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dissabte 18 de febrer de 2006
Notas sobre el VI Foro Social Mundial policéntrico -Caracas 24-29 enero 2006
per  Josu Egireun

Hay cuatro aspectos que nos permiten definir y valorar lo que ha sido el FSM de Caracas: que se haya realizado en Venezuela, la propia estructura del FSM, la Asamblea de los movimientos sociales y las presencia del Presidente Chávez.

El FSM en Venezuela

Ha sido importante que el foro haya estado vinculado a un país, Venezuela, en un proceso social efervescente, con mucha dinámica social de base diversa, muy rica, con elementos de descoordinación importantes, sin un referente político claro (más allá de lo que representa Chávez), con críticas agudas a quienes se están instalando en el poder y un proceso político en el que Chávez cataliza los avances y los límites de este movimiento. En ese sentido vincular el FSM a un proceso social real ha sido acertado.

Sin embargo los movimientos sociales venezolanos han tenido una presencia muy limitada en los trabajos del Foro. Según opiniones, se achacaba esta deficiencia a que los movimientos sociales no tenían al Foro entre sus prioridades o a que la propia construcción del Foro (cómo se ha podido articular el Comité organizador, etc) ha limitado posibilidad de una implicación mayor a ese archipiélago de movimientos que existe en Venezuela. Esta última interpretación nos parece más cercana a la realidad.

No existió tampoco, más allá de los seminarios, talleres, etc. un encuentro organizado con los (o algunos) movimientos sociales de lugar.

La estructura del FSM

Cabe destacar la importancia del reforzamiento del proceso autoorganizativo del Foro, ya que cada vez son menos las actividades que se organizan centralmente (en Caracas fueron media docena bajo el epígrafe de “actividades cogestionadas”). No obstante se han reeditado dos problemas centrales que ya estuvieron presentes en Porto Alegre el año pasado: por una parte la dispersión de espacio, que dificulta el encuentro entre la gente y, por otro, una falta de síntesis o coordinación entre actividades similares, lo que denota la ausencia de un trabajo previo por planificar y coordinar las actividades del Foro. Esto ha veces ha llevado a cancelación de actividades, modificación de espacios que si bien se comprenden cuanto se inicia un proceso, resultan menos comprensibles en la VI Edición.

En otro plano, hay todo un debate sobre la utilidad del Foro y aquí nos encontramos que quienes en un inicio temerosos de su deriva radical lo querían ceñir a un mero encuentro (Le Monde Diplomatique y otros intelectuales), ahora cargan tintas sobre el que Foro tiene que dar paso para definir alternativas, que de otro modo corre el riesgo de volverse intrascendente. De hecho el año pasado, a dos días de concluir el Foro nos encontramos con una declaración política de unos cuantos intelectuales y durante el Foro funcionó -al igual que en Caracas- lo que se conoce como “El Mural de las Alternativas”: un panel donde se anima a los distintos colectivos que trasladen allí las propuestas. No parece que esto nos resuelva el problema.

Desde la perspectiva de los movimientos sociales, el Foro tiene tres elementos centrales: reflexión y el debate, compartir experiencias y articular luchas. Por lo tanto, la utilidad y el futuro del Foro, que no caiga en la intrascendencia o sea algo más que turismo revolucionario que dicen algunos, va a estar más sujeta a la coordinación e impulso que dé a las movilizaciones y la construcción de redes que a otra cosa.

No existe en el Foro (más allá de lo que supuso la Carta de principios tras el primer FSM) un consenso sobre lo que han de ser las alternativas al neoliberalismo y sería una pérdida de tiempo dedicar esfuerzos a ello. Además, estas alternativas no caen del cielo y tienen que ver con las dinámicas de confrontación con el sistema que son las que permiten abordar los problemas de estrategia de una forma concreta. Y es en este contexto en el que tenemos que situar y ver la importancia que, cada vez más, tiene la Asamblea de los movimientos sociales.

La Asamblea de movimientos sociales

La Asamblea tuvo dos partes. El día de la apertura se informó del papel de la misma (acordar un llamamiento con una agenda común para todos los movimientos e incorporar las distintas iniciativas que surgieran durante el Foro) y de las reflexiones que se vienen dando en torno a la necesidad de reflexionar sobre la situación actual y definir las líneas de trabajo hacia el futuro ; tanto en el terreno de la confrontación con el sistema, como en lo que tiene que ver con el trabajo de cara a los Foros Sociales, en un encuentro internacional que se plantea para setiembre. En ella, las distintas redes y movimientos fueron exponiendo lo que constituían sus objetivos y agenda durante los días del Foro. Fue una asamblea multitudinaria y con muchas intervenciones.

El día de la clausura se presentaron las conclusiones. Por una parte, el llamamiento de los movimientos con las cuatro iniciativas centrales para este año (contra la guerra, para quebrar la agenda de la OMC, respuesta al G8 y movilizaciones contra el FM/BM) y, por otro, las distintas iniciativas que surgieron en el Foro. Desde ese punto de vista y el de la participación, se puede decir que la Asamblea fue bien.

Ahora bien, tras la experiencia de seis años, parece necesario avanzar en tres aspectos: una mayor coordinación entre los movimientos sociales previa al Foro para definir la agenda común de trabajo que podamos tener en el mismo, disponer de tiempo suficiente para informar y debatir sobe los elementos comunes de la agenda que se van a incorporar en el llamamiento y los pasos a dar para coordinar e impulsar las movilizaciones y garantizar un espacio de encuentro entre foro y foro con tiempo suficiente para valorar los pasos dados y definir líneas de trabajo en común (algo semejante al seminario que se trata de impulsar para el próximo setiembre).

La presencia de Chávez.

Chávez ha estado presente por doble turno en el Foro: en un mitin masivo celebrado en el Estado El Poliedro (capacidad para115000 personas) y en un encuentro que organizaciones brasileñas (CUT, MST...) y otras organizar con él el domingo día 29.

No parece que sea buena esta práctica (iniciada en año pasado en Porto Alegre) de invitar a presidentes de Gobierno a actos del Foro. Por dos razones: primera, porque es un foro de movimientos sociales y, segunda, porque los movimientos sociales no comparten espacio con el poder, más bien, como se recoge en la declaración de los movimientos sociales, se tienen que mantener autónomos, vigilantes y con capacidad de iniciativa para que respondan a las demandas populares.

En cuanto al encuentro más privado realizado entre Chávez y los movimientos sociales ésta fue, en nuestra opinión, una iniciativa que se desarrolló sin el respeto mínimo a dos cuestiones básicas: la transparencia ante la Asamblea y la capacidad de ésta para decidir los espacios en los que desea encontrarse y de qué forma desea hacerlo con representantes gubernamentales. No sabemos si el peso de lo que ocurrió corresponde al equipo de asesores que rodea a Chávez o a quienes, desde los movimientos sociales, organizaron un encuentro que iba más allá de sus relaciones particulares con el mandatario.



 
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