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dilluns 5 d'abril de 2010
Campaña contra la Europa del Capital durante la presidencia española de la UE. Agroecología 1ª y 2ª Entrega
Soberanía Alimentaria: 1ª Parte Consumo Responsable. 2ª ECOFEMINISMO
Pilar Galindo

Soberanía alimentaria

"¿Qué defensa de la Agroecología supone mantener dentro de sus sindicatos un sector agroecológico marginal y decorativo, en medio de políticas de producción industrial para los mercados mundiales, cargada de químicos y transgénicos? ¿A qué Política Agraria Común aspiran si sólo sacan a los agricultores a la calle, cuando sube el petróleo, bajan los precios, se recortan las subvenciones o se amplían los contingentes de importación del norte de África por los acuerdos Euromediterráneos?"

Soberanía Alimentaria y Consumo Responsable. Seguridad Alimentaria para un mundo rural vivo

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PRIMERA ENTREGA. CAMPAÑA ALTERNATIVA A LA PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA UE

El Área de Agroecología y Consumo Responsable inició su andadura en julio de 2001.

Preparábamos la contestación al semestre de presidencia española de la Unión Europea (de enero a junio de 2002) desde unos cuantos grupos autogestionados de consumo agroecológico. En pocos meses conseguimos impulsar un área que, desde el “Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra”, de dimensión estatal, participó en la contracumbre de la reunión de Ministros de Agricultura de Murcia (marzo de 2002), en el Foro Social Trasatlántico en Madrid (mayo de 2002) y en la Contra cumbre de Jefes de Estado en Sevilla (junio de 2002), así como en la convocatoria de la huelga general del 20 de junio de 2002 contra el decreto del gobierno del PP reduciendo las prestaciones por desempleo.

Trabajamos para expresar socialmente y con fundamento, la alarma social y la desconfianza por los escándalos alimentarios y las epidemias producidas por los abusos de las multinacionales y las políticas alimentarias de los gobiernos. Elaboramos discursos críticos, no sólo contra el modelo mercantil-industrial globalizado de producción de alimentos, sino también contra sus formas de distribución y consumo. Denunciamos la Política Agraria Común como motor de ese modelo agroalimentario que extiende la agricultura química y transgénica, contamina la naturaleza y elimina agricultores en todo el mundo, siendo responsable del hambre en los países empobrecidos y de la obesidad y otras enfermedades producidas por la toxicidad y el exceso de comida en los países ricos.

Señalamos la brecha que el mercado abre entre productores y consumidores como la principal dificultad para unificar las luchas del campo con las de la ciudad. Cualquier solución que se plantee sólo los problemas de una de las partes, impide abordar el problema de la seguridad y la soberanía alimentaria desde las necesidades de todas las víctimas de la globalización alimentaria.

Los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs) nos sumábamos a la Campaña contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra impulsando el Area de Agroecología y Consumo Responsable como un espacio para la soberanía alimentaria desde nuestra propia práctica, reconociendo a las otras áreas temáticas del movimiento en una relación igualitaria y de apoyo mutuo [1] .

Hoy, 9 años después, tenemos aún más razones para retomar, bajo el patrimonio común de la Campaña Contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra, la crítica contra la presidencia española de la UE desde la apuesta por la soberanía alimentaria frente al mercado global.

En todos estos años, nuestra actividad ha adoptado formas diversas. Nuestras conciencia es hoy mayor respecto a los daños de la globalización alimentaria, los transgénicos, las nefastas consecuencias de la Política Agraria Común y de las políticas de las instituciones internacionales para la globalización alimentaria (OMC, FAO, OMS, OIE). Hemos profundizado, práctica y teóricamente, la soberanía alimentaria impulsando el crecimiento del consumo responsable a la par que la producción agroecológica. La agroecología y el consumo responsable son los actores capaces de impulsar la soberanía alimentaria. Sin ellos estamos ante una noción abstracta y vacía de contenido, con la que se pueden hacer jornadas y escribir libros, pero no enfrentarse a la alimentación en manos del mercado oponiéndole una seguridad alimentaria con dimensión popular.

