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diumenge 12 de desembre de 2010
Resolución de la Conferencia Territorial de ATTAC-España (12-12-2010)
ATTAC-España llama a la movilización ciudadana el próximo 18 de diciembre

Denunciamos la renuncia a la defensa de la soberanía española por parte del gobierno en favor de especuladores financieros internacionales y nacionales, con la excusa de dar confianza a “los mercados”, en lugar de enfrentarse a ellos como ha hecho el pueblo de Islandia, denunciando y juzgando a sus banqueros delincuentes.

Denunciamos que la guerra financiera y comercial mundial entre las oligarquías internacionales es la causa de la inestabilidad y la crisis en los países periféricos de la zona euro, siendo Merkel y Sarkozy quienes bloquean la defensa del euro para favorecer los intereses de sus exportadores nacionales, impidiendo al mismo tiempo que nos defendamos de los especuladores internacionales que proceden fundamentalmente de Wall Street y de la City de Londres.

Denunciamos que esta crisis especulativa está siendo aprovechada para acabar con el estado del bienestar en España y en el conjunto de Europa, agravando la verdadera salida de la crisis para la ciudadanía.

Denunciamos los acuerdos del último consejo de ministros, los cuales han sido consecuencia de la presión especulativa sobre la deuda española, inflada por los planes de rescate a la banca y los regalos fiscales a los que más tienen. En estos acuerdos se suprimen, sin debate social alguno, el pago de los 426€ para personas paradas de larga duración; se vuelve a bajar el impuestos de sociedades, debilitando los impuestos directos, a la vez que vuelven a subir los impuestos indirectos; se privatizan los grandes aeropuertos españoles, Barajas y el Prat, hundiendo la viabilidad económica futura de AENA; y se privatiza el 30% de la Lotería Nacional del Estado. Y todo esto se hace a la vez que se socializan nuevamente las pérdidas de empresas de las autopistas privadas por valor de 2000 millones de euros, a espaldas de la opinión pública y sin ningún problema con el déficit público.

Manifestamos que la salida de la crisis para la ciudadanía pasa por hacer pagar a sus causantes, estableciendo un Impuesto a las Transacciones Financieras en Europa, haciendo subir los ingresos públicos con más impuestos directos, y acabando con el fraude fiscal y los paraísos fiscales. Llamamos a ayuntamientos y parlamentos autonómicos a exigir un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) ya!

Consideramos fundamental elaborar estrategias y confluencias de cara a la convocatoria de una huelga Europea para dar una respuesta de la misma dimensión que el ámbito desde el que se están promoviendo las políticas que atacan el estado del bienestar.

Por todo ello, llamamos a salir el próximo 18 de diciembre a la calle apoyando la convocatoria de los sindicatos europeos y las organizaciones de la sociedad civil, contra los planes de ajuste en todos los países europeos y en defensa de la Europa social y la democracia.



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Democracias en declive
2 de gener de 2011, per  Juan Diego

El descontento ciudadano se generaliza en Europa debilitando no solo el vínculo entre los votantes y los partidos y la población y los gobiernos sino, algo de mucho mayor calado, erosionando de manera aún imprecisa pero cierta la misma legitimidad del sistema democrático.

Además de las clásicas promesas electorales que se incumplen en cuanto los políticos llegan al poder y la corrupción rampante, indigna constatar que los parlamentos y los gobiernos, antes que interpretar las demandas de los electores se han convertido abiertamente en gestores diligentes de los intereses de banqueros y especuladores.

