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diumenge 3 de desembre de 2006
Ecologistas en Acción y la Globalización capitalista
Propuesta de posicionamiento de Ecologistas en Acción sobre la Unión Europea
per  Observatorio de la Deuda en la Globalización, Antonio Arnau

La Unión Europea (UE) es en la actualidad, además de Estados Unidos y junto con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio, un actor fundamental en la tarea de impulsar el proceso conocido como globalización capitalista. Ya desde sus comienzos la UE ha sido un proyecto principalmente de las elites económicas. Como tal, todos los pasos que ha ido tomando, desde las primeras políticas agrarias comunes o la creación del Mercado Único en el tratado de Maastricht hasta la estrategia de Lisboa o la recientemente fracasada Constitución Europea han estado encaminadas a fomentar el neoliberalismo económico, la doctrina económica en la que se basa la globalización. Ésta supone importantes cambios cualitativos en lo que se refiere a las sociedades del mundo entero: el proceso productivo se segmenta, algunas áreas de los países centrales pasan a controlar la parte del proceso productivo intensiva en tecnología así como todos aquellos aspectos relacionados con el sector servicios y con el conocimiento (terciario avanzado) mientras que los espacios periféricos pasarán a concentrar aquellas partes del proceso productivo altamente intensivas en mano de obra y ligadas a la extracción de materiales. Se utiliza la nueva estructura productiva para introducir mayor presión y competencia entre los trabajadores a nivel mundial; se internacionalizan y homogeneizan los modelos de consumo (entre aquellos con posibilidades de participar en esta esfera); las empresas transnacionales inciden de forma importante, dentro de los países susceptibles de recibir su inversión, sobre los contenidos en materia económica, social y cultural, etc. Todo este proceso es controlado por el capital financiero y se ve impulsado gracias a los niveles de consumo de los países del Norte, muchos de los cuales pertenecientes a la UE. La instauración de este modelo supone condenar a la humanidad a la insostenibilidad ecológica y a la injusticia social.

En materia económica la UE está siguiendo políticas marcadas por los numerosos lobbies empresariales que asedian en Bruselas a los diferentes estamentos comunitarios (hay15000 lobistas acreditados en la UE). Es por esta razón que, tanto en las negociaciones producidas en el seno de la OMC como en las políticas económicas internas, los lobbies empresariales han sido los que han determinado las principales líneas de acción. Esto ha marcado el resto de políticas de la UE (sociales, medioambientales, internacionales, de control, etc.) y se ha traducido hechos como la pérdida de derechos laborales por parte de los trabajadores, la precarización de la vida, principalmente de las mujeres que son las más desfavorecidas bajo las normas de la competitividad (produciendo una feminización de la pobreza dentro y fuera de la UE), la disminución de los controles sobre los productos químicos, el recorte de libertades o las sucesivas firmas de tratados de libre comercio que permiten la expansión de las empresas europeas por los países del sur.

Los representantes de la UE han cuidado especialmente la retórica en sus discursos, encubriendo todos sus proyectos y tratados de manera que parezcan altamente humanitarios. Éstos suelen hablar de “paz”, “sostenibilidad”, “igualdad de género”, “solidaridad”, “ayuda al desarrollo”, etc. Así, desde muchos ámbitos se le ha otorgado a la UE el papel de “agente bueno de la globalización”, en contraposición a los Estados Unidos (que sería el “agente malo”), pero esto no se corrobora a tenor de las políticas efectuadas por la UE. Bien es verdad que las políticas sociales estadounidenses siempre han estado menos desarrolladas y que ha sido EE.UU. el país que ha marcado fundamentalmente la política internacional, implantando un modelo altamente insostenible, generando pobreza e imponiendo guerras arbitrarias por el control estratégico de los recursos. Sin embargo, la Unión Europea está siguiendo un camino similar, tanto internamente como en su política exterior, aprovechándose de deudas generadas por préstamos injustos, ayudando a expandir sus multinacionales en los países más pobres, realizando intercambios ecológicamente desiguales, participando arbitrariamente en guerras que esconden el control de recursos naturales o causando la muerte de muchas personas que quieren entrar en sus protegidas fronteras para escapar de la pobreza. Tras esta realidad, la retórica de la UE se queda en mera palabrería o, en el mejor de los casos, con pequeñas ayudas para mitigar levemente los daños generados por sus propias políticas. Por lo tanto la Unión Europea, más que ser un agente que se oponga a la globalización y al imperialismo estadounidense, no es más que un competidor que busca, con algunos pocos rasgos diferentes (principalmente retóricos), ser una superpotencia mundial.