No puede haber soberanía alimentaria (derecho de los pueblos a organizar la alimentación para su propia población contando con la naturaleza que les aloja, los campesinos que cultivan los campos y cuidan el ganado) sin promover la producción agroecológica y el consumo responsable, sin denunciar los daños de la agricultura química y transgénica desconectando de ella paulatinamente. El crecimiento del consumo responsable y la producción campesina agroecológica es la condición para el decrecimiento de la agricultura capitalista. Sin interrumpir la producción competitiva para el mercado global que arrasa la producción para el mercado local de los países donde exportamos y sin frenar el consumismo compulsivo y enfermante de las clases medias en los países ricos, no puede haber soberanía alimentaria. Sin crecimiento de la soberanía alimentaria en la sociedad, no hay decrecimiento que valga.

El consumo responsable agroecológico como movimiento organizado de consumidores conscientes, es el aliado imprescindible de la producción agroecológica. Su herramienta es la educación alimentaria para frenar el consumismo irresponsable que la izquierda capitalista reclama para salir de la crisis y volver a la senda del crecimiento.

¿Qué clase de Soberanía Alimentaria defienden las burocracias agrarias que perteneciendo al movimiento mundial de campesinos también pertenecen a la patronal agraria europea? ¿De qué Soberanía Alimentaria hablan, en las mesas de negociación con el gobierno cuando defienden el aumento de la competitividad, “jubilando” a las pequeñas explotaciones, exigiendo precios especiales para el gasóleo agrícola y “rebajas” en su contribución a la Seguridad Social como empresarios? ¿Qué Agricultura y Alimentación Sostenible promueven cuando, cada día, se olvidan de la producción ecológica promoviendo entre sus agricultores los cultivos industriales y los agrocombustibles? ¿Qué defensa de la Agroecología supone mantener dentro de sus sindicatos un sector agroecológico marginal y decorativo, en medio de políticas de producción industrial para los mercados mundiales, cargada de químicos y transgénicos? ¿A qué Política Agraria Común aspiran si sólo sacan a los agricultores a la calle, cuando sube el petróleo, bajan los precios, se recortan las subvenciones o se amplían los contingentes de importación del norte de África por los acuerdos Euromediterráneos? ¿Ofrecen su lealtad a los agricultores que representan y a la Vía Campesina o a las Interprofesionales agroexportadoras controladas por las multinacionales de la industrialización y globalización de los alimentos?

Estos sindicatos burocratizados y dependientes de las subvenciones cuestionan las políticas globalizadoras sólo cuando las padecen como víctimas, pero las apoyan y reclaman en cuanto beneficiarios. Desde esta esquizofrenia, que no es exclusiva del sector agrario, se puede hacer poco a favor de la soberanía alimentaria aunque se la invoque en vano. La mayoría de los dirigentes agrarios, atrapados por el discurso modernizador, posibilista, competitivo y la concertación con el gobierno de turno, ocultan a sus bases la catástrofe de una estrategia que sólo es una huida hacia delante. El resultado de esta estrategia, más allá de los discursos y el doble lenguaje, es la desaparición constante de más agricultores y ganaderos quedando una “agricultura familiar” cada vez más empresarial, tecnificada y exportadora.

Los agricultores y ganaderos que se afanan por la agroecología y la soberanía alimentaria dentro de estas organizaciones están muy solos. Confundidos por los discursos de sus organizaciones y por las alianzas decorativas y demagógicas con otros sectores de la sociedad, necesitan nuestra ayuda para construir la soberanía alimentaria. Pero también necesitan construir alianzas verdaderas saliendo a denunciar los daños de las políticas agrarias y de las falsas soberanías alimentarias.

SEGUNDA ENTREGA. CAMPAÑA PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA UE.

Soberanía alimentaria y ecofeminismo.

