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dissabte 19 de març de 2011
seguridad nuclear
la manera más barata de cumplir con los estándares de seguridad es mentir
F. Padrino (Ingeniero español)

“De todos los lugares del mundo en el que nadie en su sano juicio debería construir decenas de plantas de energía nuclear, el Japón ocuparía el número 1 de la lista” Así comienza un artículo publicado el 23 de mayo de 2004 en el periódico The Japan Times. Su autora es Leuren Moret, geocientífica americana que estudió la problemática de la seguridad de las centrales japonesas desde una aproximación geológica. Después de su estudio sobre las características geológicas y sismológicas de las hermosas islas del Japón y de las centrales nucleares allí ubicadas, su conclusión era : “No es una cuestión de si un desastre nuclear se producirá o no en el Japón, si no que es una cuestión de cuándo se producirá”

Pero no es Leuren Moret la única científica que ha llamado la atención en el pasado sobre la inseguridad de las centrales nucleares japonesas. Japón cuenta hoy con un nuevo héroe desconocido, el sismólogo Katsuhiko Ishibashi, profesor de la Universidad de Kobe, que ya planteó los mismos problemas. “Pienso que la situación actual es muy preocupante” dijo Ishibashi, “es como un terrorista kamikaze envuelto en bombas a la espera de explotar”.

El 7 de julio de 2003, Ishibashi advirtió del peligro de un desastre nuclear inducido por un terremoto, no sólo en Japón sino a nivel mundial, en una conferencia de la Unión Internacional de Geodesia y Geofísica celebrada en Sapporo. Ishibashi advirtió entonces que "Los diseños sísmicos de las instalaciones de energía nuclear se basan en estándares demasiado viejos desde el punto de vista de la sismología moderna y son insuficientes. Las autoridades deben admitir la posibilidad de que un terremoto seguido de un accidente nuclear podría suceder y sopesar los riesgos de forma objetiva".

A pesar de las advertencias de estos dos científicos, y por supuesto de la tragedia ocurrida, tengo la seguridad de que la cuestión no será valorada en su justa medida. Se acabarán centrando los focos sobre los terremotos y otros tipos de eventos naturales, dejando en la penumbra y oculto el verdadero sujeto y actor principal de todo cuanto sucede: la naturaleza humana. Esa que, en el ambiente adecuado, muestra sus más negativos atributos de avaricia, deshonestidad, incompetencia y corrupción. ¿Por qué razón no se tuvieron en cuenta las advertencias de estos dos científicos?

Según datos de Red Eléctrica Española, durante el año 2010 las centrales nucleares españolas generaron 61.944 Gwh de los que, estimado un margen de beneficios de 27 €/Mwh, pueden deducirse unos beneficios para las compañías eléctricas propietarias de unos 1.672 millones de euros.

Y es que la manera más barata de cumplir con los estándares de seguridad es mentir

. Volviendo al ejemplo anterior, la compañía TEPCO tiene un amplio historial de falsificación de informes, que la ha conducido a situaciones en las que alguno de sus directivos ha tenido que dimitir. Cambiando de continente se pueden encontrar las mismas circunstancias.

Hace poco tiempo, por ejemplo, adquirió notoriedad pública la noticia de que determinadas empresas dedicadas al examen psicotécnico de conductores falseaban sus certificados o, cuanto menos, aplicaban la norma de manera laxa, lo cual causaba un evidente perjuicio a la seguridad vial. Tampoco es el único caso.

Lean lo que escribe Greg Palast, co-autor de “Democracy and Regulation” (la guía de regulación de servicios públicos de la OIT de Naciones Unidas) “Las centrales nucleares en todo el mundo deben estar certificadas con lo que se llama “SQ” (“calificación sísmica”). Es decir, los propietarios juran que todos los componentes están diseñados para el máximo evento concebible, ya sea un terremoto o una de tarjeta de Navidad Bomba de parte de Al Qaeda.

La manera más barata para conseguir el certificado SQ es mentir. La industria lo hace todo el tiempo. Trabajé con un equipo del gobierno en 1988 que lo descubrió, en la planta de Shoreham en Nueva York. Corregir el problema SQ en Shoreham habría costado muchos millones de dólares, así que se les dijo a los ingenieros que cambiasen el resultado de las pruebas del “No” a “Superadas”. ¿La empresa que hizo el informe de seguridad falso? Stone & Webster, ahora unidad nuclear de Shaw Construcción, que trabajará con Tokyo Electric para construir una planta de Texas.

Que paso? Pues simplemente que se comprobaron los sistemas de respaldo diésel para situaciones de emergencia en la planta de Shoreham! Los constructores firmaron una declaración jurada de que sus tres motores diésel estaban preparados para una emergencia que habían superado las pruebas. Pero las pruebas eran falsas, los motores diésel sólo fueron probados poco tiempo y a baja velocidad. Cuando los motores diésel fueron sometidos a una verdadera prueba de estrés, en condiciones similares a las de emergencia, el cigüeñal en el primero se quebró en una hora y tras él fueron el segundo y el tercero. Se conoce el caso como el “Clap, Crac y Paf”. Retornando al Japón y Fukushima, esos mismos generadores diesel no estaban a salvo de una ola en el país que inventó la palabra tsunami.

Un servidor de ustedes ha tenido la ocasión de conocer, a lo largo de su carrera profesional, cómo se elaboran y cumplen los planes de seguridad que se debieron implantar como consecuencia del desastre de la rotura de la presa de residuos mineros de Aznalcóyar. Puedo asegurarles que la manera más sencilla de cumplir con estos estrictos requisitos legales consiste en buscar un funcionario sensible con un primo, cuñado o amigo que sea un ingeniero no demasiado honesto. Dios los cría y ellos se juntan en beneficio de algunos. Se sorprenderían ustedes al comprobar la cantidad de dinero pero, sobre todo, la inmensa cantidad de tiempo que se ahorra por este procedimiento, ya que no hay nada comparable a contar con la correspondiente bendición o venia. Es un proceso de selección artificial negativa en el que la honestidad y responsabilidad no valen nada y quedan expulsadas del mercado. La razón es sencilla: si se cumplen las normas el responsable trabaja más y gana menos.

La clave de la seguridad no está en los terremotos y demás catástrofes naturales sino en las personas y sus intereses. Desviar la atención del sujeto principal de la seguridad representa un grave error de bulto. En la dirección adecuada, se ha expuesto desde algunas instancias, que la seguridad debe ser controlada por organismos independientes dotados de sus propios presupuestos. Quizás el mejor arquetipo de esa independencia dotada de presupuesto propio sea la administración de justicia. Juzguen por ustedes mismos cómo funciona la justicia en sus órganos superiores de decisión y después podremos continuar con el debate sobre la seguridad nuclear..



 
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