logo_mrg

 

 
divendres 21 de desembre de 2012
El “Fenómeno 2012”,
Un nuevo ciclo temporal para un nuevo mundo, necesario y posible
per  Antonio Arnau

“Un sueño que sueñas solo es solo un sueño. Un sueño que soñamos juntos es la realidad“ John Lennon

Hoy es 21 de diciembre de 2012, tenemos un nuevo y especial solsticio de invierno en el hemisferio norte.

Especial astronómicamente, porque se producirá un episodio que sólo ocurre cada 5125 años: el Sol estará alineado al exacto centro del vientre cósmico de la Galaxia, el lugar de transformación, regeneración y renacimiento para la cultura maya. El Sol se sincronizará con la Tierra: un ciclo termina.

Pero no terminara la vida que significamos en este cosmos; cuando un ciclo agotado termina otro nace, empezamos –no terminamos- un nuevo ciclo de comienzo de transformaciones para la humanidad

. La renovación imprevisible del descubrimiento de la libertad, nos lleva al oximorón de la singularidad de lo colectivo, como agregación de mestizajes que son uno y diverso, y nos invitan a un cambio de conciencia y de nuestra percepción de las cosas, empezando por las sociedades que constituimos dialécticamente y, a la vez, nos conforman y, desde ellas, afrontaremos los nuevos retos “glocales”, locales y globales al tiempo.

El “Fenómeno 2012”, con el que “los media” asusta niños nos han distraído estas fechas, debe ser un nuevo tiempo para superar el individualismo sin negar nuestras singularidades, para centrarnos en lo comunitario como realización de lo que somos cada persona, miembros de una humanidad que se ha impuesto en la biodiversidad de este mundo, portando como bagaje de supervivencia su “ser social”, su capacidad de cooperación y apoyo mutuo. Algo que tiene como su contrario al individualismo y el egoísmo depredador, como sustento doctrinario que quieren ser de un “darwinismo social”, que no evoluciona ascendentemente nuestras sociedades, sino que las involuciona.

Un muevo ciclo temporal para un nuevo mundo, necesario y posible, sobre un planeta que no es nuestro, que hemos de repensar y recrear como hábitat compartido, de frágiles equilibrios,

en los que advertimos ya desequilibrios profundos causados por nuestra acción y por nuestras omisiones. Una era de cambios que podrían ser catastróficos, como interesadamente nos anuncian los mismos que crean sus condiciones e influyen poderosamente -desde los poderes que usurpan- sobre la ecuanimidad de nuestras percepciones. O que puede ser, por el contrario, un nuevo tiempo de sincronía, de utopía y no ucronía, si nos abrimos a los signos de los cambios que se gestan, los que nos advierten que debemos cuidar nuestro planeta y sus recursos, vitales para la continuidad de la vida humana digna.

Una vida humana intelectualmente curiosa y sobreviviente, que investiga su entorno con mirada científica, al tiempo que se fundamenta en los cuidados sobre la vida, en la querencia en construir sociedades solidarias, como garantía necesaria de un bienestar que solo puede ser común para ser duradero, para ser la “vida buena” –tan antagónica a la “buena vida” del quimérico consumismo de los Mercados- la vida que necesitamos y queremos. El que ha de ser ecosistema de gestación de ese sueño a conquistar de la mujer y el hombre “nuevos”, que fueron concebidos en el siglo pasado como superación ascendente del “hombre del Renacimiento”, en la fluida transición perpetua –todo cambia nada permanece- a la consciencia elevada acerca de la complejidad organizada.

Frente al mito del Argamedon y la cultura impuesta del miedo, al del sueño de poder como mito privado. En oposición dialéctica tenemos al mito público, el sueño colectivo de una cultura planetaria como una dimensión de gran oportunidad, libertad y posibilidad, más acorde con nuestro origen entre “el azar y la necesidad” y, sobre todo acorde con nuestras necesidades.

