logo_mrg

 

 
dissabte 15 de desembre de 2007
Carta abierta al ministro de cultura a propósito de las campañas educativas contra las descargas de Internet
David Bravo

Sr. Ministro:

Como nuevo encargado del Ministerio de Cultura, me gustaría hacerle algunas consideraciones a propósito de las campañas educativas y de concienciación que realizan ustedes todas las navidades sobre las maldades de las descargas de Internet.

El motivo de mi carta es pedirle que, por favor, este año no me conciencien más. La verdad es que me preocupa, como a todos, las grandes pérdidas del sector discográfico y audiovisual. El día que el director de Fedicine dijo que “se están despidiendo ejecutivos” por culpa de los piratas y que esto es “un drama muy grave”, apenas pude conciliar el sueño. No hay nada que me de más miedo que un montón de ejecutivos caminando sueltos por las calles sin nada con lo que entretenerse.

No obstante, y pese a que comparto sus razones para concienciar a la población sobre este grave problema (de verdad que no sé qué hace Amnistía Internacional que no interviene) me parece que tienen que replantearse sus medios de concienciación. Como usted bien sabe la última encuesta del CIS revela que los españoles piensan, además que sus campañas no valen para nada, que el intercambio de obras a través de Internet es algo positivo. La conclusión que ha de extraerse de esto no es que han de aumentar la presión concienciadora sino que, más bien, han de respetar que existe un punto de vista divergente que, tal vez, ha de ser debatido. La posición unilateral de sus campañas comienza a dar miedo y los términos con los que ustedes las describen inquietan bastante.

La memoria de 2006 de la Comisión Intersectorial para Actuar Contra las Actividades Vulneradoras de la Propiedad Intelectual, comisión ésta adscrita a su ministerio, manifiesta que sus campañas tienen como objetivo principal a los más jóvenes y, lo que es más preocupante, se extiende a los “centros docentes”, por lo que incluye a niños. Sepa usted que a esa edad nuestros hijos son muy impresionables y resulta fácil inculcarles cualquier mensaje, incluso si el mensaje es que es una buena idea que vuelvan las Spice Girls.

Me gustaría que mi hijo, y yo mismo, quedáramos fuera de sus planes educativos. Quisiera, si fuera posible, mantener mi particular opinión sobre los problemas que actualmente suscita el copyright y el modo de resolverlos. Me gustaría, en definitiva, no ver más anuncios de concienciación. Todos sabemos el efecto que produce la repetición del mismo mensaje de forma insistente. Es la lección número uno de la propaganda y no me extrañaría que, aunque mi postura en estos momentos es la que es, pueda que mañana, por culpa de sus reiterativas consignas, termine manifestándome con los ejecutivos desempleados para defender los intereses de la misma industria que me llama ladrón. La verdad, no me gustaría. Toda idea, por estúpida e inútil que sea, si se repite un número adecuado de veces puede convencer a cualquiera de que se trata de algo imprescindible en su vida. No hay más que recordar la moda del blandiblup, las riñoneras o las películas de los Hombres G.

No sería un error decir que sus campañas pretenden adoctrinar, sobre todo si tenemos en cuenta que ese es prácticamente su objetivo declarado. En la anteriormente referida memoria de 2006 dicen que su campaña "Defiende tu Cultura" tiene “el fin de propiciar un cambio de actitudes mediante la interiorización de ese mensaje” y, más adelante, sin pelos en la lengua, dicen que “se trata de un mensaje que debe mantenerse durante largo tiempo para que pueda ser interiorizado por los ciudadanos” y que “el Plan de medios de la campaña tenía como objetivo llegar al mayor número de personas un número de veces adecuado para que calara el mensaje”. No le miento, señor ministro, si le digo que esta retórica me asusta un poco.

Como me asustan, igualmente, sus “acciones especiales” de concienciación descritas en el mismo texto:

“Destaca asimismo un novedoso plan de comunicación que, junto a las acciones habituales en medios de comunicación (...) se abre a nuevas posibilidades de difusión de la campaña. Entre estas destacan la “guionización” en series de éxito o la presentación de programas con menciones específicas sobre el tema de la campaña, diversas propuestas para el día de la propiedad intelectual así como acciones concretas en espacios vinculados a la explotación de contenidos: bibliotecas, universidades y telecentros”.