Escrito por Pilar Galindo. Colectivo Feminista Las Garbancitas

La inseguridad alimentaria afecta a media humanidad: más de mil millones de personas con subnutrición crónica y casi dos mil millones enfermas de obesidad, diabetes, estreñimiento, cardiopatías, etc. [1]. Millones de muertos anuales por desnutrición y carencia de agua potable, pero también por una alimentación enfermante (exceso de grasas, proteínas de origen animal, productos químicos, sal y azúcar refinada). [2]

La capacidad de una población para disponer de alimentos nutritivos en cantidad y calidad suficiente (seguridad alimentaria), es un derecho humano de primer orden y la condición para el desarrollo integral de las persona [3] . La economía de mercado no persigue la seguridad alimentaria sino obtener beneficios en el mercado mundial [4] . El hambre y la comida basura tienen su origen en la mercantilización, industrialización y globalización de los alimentos. [5]

El trabajo de cuidados realizado por las mujeres es la primera víctima de la inseguridad alimentaria. Somos las primeras en sufrir los daños de la desnutrición, las enfermedades alimentarias y el deterioro del medio ambiente sobre niñ@s y enfermos. La desigual condición de hombres y mujeres se agudiza en los países empobrecidos, las clases trabajadoras y los colectivos marginados.

La capacidad de los pueblos para producir, distribuir y consumir sus propios alimentos (soberanía alimentaria) es la condición para la seguridad alimentaria. [6] La mercantilización e industrialización de la agricultura y la alimentación para el mercado global es el principal enemigo de la soberanía alimentaria. [7] No hay soberanía alimentaria sin la autodeterminación de los pueblos y las mujeres para conseguir este derecho.

El capitalismo no ha inventado la separación de la esfera pública (mercado) y la privada (hogar), pero se beneficia de ella y la lleva hasta sus últimas consecuencias. Esta separación implica una dualidad de tareas y funciones hombre/mujer y la subordinación de las mujeres a los hombres, independientemente de su posición social.

La desigualdad de las mujeres respecto a los hombres, anterior al capitalismo, le es funcional. Los cuidados en el espacio domestico contribuyen a la producción de mercancías con un coste económico oculto. La economía externaliza ese coste que es asumido por las mujeres. Ninguna mujer puede reclamar a la sociedad el trabajo realizado en el ámbito doméstico. Tampoco puede abandonar esas tareas sin que caiga sobre ella la culpa, aunque la mayoría de los hombres lo hacen y no pasa nada.

La economía de mercado considera improductivo el trabajo de cuidados. Pero no puede confundirse la conquista de la igualdad entre hombres y mujeres con la mera emergencia de los costes materiales de dicho trabajo. [8]

Si para liberar de estas tareas reproductivas a las mujeres se hace una estricta valoración económica (salarizar el trabajo doméstico), quedan fuera los aspectos inmateriales y no mercantilizables de esta actividad. Los cuidados implican experiencia, afectos, tiempos, no movilizados por un salario. La lucha de las mujeres para conquistar su independencia económica supone entrar en el mercado con la carga de los cuidados. Muchas mujeres entran en el mercado de trabajo global para cuidar a los hijos y mayores de otras mujeres, separándose de sus hijos. Mujeres asalariadas encadenan a sus madres para que cuiden a sus hij@s. La retribución del trabajo de cuidados no es nada sin el reparto del mismo entre hombres y mujeres. [9]

El mercado global es capitalista y masculino. El progreso económico se sustenta en la explotación de l@s trabajador@s y el trabajo invisible de las mujeres. La alianza entre el capitalismo y el patriarcado afianza el dominio sobre trabajador@s, mujeres, pueblos y naturaleza. Por eso la lucha de las mujeres por la igualdad no puede obviar la lucha contra las crisis económicas, los desastres ecológicos, la desnutrición y las enfermedades alimentarias o inmunológicas originadas por la economía global.

El “progreso” industrial disminuye el trabajo de cuidados mediante electrodomésticos que reducen el tiempo de cocinado y limpieza a costa de un gran consumo de materiales y energía. Supone un enorme negocio que daña nuestra salud por ondas electromagnéticas, químicos y emisiones de CO2, no generalizable a toda la población mundial. Los alimentos procesados y precocinados nos alimenta mal, nos enferman y son más caros. El ahorro de tiempo, lo pagamos en cuidados a l@s enferm@s.