La crisis económica no se afronta con una revisión a fondo del modelo vigente sino con medidas que en la práctica mantienen el mecanismo especulativo que la desencadenó, presagiando que más temprano que tarde el fenómeno va a repetirse. Si hasta ahora la reserva material que acumulan las clases laboriosas en el Viejo Continente ha permitido hacer frente a la crisis sin quiebres dramáticos del orden público, la decisión de transladar los costes del descalabro a las clases asalariadas y a grandes sectores de la pequeña burguesía empieza a minar la economía familiar en general y se incrementa la población abocados a situaciones de emergencia por desempleo, cierre de pequeños negocios y bajas sensibles en los ingresos; la marginación empieza a ser un fenómeno preocupante y los estallidos de violencia son cada día mayores. De fondo y afectando a las mayorías, las actuales políticas ponen en riesgo el mismo estado de bienestar que luego de la Segunda Guerra Mundial ha dado a la población europea una elevada calidad de vida mediante un sistema de seguridades (educación, salud, empleo, pensiones, ayudas sociales, etc.). Este desmantelamiento paulatino, acelerado por la crisis, es un proceso que conduce a “la americanización de Europa”, es decir, al predominio de un modelo de capitalismo salvaje que convierte la vida cotidiana en una competencia feroz de todos contra todos.

Francia, Grecia, Reino Unido, Chequia, España, Italia y Portugal entre otros países han sido escenario en las últimos meses de grandes movilizaciones populares que agrupan a obreros, estudiantes, pequeños propietarios, funcionarios del estado, campesinos o gentes de la cultura (es decir, la mayoría de la población), todos ellos afectados por las medidas de recorte, los ajustes y las reformas de las relaciones laborales, del régimen de pensiones, los salarios, los servicios públicos (particularmente educación y salud) y el gasto social en general. O sea, los pilares mismos de un orden social y político fundamentado en el pacto capital-trabajo y que se inspira en principios de solidaridad social, diferentes a todas luces del individualismo extremo del ideario neoliberal. Una especie de retorno a la rapiña indiscriminada y a la sobreexplotación del trabajo que fué característico del capitalismo clásico. Por esta razón, el modelo democrático europeo resulta cada vez más un estorbo para los planes políticos de los estamentos dominantes y una carga económica que no se soporta si se quiere “ser competitivo”. Tanto derecho, tanta seguridad resultan para este enfoque neoliberal “un gasto insostenible”.

Si a la hora de tomar decisiones un grupo de banqueros tiene más poder que millones de votantes, si un fondo de pensiones de Nueva York o Londres decide más que un parlamento nacional, si las multinacionales se imponen sin dificultad a presidentes y ministros y si los gobiernos de los países más poderosos (como comprueban las divulgaciones de WikiLeaks) intervienen groseramente en los asunto internos de socios claves como España) y si estas verdaderas mafias de cuello blanco terminan por imponer su criterio sobre las autoridades locales (por lo general cómplices del despropósito), el ciudadano de a pié tiene entonces sobrados motivos para dudar de la validez del sistema democrático y meditar sobre la real utilidad que tiene dar su apoyo electoral a quienes apenas deciden nada importante.

De la estupefacción y el desencanto por el sistema político es natural que la ciudadanía se interrogue por la misma validez del orden social. Sobre todo cuando está cada vez más claro que los fallos no son accidentes o desaciertos de los gobernantes sino básicamente resultado del funcionamiento propio del capitalismo. En otras palabras, que el mal está en la misma naturaleza del sistema y que, como consecuencia la salida lógica a no es otra que buscar la manera de superarlo. Ésto, que ha sido -y en buena medida lo sigue siendo- la opinión inicial de grupos atentos y radicales (es decir, que van a la raíz del problema) se va haciendo cada vez más popular y empieza a permear colectivos más amplios de la ciudadanía.

La economía capitalista aparece como contraria por su propia esencia a los postulados humanistas y liberales de la democracia burguesa. Y ya no solo por la manera como se produce y distribuye la riqueza social sino por el impacto de producción y consumo sobre los recursos y el medio ambiente en general.

El espectáculo decepcionante de infinidad de foros mundiales destinadas a poner remedio al cambio climático sin resultados tangibles contribuye igualmente a ese proceso de desencanto con el el sistema democrático cuando se toma conciencia del estrecho vínculo entre el capitalismo y su tendencia inevitable a depradar recursos y personas. El divorcio entre capitalismo y democracia no hace más que acrecentarse cuando las instancias que toman las decisiones claves funcionan como simples administradores diligentes de los intereses del capital. No resulta entonces sorprendente que el ímpetu y dinamismo del sistema haga inviable cualquier iniciativa para detener sus dinámicas cancerosas y su búsqueda voraz de ganancias. Algo que nace como la preocupación de círculos científicos y activistas sociales se extiende paulatinamente a amplias capas de la población. El consumismo actual, consustancial al sistema, tendría que dar paso formas de vida diferentes que son, por necesidad, contrarias a la lógica de la ganancia.