En esta carrera, la UE está intentando dejar de ser un proyecto meramente económico para fortalecerse tanto militar como políticamente, intento que está actualmente parado por la dificultad para ratificar la Constitución Europea. Durante el proceso la UE se ha autoabanderado como una institución en busca de la paz mundial. Sin embargo la UE está reforzando su maquinaria bélica, buscando la creación de un Euroejército, sus países miembro tienen parte en diferentes conflictos bélicos, trafican armas con países como Israel y se han sumado a todas las iniciativas bélicas propuestas por EE.UU. o por la OTAN, institución con la que la UE mantiene fuertes vínculos.

Ambientalmente, principalmente gracias a la retórica verde empleada y a la comparación con EE.UU., la Unión Europea ha presumido de ser paladín del desarrollo sostenible. Esta bandera la luce aún con más orgullo tras haber sido la principal impulsora del tratado de Kioto. Sin embargo, cabe recordar que la Unión Europea presenta el segundo puesto de emisiones per cápita a escala mundial, estando a un nivel de emisiones, aún si se cumple el tratado de Kioto (cosa que parece difícil), muy por encima de lo considerado necesario por el movimiento ecologista para frenar el Cambio Climático. Al fomentar el libre comercio, la UE está impulsando un modelo de transportes que supone un alto consumo, con tendencia ascendente, de energía y de territorio, lo que supone pérdida de ecosistemas y de biodiversidad. Curiosamente el endeudamiento público para creación de infraestructuras es de los pocos que se recomiendan entre las directrices económicas de la Unión. Es también el modelo de producción y consumo propuesto por la UE el que provoca la cada vez mayor generación de residuos. Todos éstos procesos se encuentran agravados por las privatizaciones que se están impulsando desde las instituciones europeas, pues los lobbies empresariales que tanto influyen en las políticas de la Unión presionan para rebajar los estándares ambientales.

La política agraria de la UE, a través de la Política Agrícola Común, favorece la concentración y las grandes explotaciones intensivas ganaderas y de monocultivos, apuesta por un modelo que abusa de los fertilizantes químicos y los pesticidas, supone un gasto insostenible de los recursos hídricos y de plástico y potencia el uso de pocas razas alimentadas con piensos compuestos y atiborradas de fármacos. Todo ello combinado con la apertura del mercado europeo a los transgénicos. Gran parte de la alta producción obtenida con este insostenible modelo se exporta a países empobrecidos causando la ruina a sus agricultores, que no pueden ser subvencionados por sus propios gobiernos. Por otro lado, la UE aporta una pequeña partida del presupuesto agrícola para fomentar la agricultura ecológica, pero encaminada hacia el consumo de gente privilegiada que puede permitirse el alto coste al que el mercado ajusta los productos ecológicos.

Las mejoras ambientales que se han producido en el seno de la UE se deben fundamentalmente al traslado de las industrias más contaminantes fuera de las fronteras de la UE. Éstas industrias siguen reportando beneficios a las economías europeas, pero ahora sus externalidades ecológicas se producen fuera del seno de la Unión. Estos pasivos ambientales provocados por empresas europeas o de los que nos beneficiamos l@s ciudadan@s de los países europeos, junto con factores como la exportación de la gran cantidad de residuos generados en la UE, la mayor cantidad de emisiones de gases con efecto invernadero, o la biopiratería de las empresas de la Unión ha supuesto que la UE tenga una deuda ecológica con los países más empobrecidos.

Bien es verdad que la legislación ambiental europea está, en muchas ocasiones, más avanzada que la legislación española y que los colectivos ecologistas, como Ecologistas en Acción, han utilizado los mecanismos de la Unión Europea para denunciar y tratar de frenar infraestructuras o acciones con alto impacto ambiental. Existen acuerdos muy positivos como el convenio de Aarhus. Sin embargo, Ecologistas en Acción considera que las herramientas que la UE aporta en materia ambiental no compensa a las políticas que ésta fomenta y con las ayudas que se dan a proyectos que degradan el medioambiente. Además, los mecanismos de lobby que tienen las grandes empresas superan con creces a los de los grupos ecologistas.

Así, a los ojos del ecologismo social la Unión Europea es un agente generador de insostenibilidad, inseguridad alimentaria, precariedad, pobreza mundial, desigualdad de género, militarización mundial y férreo control social.

Por todas estas razones Ecologistas en Acción se opone al actual proyecto de la Unión Europea.





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7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"