Esta modernización se basa en el dominio del ser humano sobre la naturaleza y de los hombres sobre las mujeres. Ignorar la alianza entre capitalismo y machismo, supone una grave pérdida para la causa de las mujeres, reducida a un feminismo institucional y capitalista. Al igual que para el movimiento obrero supone perseguir un socialismo consumista, contaminante y machista.

La amenaza para la vida en el planeta nos interpela a las mujeres. La lucha por la supervivencia requiere enfrentarse a las multinacionales y sus políticos a sueldo. Pero también, impulsar acontecimientos económicos, asociativos y culturales en defensa de la vida, la naturaleza y la soberanía alimentaria.

Las mujeres de los países ricos, aunque subordinadas a los hombres, estamos del lado de los beneficiados por el capitalismo patriarcal. Con dobles jornadas, nuestras comodidades implican la explotación de la naturaleza y de otras mujeres. El capitalismo patriarcal y la civilización “moderna” desgarran la sociedad y manipulan la noción de bien común. No perseguimos una vida pacífica y segura para tod@s. Las personas beneficiadas lo son a expensas de las perjudicadas. El progreso depende de la subordinación de la naturaleza a la economía, de la mujer al hombre, del consumo básico al consumismo irracional, del trabajo al empleo y de la participación a la delegación.

El ecofeminismo plantea la necesidad de una nueva cosmología y una nueva antropología que nos coloque, como seres humanos, en el lugar que nos corresponde, dentro y no sobre la naturaleza y que potencie la cooperación, el cuidado mutuo, el amor, como formas de relación entre los hombres y mujeres, y entre los seres humanos y la naturaleza. [10] El ecofeminismo pone en cuestión la concepción ilustrada de que la libertad y felicidad del “Hombre” requieren de la emancipación de la naturaleza, mediante el dominio y control sobre ella para salir del reino de la necesidad en dirección al reino de la libertad. Esta concepción de emancipación implica el dominio sobre la naturaleza, incluida la naturaleza femenina. El ecologismo, con la denuncia de las catástrofes provocadas por la aplicación de esta concepción de “libertad humana”, ha cuestionado las aplicaciones científicas y tecnológicas asociadas a estas teorías. El ecofeminismo, para ser ecológico y feminista, debe enfrentarse con la perversa emancipación derivada del progreso económico y tecnológico, sin olvidar que cualquier paso en la buena dirección implica, aquí y ahora, el reparto de trabajos y cuidados con los hombres. Esto significa remover las condiciones de vida de l@s beneficiari@s de la globalización interpelando a las clases medias de los países ricos, incluidos los sectores agrarios “modernos”, el sindicalismo y algunas corrientes feministas cuando celebran, sin matices, la presencia de la tecnología en nuestra vida cotidiana y de las mujeres presidiendo multinacionales, ejércitos y estados agresores.

Debemos poner en primer plano las necesidades fundamentales: alimento, cuidados, afecto, salud, educación, vivienda, trabajo digno, cooperación, cultura y participación. Aprender de las mujeres campesinas una concepción de la supervivencia más austera en el consumo y más rica en las necesidades básicas económicas, sociales y afectivas. Atravesar la lucha feminista con la lucha por la seguridad y la soberanía alimentaria, la defensa de un consumo responsable agroecológico y el fin de la subordinación de las mujeres respecto a los hombres. Denunciar los abusos de las multinacionales y educarnos en una cultura alimentaria que nos defienda de la publicidad engañosa, mientras tomamos la seguridad alimentaria en nuestras propias manos. [11]

“AGROECOLOGÍA, CONSUMO RESPONSABLE Y EDUCACIÓN ALIMENTARIA EN EL CONTEXTO DE LA UE. PROBLEMAS Y ALTERNATIVAS”.

ATENEO DE MADRID. C/ Prado, 21

Sábado 10 de abril de 2010. 20 horas.

Soja transgénica y multinacionales. Hambre y contaminación. Por Cristina Delgado del Grupo de Reflexión Rural (Argentina).

