaración del Milenio adoptada en 2000 por la asamblea extraordinaria de la ONU y que planteó que en 2015 tendría que haberse reducido a la mitad el porcentaje de la población mundial que vive en pobreza, logrando el acceso universal a la educación y a los servicios sanitarios básicos.

’’No sólo no se cumplirán esas metas, sino que en muchas partes las condiciones de existencia serán además degradadas. Esta constatación es absolutamente inquietante y, en consecuencia, hay que preguntarse si existen fuerzas suficientemente poderosas como para contrarrestar la tendencia histórica en curso’’.

’’¿Existen fuerzas históricas capaces de contrarrestar este dominio progresivo del neoliberalismo? La respuesta es sí. Si otros ven el origen en 1999 con la batalla de Seattle (en alusión a las protestas contra la Organización Mundial del Comercio), yo lo sitúo en 1994, en el que tres eventos han tenido lugar’’, plantea.

Cita, en primer lugar, el primero de enero de 1994 cuando ’’hizo eclosión’’ la rebelión zapatista en Chiapas. Ese pueblo indígena proclamó reivindicaciones fundamentales. En un lenguaje universal, se dirigió al conjunto del planeta. Se transformó en la expresión de un movimiento más profundo.

Un segundo evento ocurrió también en 1994, cuando tuvo lugar el 50 aniversario de la fundación del Banco Mundial y del FMI. El medio siglo de vida de ambos organismos fue conmemorado por un enorme encuentro de protesta en Madrid. Esa manifestación ha inspirado más tarde a los franceses que, en la movilización contra el G-7 en Lyon en 1996, pusieron en marcha los colectivos Las otras voces del planeta, añadió Toussaint.

Un tercer momento fue en 1994: la explosión de la crisis financiera en México. Recordó que ’’en 1993-1994 nos hablaban del milagro asiático, del milagro mexicano, del milagro checo para los países del Este. Nos hablaban de los países emergentes y de sus grandes éxitos. La crisis de México sacudió a toda América Latina. Fue el comienzo de una serie de crisis financieras que van a sacudir sucesivamente al Asia del sudeste, luego a Rusia, Brasil, Argentina y Turquía.

’’Para mí, 1994 es entonces un punto de inflexión en términos de la manifestación de nuevas formas de resistencia, de nuevas alianzas y de la crisis del modelo neoliberal. Podríamos tomar otras fechas: 1989 marca la gran movilización en Francia en ocasión del bicentenario de la Revolución Francesa y la oposición a la reunión del G-7 convocada ese año en la Bastilla; fue también el lanzamiento de la campaña Basta Ya -base del nacimiento del CADTM. Sin olvidarnos por cierto de 1999 con Seattle...’’

Un poco en todos lados

Sigue Toussaint: "Vemos surgir en los años 90 actores que habíamos olvidado y que habían quedado marginados. Y es a escala planetaria que van a imponerse los movimientos campesinos: la creación de Vía Campesina en 1992, la figura emblemática de José Bové a partir de Seattle. Yo soy de la generación del mayo de 68. En ese momento, ¿quién hubiera imaginado que los campesinos iban a ocupar un puesto de avanzada del nuevo combate altermundialista?’’

Este movimiento, consideró, se transformó en un actor extremadamente importante para la resistencia a la ofensiva neoliberal y a la mercantilización del mundo, a las patentes sobre lo viviente. Colocó especialmente en primer lugar las reivindicaciones relativas a los bienes comunes: el agua, la tierra, las semillas.

De toda esa experiencia comienzan a surgir propuestas que se contraponen a la lógica que mueve a los organismos financieros internacionales reunidos en Singapur, donde se hará un balance de la estrategia de condonación de deuda a una veintena de naciones pobres. Una decisión que, para Toussaint, no soluciona las causas de la miseria.

’’En la lógica actual, el ciclo infernal del endeudamiento es un refuerzo del mecanismo de subordinación de los países del sur, de acá a 2015. No estamos absolutamente para una vía de resolución suave del problema. Estamos en una coyuntura totalmente especial en la que, objetivamente, los países endeudados podrían liberarse del yugo de la deuda porque las reservas en divisas que han acumulado, jamás han sido tan importantes’’.

Aquí plantea que si los países endeudados crearan un fondo, si colocasen en común sus reservas en divisas, podrían abstenerse de los acreedores del norte y de nuevos préstamos. El problema es que en su mayoría, los gobiernos del sur no tienen la voluntad de implantar un modelo alternativo de financiamiento ya que implicaría una repartición diferente de la riqueza, comentó.

Romper la dependencia financiera con relación al norte, financiar proyectos de desarrollo en el sur por otra repartición de la riqueza, agregando a nivel internacional las tasas globales que proporcionarían ingresos, objetivamente, es posible, consideró.

’’Pero, por parte de los gobiernos del sur, no se percibe la voluntad de hacerlo. Excepto Venezuela, Bolivia, un poco en Argentina y, de manera muy, muy tímida, en Brasil: estos países de América Latina reflexionan juntos sobre la constitución de un banco del Sur y de un fondo monetario del Sur. El debate está empeñado y las reuniones se efectúan, incluyendo con los bancos centrales de esos países. Esa es una evolución positiva pero, fundamentalmente, pienso que la solución va a venir de una voluntad, de una presión de la calle sobre un cierto número de gobiernos casi dispuestos a repudiar el pago de su deuda externa’’.

En los años venideros ’’vamos a ser testigos de una tensión muy fuerte en relación con el tema de la deuda externa, de la solvencia de una serie de países, y esto va a provocar fuertes reacciones populares en los países del sur en términos de exigencias de no pago de la deuda’’, anticipó. ’’Lo hemos visto una primera vez en diciembre de 2001, cuando Argentina suspendió el pago de su deuda con respecto a la mayoría de sus acreedores privados, y luego los cuatro años siguientes. Pienso que la experiencia argentina va a reproducirse dentro de dos o tres años’’.

ROBERTO GONZALEZ AMADOR (La Jornada)



 
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