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divendres 16 de juliol de 2010
¿Quiénes son los cerdos, PIGS?
¿Estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades?
per  Vicenç Navarro

Este artículo analiza las características políticas, económicas y sociales de los países llamados PIG (cerdos) por la literatura económica anglosajona, mostrando que todos ellos tienen una estructura de clase social muy polarizada, con gran dominio de sus estados por parte de sus clases más adineradas, lo cual explica la gran pobreza de gasto público (incluyendo gasto público social) en tales países. El artículo señala también que la causa de su gran recesión es un sistema que beneficia a las clases más pudientes (que pagan pocos impuestos) y a los bancos, estos últimos, beneficiados por la necesidad de endeudamiento.

Existe una percepción generalizada en el Establishment Europeo (es decir, en las élites políticas, financieras y mediáticas que configuran la sabiduría convencional en la Unión Europea) de que la crisis del euro (y, por lo tanto, de la UE) fue causada por la falta de disciplina presupuestaria de los países del sur de Europa (Grecia, España y Portugal), países llamados (junto con Irlanda), en tono insultante, los PIGS (que en inglés quiere decir cerdos), pues su comportamiento supuestamente irresponsable ha llevado a la UE a la crisis.

Una característica de estos países es el haber estado gobernados por las derechas en la mayoría de la segunda parte del siglo XX. En realidad, son los países de Europa donde las fuerzas conservadoras han tenido mayor poder, controlando sus estados, bien a través de dictaduras totalitarias de carácter fascista o fascistoide, bien a través de gobiernos democráticos basados, frecuentemente, en sistemas electorales que discriminan a las izquierdas, favoreciendo a las derechas. El bipartidismo existente en la práctica en España es el caso más extremo y claro, habiendo sido tales sistemas diseñados (con la excepción de Portugal) para disminuir la influencia de las izquierdas más radicales. Esta fortaleza de las derechas fue acompañada con la debilidad de las izquierdas que, en todos estos países, están divididas en distintas sensibilidades, de las cuales las más importantes están arraigadas en las tradiciones socialistas y comunistas. Estas divisiones aparecen tanto en la esfera política como en la sindical.

Consecuencia de este contexto político, existe una acentuada polarización por clase social, siendo estos países los que tienen mayores desigualdades entre sus clases sociales (tanto en su renta como en su propiedad). De ahí que, aun cuando estos países sean los países menos ricos de la UE-15 (su PIB per cápita está por debajo del promedio de la UE-15, el grupo de países más desarrollados económicamente de la UE) existen entre las clases más pudientes algunas de las fortunas más elevadas en la UE-15. Y debido a la enorme distancia existente entre el nivel de riqueza de tales fortunas y la mayoría de la población (cuyo nivel de vida es muy bajo comparado con el promedio de la UE-15, como demuestra el hecho de que en España el 62% de la fuerza laboral ingrese menos de 1.200 euros brutos al mes), la capacidad adquisitiva de la población rica es enorme, mucho más acentuada que en el resto de la UE-15. Los ricos en aquellos países son y se sienten más ricos que (en términos absolutos y en términos proporcionales) en los otros países de la UE-15.

Una consecuencia de la polarización social de estos países y la gran influencia política y mediática de los sectores de mayores rentas (entre un 20% y un 30% de la población, que incluye burguesía, pequeña burguesía y clases medias de renta mediana alta), es la pobreza del estado, basado en una carga fiscal baja para tales grupos, y una enorme regresividad en las políticas impositivas. Los ingresos a sus estados son bajos (España sólo un 37% del PIB) y regresivos (los ricos y gente de renta superior pagan menos impuestos que sus homólogos en la mayoría de países de la UE-15). Y aunque, en general, todos los ciudadanos pagan menos impuestos que sus homólogos en la mayoría de países de la UE-15, estas diferencias no son tan acentuadas entre la mayoría de la población (un obrero metalúrgico en España paga en impuestos un 73% de lo que paga su homólogo en Suecia) como en las rentas superiores (un rico en España paga un 48% de lo que paga un sueco rico, siendo a la vez el primero más rico -subjetivamente y muchos incluso objetivamente- que el segundo), siendo el fraude fiscal ampliamente extendido en estos países.