La Unión Europea como agente de la inseguridad alimentaria. Por Pilar Galindo de los Grupos Autogestionados de Konsumo (GAKs-La Garbancita Ecológica).

Exclusión-Menores y Educación Alimentaria. Por Amparo Caballero de Asociación Candela y Área de Educación, exclusión y menores.

INVITADA: Ivana Turégano. Asamblea Contra la Privatización de la Universidad (movimiento estudiantil anti-Bolonia).

ORGANIZAN: Área de Educación, Exclusión y Menores-“Educar para la Vida o Amaestrar para el mercado” y Área de Agroecología y Consumo Responsable del Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra.

DÍA DE LAS LUCHAS CAMPESINAS, 17 DE ABRIL

MANIFESTACIÓN ANTITRANSGÉNICOS.

Sábado 17 de abril de 2010. 11:30 h.

Puerta de Alcalá-Alfonso XII-Atocha.

Por una agricultura y una alimentación libres de transgénicos.

Coexistencia con transgénicos, no, no y no.

Ni producidos, ni importados, ni consumidos.

Prohibición total.

PARA ADHERIRSE A LA CAMPAÑA: ESCRIBIR UN MENSAJE A gaksmadrid@nodo50.org // lagarbancitaecologica@nodo50.org

[1] Informe de la FAO 2009 “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”.

[2] Galindo, P. (coord.) “Agroecología y Consumo Responsable. Teoría y práctica” Ed. Kehaceres. Madrid, 2006.

[3] Ver apartado de Seguridad Alimentaria en “La seguridad alimentaria y sus condiciones de posibilidad”, 1ª entrega de la Campaña 17 de abril, Día de las luchas Campesinas 2009, alojado en la web de La Garbancita Ecológica.

[4] Ver “Distribución mundial y libre comercio de alimentos” 6ª entrega de la Campaña 17 de abril, Día de las luchas Campesinas, 2009.

[5] Ver “La industrialización de la agricultura”, y “Mercantilización e industrialización de alimentos y naturaleza” 7ª y 5ª entregas, respectivamente, de la Campaña 17 de abril, Día de las luchas Campesinas, 2009.

[6] Ver apartado de Soberanía Alimentaria en “La seguridad alimentaria y sus condiciones de posibilidad”, 1ª entrega de la Campaña 17 de abril, Día de las luchas Campesinas, 2009.

[7] Ver “La seguridad alimentaria y sus enemigos” 2ª entrega de la Campaña 17 de abril, Día de las luchas Campesinas, 2009.

[8] Sira del Río Globalización y feminismo. Pags.187-212. En “El movimiento antiglobalización en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria”. Ed. La Catarata-CAES. Madrid, 2003.

[9] Ver Sira del Río (2004) “La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel”, alojado en la web de CAES.

[10] Shiva y Mies. Ecofeminismo. Teoría, crítica y perspectivas. Icaria, Barcelona. 1997.

[11] Ver “Frente a la inseguridad alimentaria, Agroecología y Consumo Responsable” 10ª entrega de la Campaña 17 de abril, Día de las luchas Campesinas, 2009.

GAKs

AREA DE AGROECOLOGÍA Y CONSUMO RESPONSABLE DEL MOVIMIENTO CONTRA LA EUROPA DEL CAPITAL, LA GLOBALIZACIÓN Y LA GUERRA

COLECTIVOS FIRMANTES: (Grupos Autogestionados de Konsumo de Madrid (GAKs), Grupo de Estudios Agroecológicos (GEA), Cooperativa La Garbancita Ecológica, Asociación de Comerciu Xustu y Consumu Responsable Picu Rabicu (Asturias), Colectivo Cambalache (Asturias)

[1] Para ver la participación del Area de Agroecología y Consumo Responsable en la Campaña del “Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra” ante la III presidencia española de la UE (primer semestre de 2002) pincha aquí

La Garbancita Ecológica



 
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Una aproximación a la teoría laboral del valor (valor-trabajo)
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concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"