Al parecer en la serie El Comisario, según, nuevamente, la memoria de 2006, ya se ha incluido este tipo de mensajes. Como no sé el modo en que se trató (aquél día no vi el capítulo, no sé qué andaría yo haciendo) me gustaría formularle una pregunta: ¿en las series nos avisarán al menos de que nos van a inculcar esa ideología? Estaría feo que tengan que avisar de que nos están metiendo publicidad pero que no deban hacer lo mismo cuando lo que nos están vendiendo no es un concreto producto sino la idea general de comprarlos en lugar de descargarlos de Internet y todo ello porque sus vendedores no tienen ni idea de cómo ganar dinero en el siglo XXI. Me asusta también que la época escogida para sus campañas sean las de navidades, la época por excelencia del consumo. Cualquier mal pensado podría decir que están ustedes gastando nuestro dinero en hacer publicidad gratuita de los productos de las compañías discográficas, cinematográficas y editoriales. Qué otra cosa puede pensarse si se tiene en cuenta que sus campañas emitidas a través de televisión, cine e incluso en el metro finalizaron todas, casualmente, el día 5 de Enero, víspera de reyes. Y, por si quedaba alguna duda de la intención, ustedes mismos reconocen que esas emisiones se hicieron "coincidiendo con momentos de compra de regalos".

De todas sus campañas la que más inquietud me ha producido es la llevada a cabo por CEDRO con el apoyo de su ministerio y el de Educación y Ciencia. Mi temor proviene de que se trata de un programa de adoctrinamiento directamente dirigido a profesores y alumnos. Para empezar, el nombre de la iniciativa ya mosquea. Ésta se llama “es de libro”, subrayando así que las enseñanzas que dan a los estudiantes son de puro sentido común, algo que sólo un bobo podría discutir. Sin embargo, sus opiniones no son, ni de lejos, una cuestión de lógica elemental sino que, como casi todas, resultan muy discutibles. El punto que más me ha llamado la atención (además de la sección “piensa en copyright”) es el juego dirigido a los más jóvenes que tienen ustedes en su web (www.esdelibro.es). Antes de ponerle el juego a mi hijo he decidido probarlo yo antes (ya sabe, por miedo a que tenga escenas violentas que puedan alterar su juicio y hacerle ir mañana al instituto con una recortada a cepillarse a unos cuantos compañeros). No he encontrado escenas violentas de ninguna clase, pero las ideas que inculca son muy preocupantes.

El juego es tan difícil que no he conseguido durar más de dos minutos sin perder la partida. En el primer tramo, unos agentes de aduanas defensores del copyright y que resultan ser robots (enhorabuena en este aspecto por lo que me parece un ejercicio de autocrítica) me hacen unas preguntas para ver si puedo o no pasar a la siguiente fase. Pues bien, fallé a la primera. La pregunta era: “Para ti, ¿qué es mejor: ser original o copiar las ideas de los demás?” (mis felicitaciones por dejar en la pregunta tanto lugar a los matices). Las tres respuestas posibles eran:

a.- Ser original. b.-Copiar, que además es más cómodo. c.- Una mezcla, tomo ideas de los demás y hago mi versión.

Yo respondí con toda sinceridad, así que elegí la opción C. No sólo porque eso sea lo que yo hago sino porque creo que en eso se basa en general toda la creación intelectual. La propiedad intelectual no protege ideas, precisamente, porque el legislador es consciente de que toda creación es una construcción social. Lo que protege la propiedad intelectual es la plasmación de una idea y no la idea en sí misma, que carece de dueño. Prefiero la opción C. Las ideas de los demás, a su vez basadas también en ideas ajenas, han de incorporarse al propio discurso para enriquecerlo y darle forma. La originalidad pura, en caso de existir, no tiene por qué ser mejor que la creación que no parte de cero sino de los pensamientos e ideas leídas o escuchadas a nuestros semejantes. La creación, necesariamente, parte de la aportación de todos y cada uno de nosotros. Por ejemplo, sus propios anuncios antipiratería no son una creación enteramente original sino que parten y se alimentan de las ideas de la industria discográfica y cinematográfica y a cuyos intereses sirve.

