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dilluns 8 d'agost de 2005
La compleja construcción de la "Europa" superpotencia
¿Hacia el fin del Estado y la "Europa" (formalmente) democráticos?
El Viejo Topo nº 209-210, julio-agosto 2005
per  Ramón Fernández Durán

Este texto forma parte de un libro que acaba de sacar el autor en Virus :

La compleja construcción de la "Europa" superpotencia.

Las cuestiones que se plantean en él cobran una renovada actualidad después del No francés y holandés a la Constitución Europea, pues se va a intentar avanzar en la "construcción europea" de una forma cada vez más autoritaria hacia la "Europa" político-militar que necesita el capital europeo (continental) con el fin de defender sus intereses a escala global y respaldar al euro.

Hoy en día las estructuras de poder, en especial el poder político de los espacios centrales, y por ende los poderes económicos y financieros del capitalismo global, para enfrentarse a las crisis actuales, y sobre todo a las que se vislumbran en el horizonte, se ven obligadas cada vez más a recurrir a una "política de guerra" (interna y externa), como forma de exasperación del dominio y de mantener el statu quo . Eso no quiere decir que se hayan abandonado totalmente las formas de "dominio dulce" (ahí están entre otras las nuevas maneras que emanan de Davos, o las que se han intentado perfilar -con poco éxito- en Barcelona en el Foro de las Culturas 2004), pero sí que el "dominio fuerte" se va imponiendo inexorablemente sobre el "poder blando". Sobre todo en el caso de la hiperpotencia, y de una forma cada vez más clara, de cara al futuro, en lo que se refiere a la UE. Y en cualquier caso, el "dominio dulce" se va desarrollando, cada vez más, como una prolongación (suave) del "poder fuerte", como ocurre principalmente en el "proyecto europeo", en donde este último está tan sólo en estado de gestación.

Es por eso por lo que se afirma cada vez con más contundencia que estamos asistiendo a la segunda fase de la revolución conservadora, en esta nueva etapa de "globalización armada", que puede llegar a implicar tal vez el fin de la democracia (formal), al menos tal y como la conocemos hasta ahora en los países centrales. El caso de EEUU es paradigmático al respecto, pero también lo que está aconteciendo en el propio "espacio europeo" es ilustrativo. El final del llamado Estado de Derecho se podría llegar a producir de forma casi "natural" como resultado de los cambios institucionales que se están introduciendo en nombre de la "lucha contra el terrorismo": enormes poderes conferidos a la policía, al ejército y a los aparatos de seguridad; ingente capacidad de control político, mediático y económico sobre la sociedad; e indefensión de una sociedad civil cada vez más desestructurada, abúlica políticamente, atontada mediáticamente, temerosa y sumisa a las estructuras de poder. Este es el caso claro de la gran mayoría de la sociedad estadounidense, donde se podría decir que estamos pasando poco a poco de un sistema político bipartidario a otro de partido único, crecientemente autoritario, despótico y plutocrático. Pero el "proyecto europeo", aunque indudablemente a una distancia todavía manifiesta respecto de EEUU, camina en la misma dirección. Se está dando pues la paradoja de que para salvar a la "democracia" de sus "enemigos", de acuerdo con el discurso del poder, primero hace falta destruirla, o desvirtuarla aún más si cabe. Hoy en día esta especie de "neofascismo postmoderno", o mejor dicho "totalitarismo democrático", no se construye contra la "democracia", como antaño lo tuvieron que hacer sus antecedentes históricos, sino desde ésta.

A cada etapa del capitalismo le ha correspondido históricamente una forma determinada de Estado, que ha sido consecuencia de las dinámicas y necesidades concretas de acumulación del capital en esa fase, y de las circunstancias político-sociales (internas y externas) en las que se veía obligado a operar. La nueva etapa de capitalismo global financiarizado está suponiendo una crisis de legitimidad generalizada de los Estados en todo el mundo, especialmente en las Periferias, donde entran en crisis terminal en muchas ocasiones: caso de los llamados "Estados fallidos". Pero en los propios espacios centrales también se produce una erosión creciente del arraigo social del poder estatal, es decir, de su legitimidad simbólica, que todavía no real o fáctica. El desmantelamiento del "Estado social" que promueve la "globalización" supone una quiebra de su imagen benefactora de cara a la ciudadanía; sobre todo si se profundiza también en el desmantelamiento de los mecanismos de eso que hemos venido a denominar la "paz social subvencionada", como parece que se plantea como resultado de las propias exigencias del despliegue del capitalismo (financiero) global, y de su expresión en el "espacio europeo". Dentro de la UE a Veinticinco esa crisis es aún más intensa en los recién llegados a la Unión, por las circunstancias ya mencionadas. De hecho, su sistema de partidos es enormemente fluido y precario, sin unas raíces mínimamente estables, y se ve obligado hasta a recolectar famosos y artistas de todo pelaje, outsiders del mundo de la política, para reclamar un voto ciudadano sin lealtades, volátil y cada vez más reticente a expresarse. Lo mismo que ocurrió en Argentina en tiempos de Ménem, poco antes del "Que se vayan todos", o en la reciente crisis institucional de California, cuando irrumpe Schwarzeneger. Pero la crisis es también cada vez más patente en los Estados centrales de la UE, que se ven sometidos al mismo tiempo a una degradación adicional de su legitimidad por la creación de un espacio político superior, la "construcción política comunitaria", que les usurpa competencias y les condiciona cada día más su "cara blanda" (junto con las dinámicas de los mercados financieros), al tiempo que es incapaz a su vez de construir nuevas legitimidades supraestatales, como hemos visto. Pero: ¿Cuánto tiempo más puede continuar esta situación de degradación continua? ¿Cuánto puede durar sin cambios cualitativos importantes? Hasta ahora se ha intentado apuntalar esta paulatina degradación política a escala estatal sin transformaciones sustanciales, aunque se está produciendo la configuración de una nueva estructura de poder en la que confluye progresivamente el poder político, el económico-financiero y el entramado de los grandes medios de comunicación, todo ello en un contexto de "guerra" creciente interna y externa. El ejemplo paradigmático de ese modelo sería la Italia de Berlusconi. Pero los límites de su gobernabilidad, y de la capacidad de mantenimiento de sus políticas, son también evidentes.



 
7 de juny
Mano Negra & Manu Chao - Sidi Hbibi (Live) Bayonne (France) 2008 More than a concert... in a big venue or an intimate dive, the equation is sure to be the same: Manu Chao are an explosive cocktail an explosion of joy.

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"