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dimecres 12 de maig de 2010
Jeff Rubin*
"el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño"
JOSÉ ASENSI SABATER

La gigantesca mancha de crudo que se desplaza a la deriva por el Golfo de México, procedente de las profundidades del océano, es un desastre infinitamente más grave que las cenizas arrojadas a la atmósfera por el volcán islandés de nombre impronunciable que provocaron el caos aeroportuario en casi toda Europa semanas atrás.

Infinitamente más grave. No sólo por el daño que esa masa viscosa va a causar al ambiente marino y a las costas a las que arribe, que será letal, sino porque pone de manifiesto la precariedad de las formas actuales de extracción del petróleo y cuestiona el hecho de que tales explotaciones sean viables.

Se sabe desde hace tiempo que los viejos pozos de crudo árabe, iraní, ruso, venezolano, británico, etcétera, están al borde de la curva descendente de rentabilidad. Los recursos petrolíferos y de gas, pues, se agotan, mientras que las reservas conocidas se sitúan en lugares donde la extracción es cada vez más difícil y, por supuesto, mucho más cara. Las arenas bituminosas de Atalanta (Canadá), de la franja del Orinoco (Venezuela), las reservas en el helado Ártico, en Alaska, o en otros lugares remotos, están ahí, en efecto, pero para extraer ese crudo hay que emplear ingentes cantidades de energía, o hacerlo a tales profundidades y en condiciones tan extremas que los riesgos medioambientales son muy probables.

Éste y otros factores (como el hecho de que los países productores "canibalizan" el petróleo, derrochándolo en su propio consumo) apuntan a que los precios del petróleo subirán y subirán: la época del petróleo barato ha pasado definitivamente a la historia y no volverá nunca más. Y este es un dato determinante del futuro de la economía mundial según afirma un libro recién publicado, "Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño", de Jeff Rubin, un especialista de renombre en estos intrincados asuntos de la energía. Para Rubin el alza de los precios del petróleo ha sido el percutor de las grandes recesiones de los últimos tiempos, y desde luego, de la actual. Afirma que lo que conocemos como "globalización", con el incremento sin precedentes del comercio mundial, ha sido posible por la disponibilidad de una fuente de energía barata. Pero la fiesta se acaba. Los millones de contenedores que trasportan hasta nuestras casas el cordero congelado australiano, los filetes de pescado sudafricano, los productos chinos que inundan los mercados, las flores cortadas de Kenia, etcétera, alcanzarán precios prohibitivos debido al encarecimiento del transporte y todo lo que a éste acompaña.

Si desplazar mercancías desde la otra parte del mundo va a ser cada día menos competitivo (y ello unido, como también propone Rubin, a la imposición de tasas al consumo de carbono para frenar el cambio climático), la buena noticia, según él, es que se producirá un cambio radical de las condiciones actuales de la globalización, lo que conducirá a la reactivación de los mercados locales.

El mundo se hará más pequeño.

Habrá que olvidarse de los coches a gasolina o gasóleo, que apenas circularán por autopistas desiertas. Se colapsará el turismo de masas así como la inmigración. De repente, cuando el precio del petróleo ascienda por la escala de los tres dígitos, cobrará sentido cultivar lechugas y tomates en las huertas circundantes, comprar productos de temporada y fabricar ropa en talleres cercanos. Las urbanizaciones que colmatan las ciudades actuales quedarán como monumentos fantasmales de otra época y desaparecerán lentamente invadidos por un campo en valor que volverá por sus fueros.

Pero el mundo pequeño que anuncia Rubin, que cabe enmarcar en las tendencias proteccionistas que ya se detectan, está pintado con colores ciertamente románticos. Apenas nos cuenta que pasaría, de ser cierta su hipótesis, tras el colapso del mundo globalizado tal como lo conocemos y los dramáticas consecuencias sociales y políticas que se desencadenarían.

Pero una cosa sí es probable, me parece a mí: el mundo que se avecina habrá que encararlo con la conciencia clara de que la reducción del consumo de energía es inevitable y de que la reactivación de lo local presentará nuevas oportunidades.

*Jeff Rubin es economista, uno de los mayores estrategas financieros y experto en energía de Canadá, Estados Unidos e Inglaterra, ex-consejero del Ministerio de Finanzas de Ontario y ex-Director de economía y estrategia de CIBC World Markets donde le obligaron a elegir entre el trabajo o su libro.

Diario Información

Finalmente fue despedido y todos podemos descubrir otro diagnóstico y pronóstico de la situación actual en su obra “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño” que se basa en tres puntos principales:

El agotamiento del petróleo y de los recursos fósiles -y no las hipotecas basura- son la causa verdadera de la crisis actual. Nos han hecho confundir síntoma con enfermedad y aunque nadie sepa exactamente cuánto petróleo queda ni cuándo se acabará, Rubin afirma con rotundidad que el petróleo barato sí se ha acabado y desencadenará un dominó de consecuencias Las energías alternativas no pueden sostener la globalización En cuanto acabe la recesión, los precios del petróleo se dispararán y esto significará el fin de la economía global Sus detractores le acusan de “antimaterialismo” y “paranoia petrolera” pero Jeff Rubin no retrocede y nos prepara para el mundo que se avecina en el que ya no comeremos cerezas en Navidad, ya no viajaremos a más lugares exóticos que cercanos y ya no saciaremos nuestra fiebre consumista con productos chinos baratos.

Muchas de sus tesis coinciden con las que defienden Santiago Niño Becerra en “El crash del 2010“, Manuel Sampere en “Mejor con menos“, Jodi Pigem en “Buena crisis” y todos los autores del decrecimiento.

Y en esta entrevista en La Contra de La Vanguardia del 24-11-2009, Jeff Rubin explica muy claramente su radiografía de la economía actual y vaticina la vuelta del MUNDO LOCAL en el que “lo local y artesano volverá a ser lo cotidiano como en nuestra infancia”.



 
concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"