De ahí que el sector público esté poco desarrollado en estos países y su estado del bienestar sea pobre (su gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15). La acusación que el establishment europeo hace de los PIGS como países que están despilfarrando recursos, es ridícula. Son, todos ellos, de una enorme austeridad social y pública. Sus estados del bienestar cubren casi exclusivamente a las clases populares, pues las rentas superiores utilizan los servicios privados (es decir, van a la sanidad privada y envían a sus hijos a las escuelas privadas).

Consecuencia de la falta de recursos al estado -para poder ofrecer sus servicios públicos- se ha endeudado, lo cual benefició (además de a los ricos que no pagaban al estado lo que debían) a los bancos, que conseguían notables beneficios de los elevados intereses de los bonos públicos (que los estados emitían para cubrir su deuda). Como dijo un dirigente de uno de estos bancos, el Deutsche Bank, tal situación “nos beneficiaba a nosotros y a los ricos de aquellos países”. Parecía como una complicidad entre los bancos y los ricos. Y los bancos alemanes y franceses, además de comprar deuda, prestaron mucho dinero a los bancos de los PIGS para sus especulaciones inmobiliarias, que fueron favorecidas por sus Bancos Centrales (dirigido en España por un ultraliberal, el Sr. Fernández Ordóñez, que es rico a base de apoyar a la banca y ahora predica austeridad a todos los demás).

Lo que debiera hacerse es revertir todas las políticas fiscales regresivas, haciendo que las rentas superiores y del capital financiero y empresarial pagaran al estado lo que hacen sus homólogos en la UE-15. Si así fueran, el estado español conseguiría 66.000 millones de euros con los cuales el estado podría alcanzar el nivel de servicios públicos que la población se merece (ver debajo mi artículo “¿Estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades”?

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 25 de junio de 2010

Este artículo critica el argumento utilizado por aquellos que desean reducir el estado del bienestar aduciendo que nos gastamos más de lo que podemos. El artículo señala que la evidencia no avala tal postura; muestra que los recursos existen pero el Estado no los recoge. Referente al endeudamiento privado, este se debe primordialmente a la disminución de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional.

¿Estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades”?

Hay una frase que aparece constantemente en la sabiduría convencional de nuestro país, reproducida no sólo por los portavoces del pensamiento neoliberal (que tienen grandes cajas de resonancia en los medios de información y persuasión de mayor difusión del país), sino también por dirigentes del partido socialista gobernante en España (y no digamos ya por dirigentes del mayor partido de la oposición, que han hecho de tal frase su eslogan electoral), que señala que “hay que reducir nuestros gastos, tanto públicos como privados, porque durante todos estos años hemos estado gastando más de lo que debiéramos por el nivel de riqueza que tenemos”. Y como prueba de ello, se refieren a la elevada deuda pública del estado español, a la que se añade también la elevada deuda privada. Este es el nuevo dogma que tanto el gobierno como la mayoría de partidos de la oposición (excepto las izquierdas no gobernantes) repiten constantemente y que los medios de mayor difusión promueven veinticuatro horas al día. De ahí que el debate político y mediático se centre en cómo reducir el gasto, tanto privado como público, a fin de reducir tal endeudamiento. Tal debate se da también a nivel europeo, sobre todo a raíz del endeudamiento de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y Spain), que quiere decir en inglés los cerdos, insulto que creen ser merecido al considerar que la crisis del euro ha sido causada por el crecimiento desmesurado e irresponsable de los déficits y de las deudas públicas de estos países debido a su excesiva protección social. Hasta aquí el dogma.

