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dijous 22 d'abril de 2010
Crónicas desde la Conferencia contra cambio Climático en Cochabamba Bolivia, 4ª
De "desviaciones" y el pollo montado
Los comunes, Olga, Fran y Ana,

Al parecer ha trascendido de manera notable la reducción que la prensa internacional ha hecho de la Cumbre a un titular infame.

Esta mañana hemos desayunado con ese disgusto, y ya después hemos podido ver otras noticias aparecidas en prensa a este respecto. Nos parece lamentable que la trascendencia, la altura y la significación de esta conferencia se vea reducida, en su relato mediático, a un titular sensacionalista.

Ayer conté que Evo había lanzado un discurso cargado de humor, y dentro de lo que a la mayoría de las veinte mil personas allí congregadas les pareció una broma, en un contexto determinado, Evo Morales aludió al engorde de pollos con hormonas femeninas, diciendo que, siendo eso así, provocaría “desviaciones en el ser de los hombres”. Posteriormente sostuvo que, por culpa de los transgénicos, a diferencia de los bolivianos, empezando por él mismo y su mata de pelo, los europeos eran “todos calvos”. No sé si eso es digno de resaltar en una noticia periodística, pues no es digno de ser tomado como la aserción seria de un presidente de gobierno. Lo que sí es seguro es que da lugar a un titular fácil y a una desviación de la atención de los contenidos de una cumbre y de un discurso mucho más ricos, que por supuesto interesa ignorar y tapar. Más allá de que los términos sean más o menos acertados y las palabras más o menos oportunas, lo que se pone de manifiesto es la catadura de una prensa que no es ni mucho menos incapaz de captar y distinguir las socarronerías de lo que de verdad es el hilo de un discurso completo, sino que es tan terriblemente malintencionada como para desinformar y engañar con todo propósito. Eso no es nada nuevo en absoluto, pero vivirlo de esta manera es mucho más sangrante, cuando día a día se asiste a los ricos trabajos, se experimenta el significado de un proceso de cambio que, al menos, aquí se está promocionando hacia el mundo entero, y al mirar la prensa de tu país se descubre que la resonancia que tiene todo esto no es más que esa mierda.

Lo que Evo hizo fue contraponer dos modelos de producción y consumo, ese fuel el hilo de un discurso que, por lo demás, llevamos grabado por completo para que los escuchéis. No sé si alguien puede pensar que Evo (junto con todo su cuerpo de asesores) es tan idiota como para decir seriamente a todo el planeta que los indígenas tienen mucho pelo porque comen mejor o que la homosexualidad se deriva de los pollos engordados artificialmente. Pero sí sé que interesa proyectar la imagen de esa presunta idiotez, de reducir todo un proceso a un presidente inepto. Esa es una mecánica colonial típica para desacreditar todo un proceso que pone en cuestión los fundamentos de una relación asimétrica y de dominio. Y es perfectamente comprensible la ofensa que se pueda sentir a través de esas reseñas periodísticas, pero las cosas no suelen estar dentro de contexto en la prensa que nos ha tocado en nuestro país. Eso no siempre lo vivenciamos, pero este es uno de los casos en que sí.

Pero lo que yo os aseguro es que aquí esa cuestión no ha tenido la más mínima trascendencia, porque estamos en un ambiente más o menos serio, en un espacio, digamos, que liberado de esa falta de respeto a la que nuestros medios nos someten. Esta mañana, aprovechándome de mi condición de supuesto periodista he asistido a una conferencia de prensa del presidente. Para mí, esa ha vuelto a ser una experiencia enorme. Y a ningún periodista se le ha ocurrido preguntar por ese tema, sino que se ha hablado de propuestas hacia el futuro, de cuestiones perentorias, de conceptos que necesitan ser explicados, del significado de esta cumbre y de sus diferencias con la de Copenhague y su justificación a partir de ella; del nuevo rumbo que con la defensa de la Madre Tierra y todo lo que esta implica, se le está abriendo a una izquierda desnortada durante demasiado tiempo.

Por otra parte, Olga y Ana han estado escuchando a otro ilustre como Leonardo Boff, en una exposición sobre “derechos de la Madre Tierra”, en la que ha abogado por la consideración novedosa de esta como sujeto de derechos (el XXI es el siglo de los derechos de la Tierra), superando la parcial visión antropocéntrica; con todo ello ha intentado dotar de un marco teórico a la propuesta de creación de un Tribunal de Justicia Climático, sintetizando la visión científica y la tradicional, de los pueblos originarios, sobre la Tierra.

Por la tarde, hemos asistido un evento autogestionado, un taller titulado “Políticas de soberanía alimentaria para contrarrestar los efectos del cambio climático”, en el que han intervenido una experta brasileña en derecho a la alimentación, un biólogo boliviano y, por último, María, representante de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas indígenas originarias de Bolivia-Bartolina Sisa.

La primera reflexionó sobre el derecho humano a la alimentación segura y los obstáculos que a esta impone el modelo de desarrollo agroindustrial imperante, que, por otra parte, es el responsable de la gran mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Siguiendo este hilo, el biólogo ha informado sobre los efectos del cambio climático en Bolivia y la injusticia de que su pueblo se haga cargo del esfuerzo que supone sobrevivir en esta situación, abogando por una retribución por parte de los países desarrollados y responsables del deterioro atmosférico.