En definitiva, creo que el juego que proponen es demasiado complicado. Porque incluso si se refiere más que a ideas a la copia de la expresión de las mismas tampoco habrían conseguido pasar de fase ilustres personajes del mundo de la cultura. Al crítico literario Northrop Frye le habrían despedazado estos robots a la primera de cambio. Recordemos que fue él quien dijo que “únicamente puede hacerse poesía a partir de otras poesías y novelas a partir de otras novelas”. No sólo él, también habrían sido indignos de pasar su estricta aduana Shakespeare o Thomas Mann. En música también encontramos parecidos más que razonables, cuando no copias idénticas, en compositores tan poco creativos y enemigos de la cultura como Brahms o Beethoven. Los pintores también hacen de las suyas, Manet, por ejemplo, copiaba elementos de obras de Tiziano y Rafael. Y, a su vez, todos estos ejemplos yo mismo los he localizado en el libro “La estructura económica del Derecho de propiedad intelectual e industrial”. Como ve, nada nuevo bajo el sol.

Estas son mis humildes aportaciones y sugerencias para su campaña de estas navidades. Por favor, no nos torturen más diciéndonos qué debemos pensar. No es ese su cometido. Deje que sea la industria la que gaste su dinero en ese empeño como ha venido haciendo hasta ahora. Puestos a hacer campañas de concienciación, hagan una al servicio de los ciudadanos y no contra ellos. Entre las muchas opciones educativas posibles, pueden, por ejemplo, invertir algo de dinero estas navidades en concienciar a la industria de que demandar y amedrentar a sus propios clientes no es la mejor estrategia comercial posible. Pueden concienciarles de que su obsoleto modelo de negocio no es nuestro problema.

David Bravo

Manifiesto Tod@s contra el CANON



Toda@s contra el Canón

Manifiesto y enlaces

Escribe a los responsables políticos un e-mail.


Word - 54 kB, 0 x 0 pixels


Resposta a l'article
Carta abierta al ministro de cultura a propósito de las campañas educativas contra las descargas de Internet
15 de juliol de 2009
Great website and page .. thanks دليل منتدى منتديات دحمي
Resposta a l'article
FIRMA contra el Canon. enía un e-mail a los grupos políticos.
18 de desembre de 2007, per  plataforma todoscontraelcanon.es
Con esta acción INDIVIDUAL o COLECTIVA podemos influir en todos ellos para que se comprometan y retiren un canon digital que es injusto, incoherente y negativo para el desarrollo de la Sociedad de la Información.
Resposta almissatge:

Mucho antes de Internet, de la grabadora de CD o del MP3 hubo un invento que provocó que miles de músicos se quedaran sin trabajo. Fue un avance tecnológico al que se opusieron, con todas sus fuerzas, las sociedades de autores de todo el mundo. Era su asesino y se llamaba gramófono. Por culpa de la música enlatada, dejó de ser necesario contratar a intérpretes para ambientar con melodías un restaurante, una sala, un baile. El tocadiscos mató a la música en directo y en esa terrible reconversión industrial, como en todas, miles de trabajadores tuvieron que irse sin la música a otra parte.

En Estados Unidos, se llegó a pedir la prohibición del disco y el debate llegó, en 1906, hasta el Congreso. “Esas máquinas que hablan van a arruinar el desarrollo artístico de la música”, declaró ante los congresistas estadounidenses John Philip Sousa, un compositor de marchas militares al que hoy se recuerda tanto por sus profecías apocalípticas como por su música. El resto de su testimonio ante el Congreso es aún mejor: “Cuando yo era niño, en todas las casas uno encontraba jóvenes que cantaban. Hoy uno escucha estas máquinas infernales todo el día y toda la noche. No nos va a quedar ni una cuerda vocal, las cuerdas vocales van a ser eliminadas por un proceso de evolución como sucedió con la cola del hombre cuando evolucionó del mono”.

Un siglo después seguimos teniendo cuerdas vocales y otra serie de avances está matando al viejo asesino, al disco. La tecnología es como Saturno: siempre acaba devorando a sus hijos. Nunca antes fue tan sencillo el acceso a la cultura. Jamás en la historia se ha consumido tanta música como hoy, aunque sea pirata: una revolución que cierra tiendas de discos pero hace que se llenen los conciertos y los musicales. La música fresca está muy viva -en España, los ingresos por conciertos casi se han triplicado en los últimos diez años- pero la música enlatada ya no es tan rentable como fue.

Esta nueva reconversión está provocando que muchos trabajadores pierdan su empleo, aunque esta vez, a diferencia del gramófono, la gran mayoría de ellos no son músicos. Cierran tiendas de discos, las discográficas reducen plantilla por el lado de los expertos en promoción, los estudios de grabación cada vez tienen menos clientes... Pero el dinero que reparte la SGAE entre sus asociados cada año logra un nuevo récord. “Lo que está en crisis no es la música, sino un modelo concreto de negocio porque la música en vivo parece estar experimentando un momento de auge”. La cita, aunque parezca increíble, es del propio Teddy Bautista, presidente de la SGAE.