Para los pueblos de la periferia pobre del sistema la democracia siempre ha sido una ficción, un discurso vacío y un anhelo permanentemente frustrado aunque no se renuncia por ello a conseguirlo. Sin embargo, a juzgar por lo visto y experimentado en carne propia gana crédito la idea de que para salir del atraso, la pobreza y la dependencia lo menos indicado es seguir el modelo occidental. Algunos gobiernos progresistas de Latinoamérica se proponen ahora el reto apasionante de buscar formas alternativas de producción y consumo, dando prioridad a la calidad sobre la cantidad, al desarrollo sobre el simple crecimiento. Y para conseguirlo tampoco les parece conveniente asumir sin beneficio de inventario el modelo político de la democracia representativa que Occidente vende como la única posible. Nada extraño si se constata que en el Tercer Mundo aumenta el número de quienes abrigan serias dudas sobre la validez del modelo capitalista y la democracia burguesa. Allí es mucho más evidente que el principio de la ganancia - la esencia misma del sistema capitalista - está en flagrante contradicción con un orden diferente que ofrezca soluciones reales y sostenibles para los problemas de sus pueblos.

La disyuntiva para la ciudadanía del mundo rico no sería otra que un ordenamiento radicalmente diferente de todo el orden social y económico y su renuncia a un consumismo insostenible y suicida. Para las gentes de la periferia pobre del planeta el dilema está no solo en buscar caminos diferentes a los clásicos del capitalismo (por ejemplo, las prácticas del “buen vivir” propuesta en América Latina para la contrucción de una alternativa al capitalismo) sino también en construir formas de democracia más real, sin todos los vicios que debilitan e invalidan las formas actuales.

La crisis es también de ideales y de quienes deben encarnarlos como dirigentes de un proyecto de clase o un propósito nacional. En Europa, por ejemplo, la vieja guardia de los grandes partidos se ve hoy reemplazada por políticos sin ideología, personajes grises productos estériles de la manipulación mediática, huérfanos de carisma que compensan sus evidentes limitaciones mediante el esperpento, el escándalo en sus vidas públicas y privadas, la megalomanía o el cinismo (o una campaña efímera de marketing). La derecha europea ya no tiene líderes burgueses como Adenauer o Moro, ni la socialdemocracia cuenta en sus filas con dirigentes de la talla de Brandt o Palme. Su lugar lo ocupan hoy gentes de escasa dimensión, políticos menores, simples gestores modestos de un sistema en crisis, personajes que han abandonado el norte ideológico de antaño y han claudicado sin pena ni gloria ante la ideología neoliberal.

Si la política como práctica esencial de la participación ciudadana terminó y todo se decide en los conciábulos siniestros de las grandes finanzas, ¿para qué sirve entonces la democracia?. El enorme peligro es, como ocurrió antes, que en lugar de una respuesta de progreso se imponga de nuevo alguna forma de fascismo. El riesgo, nada desdeñable, es que otra vez regrese la barbarie.

 
3 d'abril
Villares, R. - Bahamonde , A. El Capital en su contexto, El mundo contemporáneo. Siglos XIX Y XX (audiolibro mp3) 25 enero, 2013
capítulo a capítulo, del libro de los profesores Ramón Villares y Angel Bahamonde, El mundo contemporáneo. Siglos XIX Y XX (Editorial Taurus, Madrid, 2009). (...)

3 d'abril
Una aproximación a la teoría laboral del valor (valor-trabajo)
Jorge Negro Asensio Audio: https://youtu.be/zwE4rX-goXU https://www.youtube.com/watch?v=q_oS-yd8Y0w texto: https://drive.google.com/file/d/0B93D...

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"