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diumenge 15 d'agost de 2010
Estados Unidos se apaga
Por Paul Krugman, New York Times

Las luces se están apagando en toda América. Literalmente: Colorado Springs ha sido noticia en su desesperado intento de ahorrar dinero apagando un tercio de sus farolas, y no se trata de un caso aislado: desde Filadelfia hasta Fresno se están tomando o al menos contemplando medidas similares.

Mientras tanto, el país que antaño asombrara al mundo por sus inversiones con visión de futuro en el transporte, desde el Canal de Erie hasta el Sistema Interestatal de Carreteras, se encuentra ahora en proceso de despavimentarse a sí mismo: en una serie de Estados, los gobiernos locales están destruyendo sus propias carreteras y volviendo a la gravilla porque no pueden permitirse el lujo de mantenerlas.

Una nación que antaño valorara la educación - y que fue una de las pioneras en ofrecer una educación básica a todos sus hijos - ahora está haciendo recortes. Se despide a los maestros, algunos programas son cancelados; en Hawai, se está acortando incluso el propio año escolar. Y todo señala a que aún hay más recortes por delante.

Nos dicen que no hay otra opción; que las funciones básicas del gobierno - servicios esenciales que se han prestado durante generaciones - ya no son asequibles. Y es cierto que los gobiernos estatales y locales, duramente golpeados por la recesión, tienen problemas de liquidez. Pero no le faltaría tanto dinero si sus políticos estuvieran dispuestos a considerar al menos algunas subidas de impuestos.

Y el gobierno federal, que puede vender bonos a largo plazo, protegidos de la inflación, a un interés de tan sólo el 1,04 por ciento, no está en absoluto desprovisto de dinero. Puede y debe ofrecer ayuda a los gobiernos locales, para proteger el futuro de nuestras infraestructuras y de nuestros hijos.

Pero Washington está ayudando muy poco, y de bastante mala gana. “Debemos dar prioridad a la reducción del déficit”, dicen los republicanos y los demócratas centristas. Y luego, casi a renglón seguido, declaran que debemos mantener los recortes de impuestos para los más ricos, lo que supondrá un coste presupuestario de 700 millones de dólares durante la próxima década.

Gran parte de nuestra clase política está dejando claras sus prioridades: frente a la posibilidad de elegir entre pedir al 2 por ciento más rico de los estadounidenses que vuelvan a pagar los impuestos que pagaban durante el boom de la era Clinton, o permitir que los cimientos de la nación se desmoronen - literalmente en el caso de las carreteras; en sentido figurado en el caso de la educación - está eligiendo la segunda.

Es una elección desastrosa, tanto a corto como a largo plazo.

A corto plazo, los recortes estatales y locales son un lastre importante para la economía, y perpetuarán las tasas devastadoramente altas de desempleo.

Es fundamental pensar en el Estado y en los gobiernos locales cuando oímos críticas sobre el gasto incontrolado del gobierno bajo la presidencia de Obama. Es cierto que el gobierno federal está gastando más, pero no tanto como se podría pensar. Por su parte, los gobiernos estatales y locales están reduciendo su gasto. Y si se suman estos dos últimos, resulta que el aumento del gasto se ha concentrado en los programas de protección social como el seguro de desempleo, cuyo coste se ha disparado debido a la severidad de la depresión.

Es decir, con todo lo que se ha hablado sobre los malos resultados del estímulo, si analizamos el gasto del gobierno en su conjunto vemos que de hecho casi no ha habido un tal estímulo. Y con el gasto federal agotándose mientras continúan los grandes recortes estatales y locales, en realidad estamos retrocediendo.

¿Pero mantener los impuestos bajos para los ricos no es acaso también una forma de estímulo? No lo parece. Cuando mantenemos el trabajo de un maestro de escuela estamos directamente fomentando el empleo; si en lugar de esto damos dinero a personas multimillonarias, la posibilidad de que la mayor parte de ese dinero no produzca nada es bastante alta.

¿Y qué podemos decir sobre el futuro de la economía? Todo lo que sabemos sobre el crecimiento económico nos indica que son cruciales una población bien educada e infraestructuras de alta calidad. Las naciones emergentes están haciendo enormes esfuerzos para mejorar sus caminos, sus puertos y sus escuelas. Sin embargo, en los Estados Unidos los estamos desmontando.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Es la consecuencia lógica de tres décadas de retórica antigubernamental, una retórica que ha convencido a muchos electores de que un dólar recaudado en impuestos siempre es un dólar perdido, de que el sector público no puede hacer nada bien.

La campaña contra el gobierno siempre ha sido construida en términos de oposición al despilfarro y al fraude - a los cheques enviados a reinas de la beneficencia montadas en Cadillacs, a enormes ejércitos de burócratas que mataban el tiempo con inútil papeleo. Por supuesto, todo aquello eran mitos exagerados: nunca hubo tanto fraude ni despilfarro como afirmaba la derecha. Y ahora que la esta campaña de difamación ha calado, estamos viendo lo que tenía realmente en la línea de fuego: los servicios que todo el mundo excepto los más ricos necesitan, los servicios que nadie salvo el gobierno puede proporcionar: calles iluminadas, carreteras transitables y una educación digna para todos.

Así, el resultado final de la larga campaña contra el gobierno es que hemos dado un giro desastroso. Estados Unidos se encuentra ahora en un sombrío camino sin asfaltar hacia ninguna parte.



 
7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"