La culpa, como siempre en estos casos, la tiene el progreso: es el mismo motivo que acabó con las minas de Asturias o con los trenes de vapor. El mismo fantasma que provocó tres siglos atrás el nacimiento de los movimientos obreros enfrentados a la máquina, al telar de algodón, a Frankenstein. El mismo monstruo que mandó a miles de músicos al paro cuando la invención del gramófono sustituyó su puesto de trabajo por un disco de pizarra.

La gran diferencia es que los fabricantes de neveras jamás pagaron un canon a los vendedores de hielo.

No al canon

Dice Mariano Rajoy que “es inaceptable pagar por ser sospechoso”. Y para variar tiene razón. El líder del Partido Popular se ha comprometido “a cambiar la actual situación” y ha hecho bandera contra el canon digital al apuntarse al maremoto que inició hace una semana Jordi Guillot, senador de la Entesa Catalana de Progrés.

La postura crítica del primer partido de la oposición es una buena noticia para el millón y medio de ciudadanos que hemos firmado contra el canon, los que creemos que es una tasa injusta. Es cierto que el canon es una imposición europea, pero Europa sólo dice que hay que compensar a los autores por el derecho a la copia privada, no que se pague a la SGAE con cada teléfono móvil. Si hay que subvencionar a un sector para que afronte una reconversión, el dinero debe salir de los presupuestos generales del Estado y lo debe gestionar directamente el Gobierno, no un club privado que no revela cómo reparte lo que recauda. Los impuestos deben ser públicos, no privados. Su gestión también.

Espero que esta nueva posición del PP dure, pero podían haberlo pensado antes. La “actual situación” que ahora Rajoy quiere cambiar se originó en el año 2003, cuando el PP gobernaba. La SGAE, tras arrinconar con abogados a los fabricantes de CD vírgenes, logró un ventajoso acuerdo extrajudicial que impuso, de facto, el canon digital. Mientras tanto, el gobierno de Aznar miraba hacia otro lado. No les hubiese costado mucho impedir este abuso: bastaba con una simple orden ministerial, pues la anterior redacción de la Ley de Propiedad Intelectual permitía al Gobierno decidir qué soportes estaban obligados a pagar y cuáles no. No hicieron nada.

Hace dos años, en mayo de 2005, el PP descubrió que en este local se juega y presentó en el Senado una enmienda donde se pedía la supresión del canon. La crítica a la SGAE duró poco. Sólo un año después, el Congreso aprobó casi por unanimidad la última reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual, donde se consolida el canon digital. El PP votó entonces a favor.

En la recién estrenada página web de Mariano Rajoy, el “no al canon digital” es una de las propuestas estrella de su programa electoral. También lo fue en el programa del PSOE la ampliación de la ley del aborto y ahora Zapatero, después de cuatro años sin tocar el tema, se conforma con un comité de expertos que estudie si la reforma prometida es necesaria. Contra la SGAE y contra la Iglesia es más fácil prometer desde la oposición que cumplir desde el Gobierno. No hay nada como tener micrófonos

FIRMA contra el Canon. enía un e-mail a los grupos políticos.
25 de desembre de 2007, per  Escolar.net

Mucho antes de Internet, de la grabadora de CD o del MP3 hubo un invento que provocó que miles de músicos se quedaran sin trabajo. Fue un avance tecnológico al que se opusieron, con todas sus fuerzas, las sociedades de autores de todo el mundo. Era su asesino y se llamaba gramófono. Por culpa de la música enlatada, dejó de ser necesario contratar a intérpretes para ambientar con melodías un restaurante, una sala, un baile. El tocadiscos mató a la música en directo y en esa terrible reconversión industrial, como en todas, miles de trabajadores tuvieron que irse sin la música a otra parte.

En Estados Unidos, se llegó a pedir la prohibición del disco y el debate llegó, en 1906, hasta el Congreso. “Esas máquinas que hablan van a arruinar el desarrollo artístico de la música”, declaró ante los congresistas estadounidenses John Philip Sousa, un compositor de marchas militares al que hoy se recuerda tanto por sus profecías apocalípticas como por su música. El resto de su testimonio ante el Congreso es aún mejor: “Cuando yo era niño, en todas las casas uno encontraba jóvenes que cantaban. Hoy uno escucha estas máquinas infernales todo el día y toda la noche. No nos va a quedar ni una cuerda vocal, las cuerdas vocales van a ser eliminadas por un proceso de evolución como sucedió con la cola del hombre cuando evolucionó del mono”.

