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dissabte 6 d'octubre de 2007
FMI, OMC, BM, BAD, IFIS, TLC, ALCA, ...
Las Siglas de la Muerte
Orlando Núñez Soto

Las siglas son una forma de abreviar el nombre de un organismo, una institución o un programa y, en algunos casos, tienen el cometido de esconder o camuflar su mensaje o su verdadero significado, son como una marca comercial: se inventan para vender el producto.

Según el ex-economista en jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, las siglas que enlistamos a continuación son las mensajeras de la muerte, pues a "ellas no les importa si la gente vive o muere, más bien han condenado a muerte a la gente".

Hoy en día existen muchas siglas que surcan el mundo y nuestro territorio nacional, entre ellas siglas de organismos internacionales responsables del destino de las economías y de las poblaciones del planeta entero. Un grupo de siglas corresponde a las llamadas Instituciones Financieras Internacionales (IFIS): entre ellas el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Este primer bloque de siglas se encargó de formular las políticas monetarias, punta de lanza para desmantelar el Estado-nación: libre convertibilidad y sobrevaluación de las monedas nacionales, proceso de dolarización, autonomía de la banca central, endeudamiento externo e interno del país y de las empresas locales, endeudamiento para pagar deudas anteriores, aumento de tarifas y costos de producción y disminución de los precios internacionales de los productos agrícolas (algodón, café, ajonjolí, carne). Políticas que en poco tiempo aumentan las importaciones, disminuyen las exportaciones de los países pobres, aumentan el déficit comercial y fiscal, embargan a los empresarios, quiebran a los bancos y extinguen las reservas para su rescate, hasta llegar a la quiebra de la economía nacional, como lo ilustra el desastre de la economía y de la sociedad argentina.

Existe otro grupo de siglas, menos conocidas, cuyo propósito es ordenar la economía regional, preparando el terreno para la inversión directa de las corporaciones internacionales: entre ellas están el TLC o el TLC-CAN (Tratado de Libre Comercio-América del Norte) que incluye Estados Unidos, Canadá y México, el PPP (Plan Puebla Panamá) que incluye a los estados sureños de México y a los países centroamericanos, el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de América) que incluiría a todo el continente, y por encima de todas se encuentra la OMC (Organización Mundial del Comercio) que cobija a la mayor parte del mundo. Este segundo bloque de siglas expresa un proceso de integración regional y mundial del mercado que corresponde a un nuevo modelo de acumulación capitalista por parte de las oligarquías financieras (Bancos y Enclaves) de las metrópolis neocoloniales. Esta integración comercial, financiera y productiva se caracteriza por nuevas tecnologías, nuevos productos y nuevos o viejos mecanismos de extracción de excedentes.

El mensaje o lenguaje de estas siglas es la apología de la libertad de comercio como la mejor o única forma de resolver todos los problemas del subdesarrollo. La realidad que esconden es la hegemonía de la economía norteamericana y de los países que controlan el mercado mundial. La ecuación es muy sencilla: nosotros aumentamos la producción y ellos disminuyen los precios; nosotros liberamos o abrimos de par en par las fronteras de nuestras economías y ellos mantienen la protección a las suyas, nosotros levantamos el subsidio a los pequeños productores y ellos subsidian a sus grandes corporaciones, y, además, nos conminan a apoyarlas: "competencia desleal", dicen nuestros empresarios, "tigre suelto contra burro amarrado", dice el pueblo trabajador. Estas siglas tienen en su haber la quiebra de la agroexportación y por ende de los empresarios agroexportadores nacionales. Ahora se aprestan a quebrar la agricultura de subsistencia y por ende al campesinado nicaragüense.

Subordinación de los Estados y recursos nacionales a los intereses de las corporaciones transnacionales

Anteriormente, los Estados y los recursos se repartían entre las burguesías nacionales de los diferentes países. Hoy se trata de priorizar exclusivamente a las corporaciones transnacionales, desplazando a las burguesías locales del tercer mundo.

El principal mecanismo es la aprobación de acuerdos y leyes en los parlamentos nacionales, por medio de los cuales nuestras constituciones quedan subordinadas a los acuerdos con el imperio. Ejemplos conocidos son la firma de las políticas de ajuste estructural, que incluyen el traslado de las empresas estatales a las empresas transnacionales, a precios ridículos, o las concesiones onerosas y corruptas que permiten depredar hasta la extinción todos los nichos ecológicos que resguardan nuestra biodiversidad; asimismo, el ajuste obliga al Estado nacional a retirarse de las inversiones públicas, recortar los gastos sociales, aumentar los impuestos indirectos, fragilizar el sistema monetario, desmantelar la institucionalidad proteccionista o de seguridad social, con el fin de dejar al mercado y a las grandes empresas que embistan libremente. Otro ejemplo de regulación jurídica en favor de las empresas transnacionales, es la ley de propiedad intelectual (ya aprobada por nuestros diputados), por medio de la cual se les concede el monopolio de la biodiversidad, es decir, del material genético de todos los organismos existentes en nuestros países -los especialistas afirman que el 20% del patrimonio mundial de la biodiversidad se encuentra en la región mesoamericana de México y Centroamérica.