Lo que es extraordinario es que este dogma se reproduzca tan intensamente cuando la evidencia, fácilmente accesible, muestra el error de tal postura. Veamos los datos. Y preguntemos ¿Se gasta España en su estado del bienestar más de lo que puede gastarse por su nivel de desarrollo económico? Y los datos muestran que no. En realidad, nos gastamos mucho menos de lo que nos correspondería por el nivel de riqueza que tenemos. España no es un país pobre, pues su riqueza, medida por su PIB per cápita, es ya el 94% del promedio de los países más ricos de la UE-15. Y en cambio el gasto público social per cápita no es el 94% del promedio de la UE-15, sino sólo el 74%. Es decir, que nos gastamos aproximadamente 66.000 millones de euros menos de lo que nos deberíamos gastar por el nivel de riqueza que tenemos.

Y, ¿por qué no se gasta este dinero el estado? La respuesta no puede ser que el país no tenga este dinero (tal como los neoliberales dicen). En realidad, España lo tiene, aunque no su estado. El hecho de que el estado no se gaste tal cantidad de dinero se debe a que no lo recoge, y por lo tanto no lo tiene. Y la causa más importante de que esto ocurra es fácil de ver. Se llama poder de clase. El 30% de renta superior del país (burguesía, pequeña burguesía y clase media de renta alta) tienen un poder económico, político y mediático enorme y no pagan los mismos impuestos que pagan sus homólogos en la mayoría de países de la UE-15. Y como tienen una enorme influencia en los medios (la mayoría de creadores de opinión pertenecen a estas clases), los medios de mayor difusión nunca hablan de ello. Esta situación ocurre en todos los PIGS, en donde las derechas han tenido un enorme poder (y donde las izquierdas gobernantes han sido contaminadas con el pensamiento neoliberal -la ideología de los ricos- tal como lo mostró aquella famosa frase de que “bajar impuestos es de izquierdas”. Y los bajaron, no sólo una, sino diez veces. Es también en estos países donde los fraudes fiscales alcanzan exuberantes dimensiones, beneficiándose de ello las rentas superiores. No son, pues, las clases populares de los PIGS, que están sufriendo enormes recortes en sus transferencias (pensiones) y servicios públicos (sanidad, educación y servicios sociales, entre otros), las merecedoras del término PIGS, sino las clases pudientes las que, habiéndose beneficiado enormemente durante los años de bonanza (los beneficios empresariales en España crecieron durante el periodo 1999-2005 un 73%, más del doble de la media de la UE-15, mientras que los costes laborales aumentaron sólo un 3,7%, cinco veces menos que la UE-15), no pagaron lo que debían al Estado.

El mismo poder de clase explica el endeudamiento privado. Que las familias españolas están endeudadas es un hecho bien conocido. Pero lo que no se analiza es ¿por qué están endeudadas? Y la respuesta es que durante estos últimos años ha habido una enorme polarización de las rentas en España y la capacidad adquisitiva de las familias ha ido disminuyendo. El porcentaje que las rentas del trabajo representan sobre las rentas nacionales ha ido descendiendo espectacularmente. Mientras, las rentas del capital se han disparado alcanzando niveles exuberantes. La disminución de la masa salarial supuso la necesidad de endeudarse, a fin de mantener su estándar de vida (y ello a pesar de que el número de personas que trabajan en las familias ha aumentado, resultado de la integración de la mujer al mercado de trabajo). Por otra parte, las exuberantes rentas de capital invirtieron, pero no en las empresas de la economía real (donde se producen bienes y servicios), pues la rentabilidad en este sector era baja, consecuencia de la escasa demanda, debida a la disminución de la capacidad adquisitiva de las clases populares. En su lugar, invirtieron en el capital especulativo, y en España en el sector inmobiliario, creando la burbuja inmobiliaria que al explotar ha sido la mayor causa de la crisis en España, con mucho dinero prestado de los bancos alemanes y franceses. El estado, que tiene los ingresos al estado más bajo de la UE-15, debido a que los ricos no pagan sus impuestos, se tuvo que endeudar, siendo la misma banca alemana y francesa la que compró tal deuda.

Cuando la especulación colapsó, los bancos centrales y periféricos se encontraron con un enorme problema. Cuando se nos pide ajustarnos el cinturón, quiere decir que tenemos que pagarles a los bancos Esto es lo que ocurre y no se dice en los mayores medios. Y así nos va.



 
concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"