El mito planetario construido históricamente sobre el anhelo de la humanidad por crear un mundo mejor, el que podemos y necesitamos hacer realidad y, que solo será fruto del movimiento colectivo para salvar el planeta y a sus habitantes de las garras del depredador “sistema mundo” actual. No cabe ya la duda de que nos encontramos ante la inminencia de traspasar la frontera del «no retorno», ante el choque traumático de nuestra civilización contra los límites del planeta. Hemos colmatado ya los sumideros de contaminación y estamos agotando las fuentes de recursos que nos alimentan, algo que insoslayablemente producira importantes repercusiones económicas y, por ende, sociales y civilizatorias.

Hoy sabemos que el medio ambiente no es una especie de jardin, algo que debemos cuidar por una cuestión estética y, que para algunas personas es ética. Falso por incompleto, es nuestro ecosistema vital, y eso es es algo más importante que las «trascendentes» cuestiones de la economía y la industria, el medio natural es nuestra huerta, nuestra mina y nuestra fábrica; es decir, la fuente de todas nuestras riquezas latentes. Hoy sabemos -solo falta abrir los ojos- que explotar los recursos de la forma que lo estamos haciendo es suicida, porque está poniendo en peligro el mantenimiento de eso que llamamos economía, tecnología y civilización en un plazo mucho más cercano de lo que queremos creer.

"En medio del tumulto, la batalla parece caótica, pero no debe existir desorden en las propias tropas. El campo de batalla puede parecer confusión y caos, pero el bando propio debe permanecer ordenado. Así será a prueba de derrotas” Sun Tzu

“Todo esta por hacer” y solo nuestras manos pueden hacerlo,

si las dirigimos pensando desde nuestras propias cabezas, si nos soltamos de las ataduras de la tradiciones -que otras cabezas pensaron para dominarnos- si dominamos el miedo que nos domina; si superamos el etnocentrismo que nos envenena, al acabar con la biodiversidad que nos acompaña y sustenta. Hemos de acabar con la dominación patriarcal, porque como toda dominación sobre “el otro” nos priva de nuestra propia libertad. Una libertad que queremos concebir como camino sin final a la utopía y, que comienza en el paso que nos saca del ensimismamiento y la apatía, para avanzar hacia una cultura cooperativa, que se extienda hacia y desde la escala planetaria.

Esta es nuestra lectura posible del significado de esta fecha, anuncia un cambio de ciclo, porque la Historia no acaba mientras no dejemos de andar hacia la utopía. El hoy es, existe, pero el mañana solo lo tendremos si caminamos hacia “nuestros” propios horizontes, y no si retrocedemos hacia espejismos proyectados por los amos del mundo, de un mundo “pasado de fecha” que acabará en este nuevo ciclo que nace.

“Algunos hombres ven las cosas como son y se preguntan porque son. Otros sueñan cosas que nunca fueron y se preguntan porque no son”. George Bernard Shaw



 
7 d'abril
ENTREVISTESANTINUCLEARS AMB PEDRO DOMÍNGUEZ (RIBERA EN BICI) 18/05/17
Seguim amb la sèrie d’entrevistes antinuclears. Avui parlem amb Pedro Domínguez, company de La Ribera en bici - Ecologistes en acció, membre de Tanquem Cofrents, professor de secundària, escriptor i (...)

3 d'abril
Villares, R. - Bahamonde , A. El Capital en su contexto, El mundo contemporáneo. Siglos XIX Y XX (audiolibro mp3) 25 enero, 2013
capítulo a capítulo, del libro de los profesores Ramón Villares y Angel Bahamonde, El mundo contemporáneo. Siglos XIX Y XX (Editorial Taurus, Madrid, 2009). (...)

3 d'abril
Una aproximación a la teoría laboral del valor (valor-trabajo)
Jorge Negro Asensio Audio: https://youtu.be/zwE4rX-goXU https://www.youtube.com/watch?v=q_oS-yd8Y0w texto: https://drive.google.com/file/d/0B93D...

concepció&disseny: miquel garcia "esranxer@yahoo.es"