Un siglo después seguimos teniendo cuerdas vocales y otra serie de avances está matando al viejo asesino, al disco. La tecnología es como Saturno: siempre acaba devorando a sus hijos. Nunca antes fue tan sencillo el acceso a la cultura. Jamás en la historia se ha consumido tanta música como hoy, aunque sea pirata: una revolución que cierra tiendas de discos pero hace que se llenen los conciertos y los musicales. La música fresca está muy viva -en España, los ingresos por conciertos casi se han triplicado en los últimos diez años- pero la música enlatada ya no es tan rentable como fue.

Esta nueva reconversión está provocando que muchos trabajadores pierdan su empleo, aunque esta vez, a diferencia del gramófono, la gran mayoría de ellos no son músicos. Cierran tiendas de discos, las discográficas reducen plantilla por el lado de los expertos en promoción, los estudios de grabación cada vez tienen menos clientes... Pero el dinero que reparte la SGAE entre sus asociados cada año logra un nuevo récord. “Lo que está en crisis no es la música, sino un modelo concreto de negocio porque la música en vivo parece estar experimentando un momento de auge”. La cita, aunque parezca increíble, es del propio Teddy Bautista, presidente de la SGAE.

La culpa, como siempre en estos casos, la tiene el progreso: es el mismo motivo que acabó con las minas de Asturias o con los trenes de vapor. El mismo fantasma que provocó tres siglos atrás el nacimiento de los movimientos obreros enfrentados a la máquina, al telar de algodón, a Frankenstein. El mismo monstruo que mandó a miles de músicos al paro cuando la invención del gramófono sustituyó su puesto de trabajo por un disco de pizarra.

La gran diferencia es que los fabricantes de neveras jamás pagaron un canon a los vendedores de hielo.

No al canon

Dice Mariano Rajoy que “es inaceptable pagar por ser sospechoso”. Y para variar tiene razón. El líder del Partido Popular se ha comprometido “a cambiar la actual situación” y ha hecho bandera contra el canon digital al apuntarse al maremoto que inició hace una semana Jordi Guillot, senador de la Entesa Catalana de Progrés.

La postura crítica del primer partido de la oposición es una buena noticia para el millón y medio de ciudadanos que hemos firmado contra el canon, los que creemos que es una tasa injusta. Es cierto que el canon es una imposición europea, pero Europa sólo dice que hay que compensar a los autores por el derecho a la copia privada, no que se pague a la SGAE con cada teléfono móvil. Si hay que subvencionar a un sector para que afronte una reconversión, el dinero debe salir de los presupuestos generales del Estado y lo debe gestionar directamente el Gobierno, no un club privado que no revela cómo reparte lo que recauda. Los impuestos deben ser públicos, no privados. Su gestión también.

Espero que esta nueva posición del PP dure, pero podían haberlo pensado antes. La “actual situación” que ahora Rajoy quiere cambiar se originó en el año 2003, cuando el PP gobernaba. La SGAE, tras arrinconar con abogados a los fabricantes de CD vírgenes, logró un ventajoso acuerdo extrajudicial que impuso, de facto, el canon digital. Mientras tanto, el gobierno de Aznar miraba hacia otro lado. No les hubiese costado mucho impedir este abuso: bastaba con una simple orden ministerial, pues la anterior redacción de la Ley de Propiedad Intelectual permitía al Gobierno decidir qué soportes estaban obligados a pagar y cuáles no. No hicieron nada.

Hace dos años, en mayo de 2005, el PP descubrió que en este local se juega y presentó en el Senado una enmienda donde se pedía la supresión del canon. La crítica a la SGAE duró poco. Sólo un año después, el Congreso aprobó casi por unanimidad la última reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual, donde se consolida el canon digital. El PP votó entonces a favor.

En la recién estrenada página web de Mariano Rajoy, el “no al canon digital” es una de las propuestas estrella de su programa electoral. También lo fue en el programa del PSOE la ampliación de la ley del aborto y ahora Zapatero, después de cuatro años sin tocar el tema, se conforma con un comité de expertos que estudie si la reforma prometida es necesaria. Contra la SGAE y contra la Iglesia es más fácil prometer desde la oposición que cumplir desde el Gobierno. No hay nada como tener micrófonos

 
7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"