La última, María, ha expuesto cómo desde su comunidad se practica la soberanía alimentaria, sembrando de forma natural y consumiendo de forma responsable y sana, contrarrestando así la agricultura industrial y sus efectos nocivos para la tierra y para la salud (por cierto, también ha hablado del engorde de los pollos).

Y después hemos vuelto hacia el hotel, cuando ya estaba terminando de desarrollarse la culminación de los grupos de trabajo en los plenarios en los que se exponía y concretaban las propuestas tras la fase de debate. Esto es lo realmente importante y trascendente de esta cumbre. Procuraremos hacernos con los documentos

Mañana termina ya esta historia, y lo hará por la tarde con una ceremonia de clausura en la que volverá a participar Evo y quizá otros presidentes invitados, como Hugo Chávez, cuyo helicóptero hemos visto pasar por encima de nuestras cabezas esta tarde.

Nada más por hoy. Seguimos bien, con un poco de pena porque esto se vaya acabando, aunque todavía no ha acabado y seguiremos, pues, en contacto.

Olga, Fran y Ana, más bolivianos que ayer pero menos que mañana.



Resposta a l'article
Eduardo Galeano, presente en Cochabamba
2 de maig de 2011, per  Eduardo Galeano,

Carta del escritor uruguayo Eduardo Galeano, leída en la ceremonia de apertura de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra:

Hoy empieza en Cochabamba, Bolivia, la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, convocada por el presidente boliviano Evo Morales.

Lamentablemente, no podré estar con ustedes. Se me atravesó un palo en la rueda, que me impide viajar. Pero quiero acompañar de alguna manera esta reunión de ustedes, esta reunión de los míos, ya que no tengo más remedio que hacer lo poquito que puedo y no lo muchito que quiero. Y por estar sin estar estando, al menos les envío estas palabras.

Quiero decirles que ojalá se pueda hacer todo lo posible, y lo imposible también, para que la Cumbre de la Madre Tierra sea la primera etapa hacia la expresión colectiva de los pueblos que no dirigen la política mundial, pero la padecen.

Ojalá seamos capaces de llevar adelante estas dos iniciativas del compañero Evo, el Tribunal de la Justicia Climática y el Referéndum Mundial contra un sistema de poder fundado en la guerra y el derroche, que desprecia la vida humana y pone bandera de remate a nuestros bienes terrenales.

Ojalá seamos capaces de hablar poco y hacer mucho. Graves daños nos ha hecho, y nos sigue haciendo, la inflación palabraria, que en América latina es más nociva que la inflación monetaria. Y también, y sobre todo, estamos hartos de la hipocresía de los países ricos, que nos están dejando sin planeta mientras pronuncian pomposos discursos para disimular el secuestro. Hay quienes dicen que la hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud. Otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito. Y el discurserío de la llamada “comunidad internacional”, ese club de banqueros y guerreros, prueba que las dos definiciones son correctas.

Yo quiero celebrar, en cambio, la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunión humana con la naturaleza. Y no es por casualidad que esta Cumbre de la Madre Tierra se realiza en Bolivia, esta nación de naciones que se está redescubriendo a sí misma al cabo de dos siglos de vida mentida.

Bolivia acaba de celebrar los diez años de la victoria popular en la guerra del agua, cuando el pueblo de Cochabamba fue capaz de derrotar a una todopoderosa empresa de California, dueña del agua por obra y gracia de un gobierno que decía ser boliviano y era muy generoso con lo ajeno.

Esa guerra del agua fue una de las batallas que esta tierra sigue librando en defensa de sus recursos naturales, o sea: en defensa de su identidad con la naturaleza.

Hay voces del pasado que hablan al futuro.

Bolivia es una de las naciones americanas donde las culturas indígenas han sabido sobrevivir, y esas voces resuenan ahora con más fuerza que nunca, a pesar del largo tiempo de la persecución y del desprecio.

El mundo entero, aturdido como está, deambulando como ciego en tiroteo, tendría que escuchar esas voces. Ellas nos enseñan que nosotros, los humanitos, somos parte de la naturaleza, parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces. La conquista europea condenó por idolatría a los indígenas que vivían esa comunión, y por creer en ella fueron azotados, degollados o quemados vivos.

Desde aquellos tiempos del Renacimiento europeo, la naturaleza se convirtió en mercancía o en obstáculo al progreso humano. Y hasta hoy, ese divorcio entre nosotros y ella ha persistido, a tal punto que todavía hay gente de buena voluntad que se conmueve por la pobre naturaleza, tan maltratada, tan lastimada, pero viéndola desde afuera.

Las culturas indígenas la ven desde adentro. Viéndola, me veo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. En ella me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda.

Celebremos, pues, esta Cumbre de la Madre Tierra. Y ojalá los sordos escuchen: los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad.

Vuelan abrazos, desde Montevideo.

Eduardo Galeano, 21 de abril de 2010

 
concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"