La cooperación internacional será sustituida por la inversión directa del capital extranjero

Anteriormente, la valorización del capital metropolitano se concentraba en los préstamos internacionales, lo que permitió y todavía permite expoliar, sin ensuciarse las manos, los recursos nacionales a través de la transferencia de excedentes financieros generados por la deuda externa, situación que ha vaciado nuestros ahorros y nos somete a una situación insoportable, inmanejable e ingobernable. Hoy se trata de disminuir los fondos de la cooperación internacional, tanto bilaterales como multilaterales, al mismo tiempo que aumenta la inversión directa del capital extranjero -durante la última década, la inversión extranjera en Latinoamérica ha pasado de USA$35,000 millones a USA$ 200,000 millones de dólares.

El carácter fundamental de estas inversiones es la edición de los viejos enclaves, industriales, comerciales y agrícolas, esta vez conocidos como empresas maquiladoras, con libertad para importar y exportar sin ningún arancel, explotar los recursos naturales y humanos sin ninguna limitación, operar sin impuestos internos, aumentar las tarifas y los precios de las empresas privatizadas, repatriar excedentes y otras prebendas no aptas para nacionales.

El capital mundial ha decidido que México se haga cargo de organizar y disciplinar a los mesoamericanos, a través de las siglas del Plan Pueblo Panamá (PPP). Un mercado regional necesita carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones y macroductos mesoamericanos (petróleo, gas, agua, fibra óptica); obras que serán ejecutadas por empresas ligadas a los países que emitan los préstamos. En el caso del PPP, el itsmo natural mesoamericano vuelve a jugar el rol de tránsito o corredor biológico y logístico, norte-sur y este-oeste, del mercado regional-mundial, esta vez para maquilar, empacar, embalar, producir y distribuir la nueva avalancha de mercancías.

Además se necesitan prospecciones, experimentaciones y validaciones en recursos naturales (minerales, hidrocarburos, energía hidráulica y eólica, material genético, nuevos productos negociables como el agua, las playas, el sol, las mujeres, otros). Para todo esto habrá préstamo por parte de los organismos multilaterales, que deberán ser pagados en parte por las poblaciones locales, convertidas en sociedades tributarias, contaminadas y sobreexplotadas.

El golpe de gracia a la economía campesina

El turno de la globalización y el libre comercio le llega a la milenaria economía campesina productora de granos básicos. Este holocausto comienza con el saqueo de las semillas criollas, su manipulación genética en los laboratorios de las corporaciones extranjeras (Monsanto, Dupont, Cargill) y su exportación en un primer momento a los pequeños productores nacionales, lo que encarece, depreda y extermina la producción local de semillas. El ciclo culmina con la invasión de productos alimentarios norteamericanos, los que anteriormente se producían en nuestros países, tales como maíz, arroz o frijol, lo que termina quebrando irremediablemente la milenaria producción campesina y rindiendo por hambre cualquier apego a la cultura comunitaria. Recientemente el parlamento norteamericano aprobó 180,000 millones de dólares adicionales para subsidiar a los agricultores norteamericanos.

La quiebra de la economía rural provoca y acelera la expulsión y migración de mano de obra a las ciudades, ofreciéndosela a precios sin competencia a las maquilas extranjeras y a los nuevos negocios de servicios de entretenimiento exóticos. Mientras esto sucede, ya se preparan las nuevas leyes y políticas, encargadas de permitir y facilitar la experimentación transgénica en lo que queda de nuestra biodiversidad y de nuestras poblaciones.

Finalmente, las siglas recomiendan sofocar lo que Stiglitz llama los "disturbios del FMI", cuando la gente protesta por las alzas del agua, la energía, el combustible, el gas, etc., no importando provocar más salidas de capital, gobiernos en bancarrota y más disturbios, pues como dice Stiglitz: "Cuando una nación está caída y en desgracia, el FMI se aprovecha y le exprime hasta la última gota de sangre, Incrementa el calor hasta que, finalmente, la olla explota".



 
7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"